Son 12.269 kilómetros aproximadamente, en línea aérea, los que separan a Iraq de Colombia. La enorme distancia no disminuye el vigor del escándalo generado en torno al proyecto de ley que cursa en el parlamento, de ese país islámico, para aprobar el matrimonio con niñas de 9 años.
La Ley Yaafari fue presentada por el gobierno de Bagdad en febrero de este 2014, con el propósito de disminuir la edad de las mujeres para contraer nupcias, de 18 a 9 años y establecer la de los varones, a los 15 años. En un primer debate fue respaldada por 21 de los 29 parlamentarios iraquíes, aunque su autorización final fue aplazada para después que se cumplan las elecciones legislativas, las cuales se realizarán este 30 de abril.
La Ley, impulsada por el partido Fadhila, de confesión chiita, propone además, que las mujeres mayores de 18 años requieran del consentimiento paterno para casarse, obliga a las mujeres a estar dispuesta a tener sexo con su marido siempre que él quiera, exime al esposo de mantener económicamente a su conyugue si considera que ésta no lo satisface sexualmente, impide que las mujeres puedan salir de su domicilio o ingresar al mercado laboral sin el consentimiento del esposo e impone que en caso de divorcio, el padre es el único tutor de los hijos una vez estos cumplan dos años de edad.
El proyecto, también, avala la poligamia dejando a gusto del hombre el número de esposas que desee tener y determina el número de noches que debe pasar con cada esposa, respaldando que este pueda dormir nueve noches seguidas con la más joven.
Según analistas internacionales citados por varias agencias de prensa, la normativa es una estrategia del primer Ministro Nuri Al Maliki interesado en ganar los votos del partido chií fundamentalista, ignorando tajantemente los derechos de los niños y las mujeres. Ha sido criticada ampliamente por la comunidad internacional que la considera un retroceso en la lucha por la equidad de género y el respeto a los más débiles (los niños), ya que legaliza implícitamente la pedofilia y la violación y prostitución, dentro del matrimonio.
La Ley Yaafari se propone once años después de la intervención de Estados Unidos a Iraq, una acción que el país norteamericano prometió que serviría para mejorar la convivencia en este país islámico. Por esta razón las críticas se han extendido, también, a la decisión de Estados Unidos de poner en el cargo de primer ministro a un miembro del chiismo, un partido minoritario dentro del mundo musulmán.
ES UNA PROPUESTA ALEJADA DE LO QUE DICE EL CORÁN
La polémica ley ha generado división entre los propios musulmanes, incluso al interior de la escuela de pensamiento Chiita a la que pertenece el partido político que la propone. Los chiitas llegaron a Colombia hace 40 años y se asentaron en Buenaventura, donde actualmente hay cerca de 300 familias convertidas al Islam, allí su máximo líder es sheij Munir con quien El Universal conversó para conocer su opinión sobre el proyecto Yaafari.
¿Qué opina de la Ley Yaafari?
Primero quiere aclarar que para el chiismo nuestro país bandera es Irán, no por su gobierno, sino porque allá tenemos varios ayatolá (líderes supremos) y hay un seminario grande internacional. Irán para nosotros viene siendo el equivalente de lo que es el Vaticano para los católicos. Partiendo de este concepto, Iraq no tiene juicio como gobierno para hablar cómo debe ser el Islam.
Para nosotros es ilógico casar a una niña de 9 años que no ha ni mestruado. Esas leyes están obsoletas y alejadas de lo que dice el Corán. Obligar a la mujer a tener relaciones sin su consentimiento es una violación. Nuestro profeta Mahona dio una serie de pautas para que una mujer se sienta amada y dispuesta a tener una relación. Hace 1.400 años, el islam ya hablaba de los derechos de la mujer. Estas son cosas de países retrógrados que no han avanzado y quieren mezclar todo de una forma ilógica. Quienes están proponiendo esta ley es el gobierno de Iraq sin la asesoría de un ayatolá, si no se guían de un sabio islámico tergiversan todo y engañan al pueblo, por tanto no tienen derecho ético, ni moral, ni intelectual, ni religioso para dar ese concepto.
Hay fundamentalistas como Ahmad Al Mubi, oficiante matrimonial Saudi, que salé en un video en Youtube asegurando que los padres pueden casar a las niñas incluso al año de edad porque una cosa es el contrato matrimonial y otra su consumación y basa esto en el supuesto ejemplo que da Mahona al casarse con Aisha, su última esposa, cuando esta tenía 6 años, y tener la primera relación sexual con ella cuando la niña cumplió 9 años. ¿Qué puede decir sobre esto?
Lo que dice ese señor no es cierto. Aisha se casó con el profeta cuando tenía 18 años, además hay que tener en cuenta que hace 1.400 años una mujer de 18 años no es la misma mujer de 18 años, en la actualidad. Son mentalidades y desarrollos diferentes, es como comparar a una niña indígena de 12 años, que vive en el monte, con una niña de la misma edad que vive en la ciudad, tienen pensamientos y culturas distintas.
Hay mucha gente interesada en dañar el Islam, hay millones de pesos invertidos en eso. Los que promulgan cosas como la Ley Yaafari, dicen que son chiitas, pero no es cierto pertenecen a una nueva religión que se llama wajabismo que nació en Arabia Saudita y se está extendiendo en Iraq, en Afganistán y en Irán; en so están involucrados los países occidentales que quieren unir muchas cosas de la religión católica, judía, cristiana e islámica para confundir a la gente y contrarrestar a Irán, a Siria y a El Líbano. Esa es la nueva lucha religiosa que se está dando.
IRAQ, UN PAÍS SIN MAYORÍA ISLÁMICA EN SU GOBIERNO
Las dos escuelas de pensamiento más importantes en el mundo islámico son los sunnitas y los chiitas, siendo esta última minoría. El único país donde predominan los chií es Irán. En Colombia, aunque los chiitas llegaron primero, los sunnitas representan aproximadamente el 90% de la comunidad musulmana en este país, según el máximo líder de esta corriente, el sheij Isa García, un argentino convertido al islam hace 30 años y residenciado en Barranquilla hace cinco, donde habitan según él afirma, cerca de 6.000 musulmanes.
Sheij Isa vivió 10 años en Arabia Saudita, donde se licenció en idioma árabe y en teología islámica. Se gana la vida haciendo traducciones de árabe a español.
¿La Ley Yaafari se apega a los preceptos más estrictos de la ley islámica, la sharía, como lo aseguran sus defensores?
No. Este es un proyecto de ley en un país que en este momento no tiene mayoría islámica en su gobierno. Luego de la intervención de Estados Unidos, el parlamento iraquí quedó con mayoría de una secta minoritaria en el país. El presidente o primer ministro de Iraq pertenece a esa secta minoritaria. ¿Por qué políticamente Estados Unidos decide poner en ese cargo, como su interlocutor, a un hombre que hace parte de una minoría en el país, lo ignoro, pero creo que no es correcto, sobre todo siendo un país que viene de una post guerra y hay animadversión religiosa entre quienes pertenecen a un grupo religioso u otro. Los chiitas que son mayoría en el parlamento iraquí no representan la mayoría de los musulmanes en el mundo, que son de carácter sunnita, entonces las prácticas que ellos quieren legalizar no hacen eco a las verdaderas doctrinas musulmanas.
Para nosotros que vivimos en esta parte del planeta y basándonos en lo que son los textos de nuestra religión, la Ley Yaafari es inaceptable.
Los defensores de la ley se escudan en el supuesto ejemplo de Mahona, de quien dicen que se casó con Aisha cuando esta tenía 6 años.
La conclusión que sacamos sobre la esposa más joven del profeta es que ella tenía 18 años al momento de casarse y no 6 como algunos textos débiles lo indican.
¿De ser aceptada esta ley, su mensaje se podría expandir a los musulmanes en otras partes del mundo?
No, es que la ley no representa a la mayoría islámica, además nuestros textos religiosos nos indican que debemos respetar las leyes del país en el que vivimos, así que aunque en Iraq eso fuera eventualmente aprobado, esta secta no tiene ninguna injerencia sobre nosotros.
LOS MUSULMANES, SIN NACIONALIDAD ÚNICA
Los musulmanes necesariamente no necesitan nacer en los países islámicos para ser llamados así. Sin importar su nacionalidad, musulmán es la persona que acepta el islam como su religión. En Cartagena hay unos 30 musulmanes, la mayoría familiares de Abercio Mercado, quien es la cabeza de esta comunidad, que tiene su mezquita en el corregimiento La Boquilla.
“Casar a una niña de 9 años con un adulto es una flagrante violación y las demás normas que pretende la ley van en contra del islam, que siempre ha procurado sobre proteger a la mujer”, dice Mercado.
NI MADUREZ BIOLÓGICA NI SICOLÓGICA
Sus defensores, entre ellos el ministro de justicia, Hasan Al Shamri, han precisado que la ley no vincula obligatoriamente a otras religiones y creencias de Iraq, sino que da la posibilidad de que la familia elija casar a sus niñas a los nueve años, al tiempo que argumentan que no se le puede calificar de ley sectaria porque se basa en una realidad caracterizada por la pluralidad religiosa y recuerdan que la Constitución garantiza la libertad individual bajo el régimen de los estatutos personales según las creencias.
Lo que no tienen en cuenta los partidarios de la ley es la incapacidad física y sicológica de una niña a los 9 años, ni los derechos que la mujer tiene por ser un sujeto individual y pensante. Estas razones son expuestas a continuación:
“Cuando se viola a un niño se le está cortando no solo su presente sino su futuro, eso deja una marca indeleble que es difícil de superar. Es un niño que se siente un objeto no un sujeto”, precisa Miladys Niño Orozco, coordinadora de Infancia, Juventud y Familia, de la Secretaría de Participación de Cartagena.
“Una niña de 9 años no tiene ni la madurez biológica ni sicológica para asumir una relación de matrimonio, no está en capacidad de con quién construir una familia, eso implica que haya tenido unas experiencias vitales propias. Los niños tienen una percepción de la realidad diferente a la de un adulto, son susceptibles a ser coaccionados, manipulados y engañados”, sostiene el sicólogo, Amaury Montero, de Corpolatín, que maneja la línea in-fantil y juvenil 106.
“Los niños no tienen capacidad volitiva para dar un consentimiento a mantener una relación, no han vivido ninguna experiencia para discernir sobre aspectos relacionados con el sexo. Es una ley que demuestra una discriminación grave contra la mujer y da un mensaje muy negativo al mundo porque refleja una violación flagrante de los derechos humanos”.
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