Tomó una mototaxi, lo desviaron y terminó atracado por ocho hombres

02 de mayo de 2019 03:48 PM

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Insistencia y prisa fueron los dos detonantes para que Jhon Jairo Villareal tomara una mototaxi en la salida del Multicentro La Plazuela a las 8:45 de la noche del lunes 29 de abril. Lo que él pensaba que sería una simple carrera en moto, terminó convirtiéndose en una pesadilla en la que fácilmente pudieron acabar con su vida.

“Salí a las afueras de la fuente y estaba un grupo de mototaxistas, uno de ellos insistía en hacerme una carrera y le decía que no, pero tenía prisa porque me iba a ver con un cliente y decidí aceptarle el servicio al mototaxi, le dije que iba rumbo a la Crisanto Luque y de un momento a otro se desvió”, relata Villareal.

En ese punto, Jhon Jairo solo se cuestionaba el por qué del desvío pero no reaccionaba ante la situación. Confiaba en que pronto estaría en un camino conocido, tal como le había dicho el mototaxista.

“Empezó a subir unas lomas y me decía que saldría a la vía. Seguí confiando. De repente veo que estamos en terreno baldío, el mototaxista me baja de la moto y me sujeta por el cuello; pude contar que venían siete tipos con botellas en las manos, las partieron en frente mío y me las colocaron en la cara, el cuello, me pegaron patadas, y me saquearon todo”.

Los atracadores le quitaron la billetera, $200.000, tarjetas de crédito, un celular de alta gama y una cadena de oro, pero eso no era suficiente para ellos, querían más y ante la respuesta de Villareal de no tener más dinero, seguían maltratándolo.

“Les suplicaba que me dejaran que no tenía nada, pero ellos insistían en que debía tener más dinero, en una de esas uno de ellos mismos les dice que me dejen ir pero que no puedo salir por donde entré sino por otro monte. Eso era un terreno como en bajada y por ahí me tiraron. Yo corría hacía abajo y solo veía monte, hasta que logré salir de ese sector y la gente me dice que eso era La Pajarera”.

Eran más de las 9 de la noche y Villareal se encontraba perdido, desesperado, angustiado y sin dinero. “Le pedía ayuda a la gente y me terminaron llevando al CAI de Ceballos, y cuando estaba ahí me cerraron la puerta en la cara, literalmente, porque esa no era la jurisdicción y tenía que ir a la Fiscalía”.

Ante la negativa de esta institución para ayudar a Villareal, el joven tuvo que irse a su casa por sus propios medios, sin embargo, esto no fue motivo para que dejara el caso así y al día siguiente interpuso la denuncia ante la Fiscalía.

Al preguntarle a Jhon Jairo si sintió estar bajo el efecto de algún alucinógeno, no puede afirmar que así haya sido, pero le extraña la falta de ‘malicia indígena’ que no tuvo en el momento. “Me pregunto por qué cuando vi que él iba subiendo esas lomas no hice nada, no le reclamé ni nada, no sé por qué actué así. Siento que confié en él sin conocerlo y me cuestiono por eso, no sé si pudo pasar algo más”.

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