El verdadero nombre de Carmencita era Sidney Pernett Trujillo y nació en Cartagena el once de octubre de 1925. Me enteré gracias al maravilloso artículo “Carmencita Pernett: La Reina de Trópico” de los investigadores Enrique Muñoz Vélez y Álvaro Suecún. Artículo que apareció en la revista Lira número 39 y que se edita en Barranquilla.En cierta ocasión, cuando hacía una revisión de archivos en la Cineteca Nacional de México, supe de Carmencita. Habitante del barrio San Diego que devino en una diva, semi diosa del Olimpo de estrellas que se formó en la época de oro del cine mexicano, es decir, entre 1936 y 1957. Me encontraba examinando la revista “Cinema Reporter”, un documento invaluable, que registró todo el acontecimiento cinematográfico de México, Cuba y América Latina entre 1932 y 1963. Más que cine, la mencionada revista, contiene pistas sobre el estilo de vida de toda la época en tanto gustos, preferencias, modas, poses, opiniones, modos de ser, entre otros muchos aspectos. Elementos, pues, que sirven para comprender la memoria de una sensibilidad popular, de una estética colectiva que caracterizó una época muy distinta a la nuestra.De ahí que sea tan importante estudiar la vida de Carmencita Pernett. Ver su existencia como un hilo conductor capaz de reflejar los aportes que la cultura popular de la costa colombiana, hizo a la gran industria cultural de México, entre otros países, y que repercutió en todo el continente. Es que, precisamente, lo que está amenazado por el olvido, es la riqueza de nuestra idiosincrasia, de nuestra visión de mundo, de nuestra cultura y su infinita capacidad creativa. La música popular más importante, que incidió en todo el complejo espectro de la cultura popular en América Latina, fue la cumbia. Pero, no lo creemos. Ni pensamos en eso. Lo mismo pasa con la gastronomía: ¿Quién dijo que la gastronomía más importante de Suramérica es la peruana, o la argentina o la brasileña?Estoy casi seguro que, en el continente americano, rivalizamos con la gastronomía mexicana. Pero, de nuevo, el insólito desconocimiento de nuestra propia nación y sus manifestaciones, constituye parte de nuestra tragedia. El día que reconozcamos, nos apropiemos y nos convenzamos que la gastronomía colombiana es una de las más complejas, diversas y variadas del planeta, se nos crece el amor propio. Y no es ninguna exageración. Es más mentiroso creer que tenemos el himno nacional más lindo del mundo, o que somos el pueblo más feliz del orbe.Así como vamos, un día se nos va a olvidar la importancia del Joe, Jairo Varela, Diomedes. La importancia de Carmencita Pernett arranca con boleros de su propia inspiración como “Marbella” y “Barranquilla la sincera”. Hacia 1939 era cantante de cumbias, porros y fandangos con la Orquesta A Nº 1 de José Pianeta Pitalúa. Al parecer, fue la primera protagonista mujer en la orquesta de Lucho Bermudez. Grabó un repertorio musical importante en Discos Fuentes y para 1942 fue la sensación en el Carnaval de Barranquilla. A mediados de los años cuarenta Carmencita se radica en La Habana, donde incide en la oferta musical cubana con aires del Caribe colombiano. Era cuestión de tiempo su arribo a la gran ciudad de México y su participación con las grandes orquestas propias y radicadas en aquel país. Allá se conoció como “La Reina del Porro”. En el pináculo de su carrera, participó en la orquesta de Dámaso Pérez Prado. Realizó múltiples giras por Suramérica, Europa, Estados Unidos y Medio Oriente. Carmencita, casi centenaria, vive aún en México D.F.La revista y el artículo de completo de Muñoz Vélez y de Suecún, pueden consultarla en el facebook de Cine Club UDC Radio. De igual forma, pueden consultar en internet, parte de la discografía de “La Reina del Porro” y aprender nuestra memoria, nuestra identidad. Una buena manera de comenzar el año nuevo con Carmencita Pernett.ricardo_chica@hotmail.com

