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Arlena Hoyos: “Si yo cambio, todo cambia”

Creyendo en que toda persona merece oportunidades, le apuesta a la niñez y de la misma forma considera que los ancianos pueden sanar heridas a través del perdón.

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HEIDI LLANES
05 MAR 2022 - 03:17 PM

Arlena Hoyos cree que la sociedad está llamada a transformarse.//Foto: archivo.

El empoderamiento femenino se manifiesta como una fuerza arrolladora que tiene objetivos claros, y quienes se involucran en los mismos van más allá de las pautas impuestas con el fin de dejar una huella positiva en las comunidades.

Los reconocimientos no son esquivos a estas mujeres que decidieron, desde sus posibilidades, afrontar situaciones que de alguna u otra forma impiden el normal desarrollo de una colectividad y aunque el apoyo tampoco es garantía, claudicar no hace parte de su propósito. Lea aquí: De Sandra a Sami: una transición que rompió las cadenas de la depresión

El Premio Cafam a la Mujer fue creado para expresar gratitud a quienes tomaron el control de necesidades palpables en la sociedad y por medio de su liderazgo emprendieron programas de transformación para buscar una sociedad mejor, con bases sólidas afianzadas en el amor.

La pandemia que aún azota al mundo, y que se experimentó con mayor rigor los dos años anteriores, no fue obstáculo para que el trabajo continuara y de esta manera la perseverancia tomó riendas en los distintos proyectos a lo largo del territorio nacional de la mano de mujeres que han sido nominadas a este galardón.

La representante por Bolívar al Premio Mujer Cafam 2022, que se cumplirá el 7 de marzo, es la abogada Arlena Hoyos Cañavera, quien por más de tres lustros ha devuelto la dignidad a niños y adultos mediante un programa que les permite encausar sus vidas con un propósito y que transcurrido este tiempo, da cuenta de una obra que trascenderá.

El compromiso y el cambio

“Si yo cambio, todo cambia”, esa frase se podía apreciar en la camiseta que lucía esta cartagenera durante la entrevista. Arlena Hoyos es la esposa, la madre, también hija, hermana y profesional, pero todo eso se acompaña de una vocación de liderazgo que ha desarrollado a lo largo de su vida, y en la que tomó el compromiso de dignificar la existencia de ancianos y niños, muchos de ellos en condición de calle.

Arlena siempre tuvo la inquietud, y decía que su servicio empezaría cuando se hubiese realizado como profesional y sus hijos, ya crecidos, no requirieran de su atención inmediata, sin embargo, su misión tomó forma y comenzó el trabajo, aun cuando pensaba que eran otros los llamados a cumplir estar obras, específicamente los encargados de la administración pública. Le puede interesar: La historia de Bernardo Machado y su última fotografía

“No quiero ser cómplice de esta sociedad en cuidados intensivos”, esa fue la consigna que empleó desde el principio al ver abuelitos en la calle, niños llegando a este mundo a sufrir y siendo víctimas de abuso, por lo que pensar en una ayuda sólida era lo siguiente.

La Fundación Dones de Misericordia empezó con el albergue y atención de adultos mayores, muchos en condición de abandono que requerían, además de alimentos y un lugar seguro para dormir, toda la atención propia de esa edad. De esta manera, se puso en marcha la consecución de una casa que pudiera brindar esa acogida.

Sin recursos, y como ella dice, en un arranque de locura, adoptó una escuela a la que se le había suspendido su plan becario y con la misma 170 niños con el programa que los acogió, creando además del ‘Hogar de los Dones’, el ‘Rincón de los Dones’, pero como muchos de esos niños no podían volver al entorno familiar, se abrió el internado.

La unión y el apoyo

La Fundación Dones de Misericordia es un referente de compromiso social en Cartagena y Bolívar, con tres programas que trabajan para brindar una vida digna a comunidades en condiciones de vulnerabilidad y de la que se han beneficiado más de 3.500 personas.

Arlena indica que cada persona tiene el “rompecabezas de la vida”, en la cual está un espacio esperando la ficha que representa el servicio, para que, al partir, se pueda evidenciar una huella positiva que contribuyó a dejar un legado de amor a la descendencia.

Con tres programas, ella y su equipo cumplen su objetivo. En Turbaco están la ‘Casa de los Dones’, un internado con 30 niños, y ‘Hogar de los Dones’, que alberga a 50 ancianos. Se ha establecido un encuentro intergeneracional representado en adultos que miran con nostalgia a los niños que pueden llegar a estar en su situación, y los menores ven que sin el cambio, seguramente terminarán sus vidas de esa forma.

De otra parte, en la isla de Tierrabomba está el ‘Kiosco de los Dones’, donde cada sábado se reúnen 350 niños para recibir recreación con valores. Pero como esto no ha sido suficiente, la Fundación le apuesta a la educación y se abrió el programa de apoyo académico de jornada complementaria, además de un centro para la primera infancia llamado ‘Dones azulado’, que le apuesta a la sensibilidad ambiental de los niños.

La gratitud

Arlena es la representación de muchas mujeres que desean sacar adelante sus comunidades, sin embargo, todo ha sido posible gracias al apoyo de un grupo de voluntarios que creyó en la misión, pues todos van en el mismo sentido.

Actualmente, esta líder atraviesa un tratamiento oncológico con todos los procesos que conlleva, pero advierte que esta labor que emprendió hace años, la llena de fortaleza y se ha convertido en su mejor medicina para el cuerpo y el alma. Lea también: Ni la enfermedad huérfana que padece le ha impedido cumplir sus sueños

Este programa ha impactado a muchas familias, que decidieron sumarse al cambio desde adentro, esa es la mayor satisfacción de Arlena Hoyos, quien tiene la convicción de que la sociedad está llamada a transformarse.

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