Si cierra los ojos puede ver todo lo que ha acontecido en los últimos tres siglos de música en Cuba y en el continente. Es la memoria viviente de la música de su país.
Cristóbal Díaz Ayala (La Habana, 1930), ha consagrado su fecunda existencia desde que era un niño, a la colección sistemática de la música de su país y del continente. Escucha cada canción, descifra y conoce la historia que cuenta cada obra, investiga la vida del músico, y va tras los secretos de toda una orquesta. Esa pasión lo ha mantenido siempre alerta a la aparición de una nueva contribución a la música, con una mirada fresca a sus 86 años.
Su colección de más de 150.000 obras la donó a Florida International University en 2001.
Al desprenderse de uno de sus grandes tesoros, siente multiplicar los prodigios de su entrega y su devoción.Hace poco vino a Cartagena, ciudad con la que sostiene un vínculo emocional y cultural desde mucho antes del Festival de Música del Caribe, al que fue invitado como expositor. Su amistad con Sofronín Martínez y con su hijo Luis Fernando Martínez, y con músicos del Caribe colombiano, fortalecen esos lazos de corazón con Cartagena.
Usted ha sido un guardián de ancestros sonoros. ¿Qué privilegia al crear un museo codificado de la música de América Latina?-Yo soy una persona con mucha suerte, que decidió donar su colección en vida, porque aunque me daba mucha satisfacción tenerla y disfrutarla, me preocupaba que pasaría con ella, a mi muerte... Y he tenido la satisfacción de ver que sigue viva, que satisface a muchas personas, que ayuda a músicos, escritores, compositores... todo eso, es infinitamente superior a lo que gozaba cuando la tenía...
El mundo de hoy es la batalla entre lo que se preserva y lo que corre el riesgo de desaparecer como identidad cultural. ¿Qué sorpresas ha tenido en esta batalla?-Claro, y siempre ha sido así: La dialéctica: tesis, antítesis, y síntesis.. Cuando lancé en 1981 mi primer libro, Música cubana,del Areyto a la Nueva Trova, me despedía en la página 357, y aunque no veía muy claro el futuro de la música cubana en ese momento, traté de ser optimista, y desearle suerte... afortunadamente fue así, y pronto comenzó el extraordinario renacer de su música...
¿Qué privilegia un musicólogo a la hora de estudiar una obra de un músico o período sonoro o rítmico en la historia?-Uno privilegia el impacto que un determinado músico, o cantante ha provocado en el medio en que desenvuelve: que ha traído algo novedoso, que ha sumado al momento y sitio musical en que se desenvuelve...
¿Qué contiene su inmenso discografía y colección museológica?-La dos. Sería mejor preguntar que no contiene mi colección...miles de discos en formatos de cilindros, discos de 7”, de 10”’ de 12” o 16” de pasta negra, o de vinilo, en 10”y 12, casettes, CD’s” VHS, libros, partituras, fotos, clippings (recortes de diarios y revistas), y sobre todo, índices de todo ello para poder localizarlos fácilmente...
¿Qué músicos cree usted que injustamente han entrado en el olvido y son imprescindibles?- Siempre hay olvidos: Por qué, si Miguel Failde, el creador del danzón, que tenía su orquesta, no fue grabado, y sí otras orquestas de su tiempo? ¿Por qué si el supuesto creador del bolero, Pepe Sánchez, hizo otras grabaciones, no grabó el bolero de su autoría Tristezas, considerado el primer bolero? Porqué Pablito Quevedo, considerado el mejor cantante de los años 30’s, no grabó?Siempre habrá preguntas como estas en la música de cualquier país...
¿Qué le sorprendió al regresar a Cartagena de Indias?-Hacía algunos pocos años que no iba a Cartagena... como vine por la nueva carretera desde Barranquilla, ya flanqueada a su derecha a cada rato por nuevos balnearios y condominios, y ya llegando a la ciudad, varios edificios enormes a mi derecha, pensé que estaba entrando en Miami Beach... pero pronto a mi izquierda, apareció la muralla, y ya estaba en mi Cartagena, con más tráfico, más gente, pero Cartagena...En una de los noches,mi esposa y yo tomamos un coche en la ciudad vieja; indescriptible, era entre semana, pero las calles estaban llenas de público, los cafés y tiendas abiertos, música por todas partes, pero, lo que más me gustó, es que en las calles había la misma cantidad de turistas, que de cartageneros, familias con niños pequeños...maravilloso!
Una pregunta personal: ¿Cómo es un día en la vida del Maestro Cristóbal Díaz Ayala?-Me levanto a las 6 de la mañana, desayuno y a la computadora, donde me esperan como mínimo unos 25 mensajes de todo el mundo, pero siempre con mayoría de mensajes de Colombia; contesto, borro y o guardo, y sigo con el proyecto que tenga entre manos...
Sus libros Música Cubana. Del Areyto a la Nueva Trova (1981), Si te quieres por el pico divertir. Historia del pregón musical latinoamericano (1988), Cuba canta y baila, discografía de la música cubana 1898-1925 (1994), Cuando salí de La Habana, 1998-1997: Cien años de música cubana por el mundo (1998), La marcha de los jíbaros 1898-1997: Cien años de música puertorriqueña por el mundo (1998), Cien canciones cubanas del milenio (1999) [Set de discos],Los contrapuntos de la música cubana (2006)., San Juan –New York: discografía de la música puertorriqueña. 1900-1942 (2009), Oh, Cuba hermosa!: El cancionero político social en Cuba hasta 1958 (2012), Cien canciones puertorriqueñas del milenio (2000) [Set de discos].
EpílogoMuchas canciones y especialmente boleros y danzones iluminan el corazón y la memoria de Cristóbal Díaz Ayala, quien desde niño vio cantar desde su ventana de su casa al Trío Matamoros. Su gigantesca colección donada abarca unos 45.000 discos larga duración, 16.000 discos de 78 rpm, unos 4.000 casetes, 3.000 Cd’s, 2.500 discos de 45 rpm, 1.000 video casetes, 4.000 partituras, 5.000 libros y revistas, 350 carpetas conteniendo recortes de diarios, revistas, copias, etc, 5.000 fotografías, 40.0000 tarjetas de los archivos de la RCA Victor y otras colecciones.
Él es parte de este tesoro infinito de la música que ha coleccionado, estudiado y narrado. Una Biblia que no cesa.

