comscore
Facetas

Fernando rompe estereotipos en el ballet

Compartir

Fernando Montaño baila con la cadencia de su respiración y los latidos de su corazón. Como un héroe de los Argonautas, estos griegos que salieron a navegar en busca de un tesoro para convertirse en héroes, así Fernando se hizo a la mar en dirección a la cima: el Royal Ballet de Londres. Su sueño es ocupar el trono del primer bailarín del ballet y sería el único colombiano en lograrlo hasta ahora.

Fernando nació en Buenaventura, Valle del Cauca, y el destino lo trajo a Cartagena para que conociera al grupo Latin Dance. La agrupación, conformada por muchachos de barrios deprimidos de la Heroica, le planteó a Fernando un problema que solo pudo resolver combinando el ballet clásico y la danza urbana, como si se tratara de una memoria universal.

Apenas conoció a estos cartageneros, ávidos por triunfar y bailar, sintió la necesidad de ayudarlos. Se identificó con ellos. Su mente hizo enseguida la conexión con Igor Stravinsky, el músico ruso que “creó la pauta entre la música contemporánea y la música clásica”, explica Montaño.

El espectáculo de Latin Dance será integrado a la historia de un ballet que Fernando creó y que pretende llevar un mensaje de paz y hermandad. La idea es realizar junto a ellos una gala en julio en Bogotá, en el Teatro Shakespeare, y en agosto en el Adolfo Mejía, en Cartagena, con el apoyo de Presidencia y la Embajada del Reino Unido.

Bailar no solo representa un espectáculo agradable. Es el libro donde con la armonía de su cuerpo, Fernando escribe y supera su propia historia. La danza de este hombre nació del hambre y de las lágrimas, y hoy encuentra en ella alivio y felicidad. Cada vez que baila le está diciendo al público: decidí vivir dignamente. Esta pasión es lo que le da fuerza para autoafirmarse como persona. Esto y más, lo dice en entrevista con El Universal, en el emblemático Teatro Adolfo Mejía.

Desde que llegaste a Londres, hace diez años, has trabajado para ocupar el trono del bailarín principal en el Ballet Royal. ¿Cómo va esa labor?

-Justamente, en noviembre pasado pude trabajar mi papel principal en el ballet “Las dos palomas”. Y tuve el placer de tener a la Primera Dama, María Clemencia de Santos, acompañándome en mi debut como bailarín principal. Si, ya estoy dentro. Lo que falta es muy poco. Cuando empiezan a dar estos papeles es porque se va a concretar mi empeño de ser bailarín principal.

¿Cuánto te ha costado llegar a la cumbre?

-Me ha costado toda una vida. Esta es la primera vez que regreso a mi tierra después de 16 años fuera. Tengo 30 años y he estado más de la mitad de mi vida fuera de Colombia. He venido a presentaciones por poco tiempo. Ha sido de mucho sacrificio, hambre y lágrimas.

¿Cuál es tu fuerza interior, la que te mueve para alcanzar la cima?

-El amor a la danza es mi guía, mi mayor fuerza. Gracias a la danza he podido superar miles de obstáculos. Estoy casado con mis zapatillas de ballet porque ellas no me han traicionado. La danza es como mi pan de cada día.

¿Qué representa Vivienne Westwood en tu vida?

-Vivienne Westwood es una persona muy importante en mi vida, en el sentido de que más allá de ser un ícono de la moda en Gran Bretaña, me ha enseñado muchas cosas como artista y como ser humano. Por ejemplo, cómo vestir y cómo ir peinado de acuerdo a la ocasión, además reglas de comportamiento. Sus consejos me han servido para no dar pie a que digan que no soy lo suficientemente clásico para interpretar un personaje como un príncipe. Sus indicaciones las he seguido con precisión. La forma como me veo y me comporto tiene que ver mucho con sus recomendaciones.

¿Qué es lo que más admiras del bailarín cubano Carlos Acosta?

-Carlos es de esos artistas a seguir porque es el primer bailarín afrodescendiente que llegó a bailarín principal en el Royal Ballet, un pionero que ha abierto las puertas a otros afrodescendientes que vamos detrás, por eso lo admiro tanto.

¿Encuentras diferencias entre el estilo europeo y el suramericano en el ballet?

-Creo que ser latino y haber nacido en Buenaventura te imprime un carácter diferente al europeo, aunque estés interpretando el mismo personaje. El público siente el “calor” latino cuando uno está en el escenario. En algunos casos esta situación puede ser una ventaja y en otras no, porque te pueden ver demasiado “caluroso” para representar un príncipe que es más sobrio y formal. Aunque mi experiencia es muy particular porque cuento con la instrucción de la escuela cubana, italiana e inglesa.

¿Qué te han dejado esas tres escuelas?

-Cuba me formó como persona. Fue esa edad, entre los 14 y los 19 años, en la que se hacen los amigos y se aprende a diferenciar las cosas. En la isla viví experiencias difíciles, pasé hambre, lloré y a veces me iba a ensayar solo con agua en el estómago. Fueron tiempos difíciles, pero al mismo tiempo de mucha alegría porque estaba cumpliendo mi sueño a través de una beca que gané. Esa beca solo cubría cinco años en el Ballet Nacional de Cuba, nada de estadía ni comida. A los 19 años me fui para Italia, allí empecé a interesarme en la moda. Y en Inglaterra, donde llegué a los 20 años, aprendí la formalidad, porque como miembro del Royal Ballet represento a la Corona Inglesa y debo tener un protocolo para el saludo, lo que un niño de Buenaventura jamás se imaginó que pasaría. Ha sido un proceso que no sé a dónde va a terminar porque no sé qué va a pasar mañana.

¿Crees que Rudolf Nureyev sigue siendo el mejor bailarín de la historia?

-Sí. Rudolf es uno de mis bailarines ídolos, especialmente porque esquivó los esquemas del teatro: hizo cine, comerciales y musicales, igual que Mijaíl Baryshnikov. Estos dos bailarines no se quedaron solamente con el público de teatro.

¿Cómo va la campaña por quitar los estereotipos?

-Precisamente por eso estoy en Cartagena. En enero de este año conocí un grupo de niños y niñas muy talentoso que hace street dance o danza urbana y se llama Latin Dance. Lo que yo hago es ballet clásico, entonces para romper también esos estereotipos vamos a hacer un ejercicio de fusionar el street dance usando música clásica. Para este caso escogí “La sacra de la primavera”, de Stravinsky. Estoy seguro de que el resultado será algo poderoso.

¿Qué significa el anillo que llevas en el dedo?

-Este es un diseño de Vivienne Westwood, y un regalo de ella. Es un anillo de armadura, y lo uso porque al ser una armadura, me protege.

Fernando y el grupo Latin Dance practicando el perfomance en el Teatro Adolfo Mejía. MARUJA PARRA - EL UNIVERSAL
Fernando y el grupo Latin Dance practicando el perfomance en el Teatro Adolfo Mejía. MARUJA PARRA - EL UNIVERSAL
Fernando lleva 16 años como bailarín profesional, hace parte del Royal Ballet de Londres. MARUJA PARRA - EL UNIVERSAL
Fernando lleva 16 años como bailarín profesional, hace parte del Royal Ballet de Londres. MARUJA PARRA - EL UNIVERSAL
Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News