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Revista dominical

Germán Morales: Confesiones del artista

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La pintura es por excelencia color, es mancha de color. Son los grados de la luz modificados por la distancia y las atmósferas que provocan tonalidades y degradaciones. Es la luz sobre las cosas la que genera el volumen y los espacios los que sugieren la perspectiva, la realidad y la vida.

Yo creo que hay una pasión, una necesidad de color, una necesidad intrínseca, interior no exterior; no pinto para la galería ni para el crítico, ni para el comprador ni para el marchante, pinto para mí.

Los críticos deben observar, decir algo de la obra, no mandar al pintor a hacer cosas, eso es una falta de respeto. Hago lo que me da la gana. No me dejo mandar de nadie. He peleado con todos los críticos, absolutamente con todos los críticos. Ha sido difícil, complicado…; por eso estoy sembrando berenjenas. Pinto porque me interesa, porque me gusta, porque me place no porque tenga que vender ni tenga que ser reconocido.

No tengo un esquema, puedo hacer cualquier cosa en cualquier momento.

Mi última serie de cuadros, Conjunción, es la unión de todas las técnicas y procesos del arte. Hay una visualización realista y sin embargo la presencia de la abstracción es fuerte. Hay veladura, realismo, geometría. Me he metido con el arte clásico y dejo de ser clásico, llegando con respeto e irreverencia.  También incluyo unos aspectos que no están ahí, como el color, la luz; el personaje central tomado de otra manera. Luego aparece todo un trabajo de manchas. Esto lo hago sin pensar, lo voy haciendo porque un color resulta agradable al lado de otro; es como cuando estás cocinando, vas poniendo cosas que resultan en un todo. Es un divertimento.  Hay mucho más color, más atrevimiento. Modifico los cuadros que tengo, los vuelvo a referenciar, los voy haciendo de una manera agónica, luchada. Juego con las dimensiones, incluyo elementos insignificantes y los magnifico, figuras que nos sugieren la realidad, porque la realidad no existe es una sugerencia, la vida nos sugiere el mundo a través de nuestros ojos y cada quien tiene un mundo diferente porque cada quien tiene los ojos distintos para captarla.
 
Mi casa se llama casapArte, casa para el arte o para estar uno aparte de toda esta locura de país.


* Germán Morales, uno de los grandes artistas de Córdoba y del Caribe colombiano, falleció en diciembre de 2011 en Barranquilla. Creó el museo CasapArte en Chimá, su tierra natal. Este texto fue cedido por Soad Louis Lakah.

Germán Morales, uno de los grandes creadores del Caribe colombiano Barranquilla, falleció en diciembre de 2011.
Germán Morales, uno de los grandes creadores del Caribe colombiano Barranquilla, falleció en diciembre de 2011.
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