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Facetas

Álvaro Rodríguez: “Hay que hacerle el amor a este mundo loco”

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Tenía 7 años cuando su padre quebró.

Eran 13 hermanos, más la madre y el padre, 15 bocas que sostener, de modo que a Alvarito Rodríguez le tocó ponerse a trabajar en lo que saliera.

Cargó mercados, vendió camisas, hacía domicilios, fue mesero, vendedor de libros y hasta manejó un camión, oficios que hoy le han servido para el sinfín de personajes que ha interpretado.Sonríe cuando piensa en lo afortunado que es al haber desarrollado, a partir de una dificultad, habilidades que hicieron más fácil su sueño de ser actor.

De esa época de escasez, lo que más recuerda es la risa. Su padres tenían por costumbre mamar gallo, aún, en los momentos de mayor dificultad.

“Estando en la austeridad, nunca se perdió la risa. Mejor dicho, la risa es el remedio infalible. Mínimo una carcajada al día. Hay que mamarle gallo a lo que sea; y sobre todo, hay que hacer el amor, porque este mundo está muy loco. El mismo García Márquez dice que uno tiene los polvos contados. La naturaleza nos está llamando la atención”, dice el simpático actor.

Es un tipo muy fácil de abordar. Lo vi almorzando en el Club Naval durante las grabaciones de la nueva serie de Caracol Televisión, Tiro de gracia. Cuando acabó y vi que se dirigía nuevamente al comedor en busca de un suculento sándwich de atún (parece que el almuerzo no lo satisfizo), me acerqué para ver si me concedía esta entrevista.

Con la boca llena, aceptó de inmediato y conversamos durante todo el break que tuvo antes de retomar una de las escenas más complejas de la serie, y lo digo porque llevaban casi toda la mañana en eso.

Me pidió una tarjeta para que siguiéramos en contacto. Dijo que le caí en gracia y que seríamos grandes amigos. Se la entregué con la firme convicción de que nunca me llamaría. Sin embargo, me equivoqué. El actor me llamó hace una semana para recordarme que la promesa seguía en pie, y que esa llamada era de mantenimiento de amistad. Es muy simpático el hombre.

¿No le molesta que siempre lo contraten para hacer personajes de malo?

-Eso es muy cierto. Cada vez que necesitan una caspa, me dan trabajo. Ahí sí, como dirían los ñeros: 'Cada vez que necesitan una gonorrea, me buscan'. Y en el fondo me gustan ese tipo de papeles, empezando porque yo no creo en el concepto moral de que el personaje sea bueno o malo. Yo creo que todos los seres humanos son chucha, caspa y pecueca. Hay sí en términos 'vergueanos', un personaje es como un saco de conflictos. Una persona, en su posibilidad poética, es triste, alegre, melancólica. Todo lo que son los seres humanos.

Eso de que sea únicamente bueno, lo dudo. Una mujer que encuentre a su marido tirando con otra (o lo contrario) se puede volver una homicida por un contexto de celos. Todos somos sensibles a eso. Hasta el más sicario ama a su mamá. Entonces, un personaje entre más esté untado de todo lo que somos, me parece más humano y factible de que sea poético.

¿Y qué tan perverso es Álvaro Rodríguez?

-Es que lo atrevido es lo más rico. Yo tengo tres hijos con tres mamás, pero con la misma. (carcajadas). Si no existiera el pecado, qué jartera de mundo este. Pues, con todo respeto, pero yo para el cielo no me voy ni por el chiras, no. ¿Vos te imaginas uno sentado en una nube vestido de blanco haciendo carrizos eternamente? No, yo me voy para el infierno donde están las mujeres de mala conducta, donde uno se puede meter su baretico, su borrachera, rumbear por la eternidad.

Mentira, ese cuento del cielo y el infierno es una actitud de corazón.

¿Cuál es el personaje del que más le ha costado desprenderse?-A mí me conocen es como Tribilín, por la serie Fuego Verde. En ese momento unos meseros le gritan: 'viejo Tribi, regálenos una fotico' ¿Si ves? En todas partes me llaman así. Y ese Tribilín era un sicario que no mataba ni una cucaracha. La mujer lo levantaba a carterazos, pura escama. La otra vez en una entrevista me decía el periodista: 'Venga, Álvaro, ¿a usted nunca le ha tocado un personaje de bueno? Le respondí: 'Sí, me tocó un personaje de bueno. Un cura, pero más marica (risas).

Cuénteme algo raro acerca de su familia-Somos 13 hermanos (9 hombres y 4 mujeres). Somos de Sevilla(Valle). Una familia muy numerosa y eso es como una tradición: La abuela tuvo 18 partos. Mi mamá 13. Mi hermana mayor 10, y empezó desde los 16 años.

¿Cuándo y cómo se dejó seducir por el teatro?- Yo nunca me pregunté si el teatro era lo mío, porque desde niño lo hago. Me acuerdo que con los vecinos teatralizábamos las rancheras; y, para conquistar a las vecinitas, montábamos las canciones y yo cantaba como un gallo. Esa era la señal de entrada y el público llegaba a vernos.Después, en el colegio, desde que empecé, hice teatro. Mi mamá nos cosía los moños, las camisas, cualquier vaina que necesitáramos para los personajes, pero nunca imaginé que uno se pudiera dedicar a esto. Ya en quinto de bachillerato montamos una obra de teatro y con esa presentación me gané una beca para la Escuela de Bellas Artes en Cali, que perdí porque me tocó prestar el servicio militar.No sé por qué luego de mi servicio terminé estudiando antropología, pero al cuarto semestre entré al grupo de teatro de La Candelaria y con ellos me fui a recorrer el mundo. Descubrí el lenguaje del cine y me percaté de lo ignorante que era. Eso me levantó la antena y me puso a ponerle más cuidado, a sensibilizarme con todo esto que inconscientemente me apasionaba, pero que yo no lo había hecho consciente.

¿Y qué tan buen cantante se considera?-Soy un frustrado de la música. Surrungueo un poco la guitarra, canto mucho, desafinado, pero canto. En el baño, cuando me visto, cuando cocino. ¿Qué opinión tiene de Cartagena?-Me gusta mucho Cartagena, en parte por su gastronomía. Soy amante de los mariscos y los pescados. ¿Sabes? Me encanta el mar. Necesito, por lo menos, una vez al año venir al mar para tranquilizarme, ante todo ese ajetreo de Bogotá.

¿Qué malos hábitos tiene?-Yo no tengo nada. Todo me lo viajo y me lo como. Conozco más de 30 países. Me encanta irme para un festival y gastarme toda la plata. Yo creo que pronto la plata se va a terminar con este cuento del universo como está. Lo primero que se va acabar es el dinero y la luz eléctrica. Por eso,  toca rumbear rápido y tirar bastante antes de que esto se acabe. 

¿Qué no le pregunté que quiera compartir con nuestros lectores?-Que se la gocen, que ante un país tan descompuesto como este hay que enfrentar la violencia con arte, cultura, música, teatro, cine, literatura, rumba, baile, canto y con todo lo que nos salga del alma. Eso que nos sale del corazón cuando uno está en el baño, que uno se siente como un cantante de la ópera de Milán, que vale güevo si está desafinado o no, pero yo creo que eso es el corazón.Toda persona tiene un poeta sentado en su corazón. Y no me refiero a que se siente a escribir metáforas. Toda persona tiene un talento, una potencialidad para algo. Eso sí es fundamental que se sueñe. La persona que no sueña está muerta. Y que amen. Yo no entiendo cómo es que esa cosa tan rica que es hacer el amor lo vuelven un pecado, ¿ah?

Tiene un extraordinario sentido del humor. Fotos: Óscar Díaz/ El Universal/
Tiene un extraordinario sentido del humor. Fotos: Óscar Díaz/ El Universal/
Llegó a Cartagena para grabar la serie Tiro de Gracia.
Llegó a Cartagena para grabar la serie Tiro de Gracia.
Cree que hay que mamar gallo por lo menos una vez al día.
Cree que hay que mamar gallo por lo menos una vez al día.
Está de acuerdo con García Márquez cuando dice que tenemos los polvos contados.
Está de acuerdo con García Márquez cuando dice que tenemos los polvos contados.
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