Andreiza Anaya vive sus raíces afro

26 de mayo de 2019 12:00 AM
Andreiza Anaya vive sus raíces afro
Hace poco Andreiza presentó por segundo año consecutivo el Día de la Afrocolombianidad en el Teatro Colón de Bogotá y fue una de las invitadas del Canal Trece en el programa Fractal, en un capítulo sobre la diversidad étnica afrocolombiana.//Foto: Cortesía Decibell Producciones - Cristian Rivas”

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El bullicio mañanero de los pescadores, los susurros de los vientos caribeños, el nacimiento y la muerte incesante de las olas. Esas callejuelas que a ratos aún se empantanan, la gente que trabaja de sol a sol, esa casa materna frente al inmenso océano, en la costa de Berrugas (Sucre). Andreiza Anaya Espinosa lleva un poco o mucho del espíritu de aquel pueblo a donde quiera que va. Porque su pueblo es ella misma. Realmente, Andreiza no nació en Berrugas y no hace falta que así fuera.

“Yo nací en Caracas, Venezuela”, me cuenta, pero desde muy pequeña, a los 5 años, llegó al pueblo sucreño de donde es su papá, sus raíces, el mismo lugar que forjó su carácter. -¿Qué tanto ha cambiado Berrugas?, le pregunto. Me cuenta que, en esencia, sigue siendo el mismo, con un sistema de educación precario, las calles destapadas y que es uno más en la lista interminable de poblaciones caribeñas donde reina el abandono, sin centro de salud, sin agua potable y con muchas necesidades. Pero ahora hay muchos más bachilleres, profesionales, jóvenes que salen a buscar otros horizontes y otros que regresan para construir un mejor pueblo.

Ella es uno de esos jóvenes que salió, cuando el miedo por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) invadía a todos. Sus padres optaron por proteger de ese horror paramilitar a sus cuatro hijos enviándolos a vivir a Cartagena, al barrio Las Palmeras. “Duramos como dos años sin regresar a Berrugas. Mis padres se quedaron en el pueblo”, me explica.

El camino para cumplir los sueños, suele estar lleno de obstáculos, de altibajos, de aprendizajes, en el caso de Andreiza de superar paradigmas, de luchar contra estereotipos y de mantener viva la memoria ancestral de Berrugas, de sus abuelos, de sus padres, del Caribe, pero también del Pacífico y de África.

Andreiza es comunicadora social de la Universidad de Cartagena, cursa un magister en política social en la Pontificia Universidad Javeriana, de donde es docente de la cátedra de comunicación y desarrollo. Es asesora y presentadora de la Dirección de Poblaciones del Ministerio de Cultura de Colombia y se ha convertido en una vocera incansable de la lucha de las comunidades afro del país. También ha trabajado con la Corporación Manos Visibles y con colectividades similares, dando visibilidad desde la comunicación.

En la Radio Nacional

“Un día recibí una llamada de Juan de Dios Mosquera, director del Movimiento Nacional Cimarrón, estaban llamando a gente para se presentara a una convocatoria de RTVC (Radio Televisión Nacional de Colombia). Hubo más de 200 aspirantes, empecé un proceso de selección, un día me llamaron y me dijeron que era la escogida, yo no tenía claro bien para qué era. Estaba en Cartagena, me dijeron: si aceptas, tienes que estar aquí (en Bogotá) mañana a las 8 de la mañana. Comencé a trabajar el 1 de junio de 2013”. Andreiza recuerda mucho ese momento, su salto a la capital. Tenía 22 años y se convertiría en directora de un nuevo formato radial en Colombia.

¿Cómo fue esa nueva experiencia?

-Con base en la información que ellos me dieron, monté toda la estructura de Afrocolombia. Se constituyó en el primer programa nacional para y de las poblaciones afrocolombianas, con una emisión que rompió muchos esquemas, en un horario prime time de 7 de la noche. Más allá de que los medios públicos no se rigen por el rating, el mensaje era muy contundente. Estuvimos cuatro años al aire, bajo la dirección y realización mía. El programa tenía algo característico y era que toda la programación era concertada con líderes y con las organizaciones de base afro, se buscaba romper estereotipos.

Ocho meses después de salir al aire, Afrocolombia recibió un premio del Programa para Afrodescendientes e Indígenas de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), por promover la inclusión social, política y económica de las poblaciones étnicas en Colombia. En 2016 Andreiza fue nominada al premio Afrocolombianos del año, en la categoría periodismo y medios, del periódico El Espectador y la Fundación Color de Colombia. La Alcaldía de Bogotá entregó a Afrocolombia el Premio Distrital Benkos Biohó, en la categoría de comunicación y de medios. Pero más allá de los reconocimientos, “la experiencia en Radio Nacional me permitió hacerme un mapa mental de la geografía afro de Colombia, recorrer los territorios, encontrar esa repetición de falta de satisfacción de necesidades básicas y encontrar cómo en cada uno de estos territorios había una forma de hacer su propia reconstrucción de tejido social, que es lo mismo que sucede en el territorio de Berrugas. Esto me marcó mucho y me ayudó a pensar no solo en un territorio sino ampliar más una visión de nación realmente”, dice.

¿Habías imaginado hacer parte de todo eso, soñabas con eso?

-Particularmente, el hecho de que sea sorpresa en el sentido de que no me lo esperaba, eso me hace pensar que es una responsabilidad histórica que tengo, no lo planeé pero, si me llega a mí no es de gratis. Trabajando con Manos Visibles, con la ministra de cultura Paula Moreno, con el cartagenero Moisés Medrano, con unos líderes afros, eso me permite entender que a donde he llegado de forma sorpresiva ha sido por unos méritos no solo míos, sino por unos méritos de colectividad, de la creación de redes, todo esto, cada logro que se le adjudica a Andreiza Anaya, yo soy solo la cara, pero el proceso son muchas personas, tantas que no podría terminar de mencionar.

¿Eres abanderada de la lucha afro, qué sueñas con respecto a eso?

-Con la participación clara y consecuente de la población negra, afro, raizal y palenquera, en todas las instancias de la sociedad, desde formular e implementar políticas públicas hasta ese cambio estructural que se debe hacer. Que las poblaciones negras tengan una política focalizada para desarrollar sus territorios.

¿Qué ha sido lo más complejo para ti?

-Lo más difícil es cuando empiezo a entender, cuando se materializa en mí, en episodios en Bogotá, esa discriminación que yo venía viendo en Cartagena, yo le he dado mucha menor importancia en mi vida, y lo que he hecho han sido más denuncias sociales. Uno de los temas más complejos es darme cuenta de que en efecto existe (la discriminación) y hacer pedagogía, más que la gritería es una pedagogía de consciencia, de hablar con quien está en la contraparte.

***

“Después de Radio Nacional estuve en el Canal Capital, presentando un programa con el escritor Andrés Ospina. Si bien ese programa no salía de la necesidad de los pueblos negros, creo que era clave que una mujer negra no estuviera bailando en la televisión sino siendo un referente sobre temas de literatura, en el programa Leer es Volar”, afirma Andreiza. Al comienzo de esta entrevista, me contaba cómo llegó a estudiar comunicación social, huyendo de ser la profesora que todos en la familia querían. Que un libro en noveno grado le mostró que esa carrera tenía ámbitos diferentes a la televisión y la radio. También me contaba que inconscientemente comenzó a construir su lucha en las aulas del colegio Fe y Alegría Las Américas, del barrio Olaya Herrera. Ahí, con Constitución Política en mano, defendió su derecho a llevar las ‘cocaditas’ ante profesores que le prohibían entrar al colegio con ese peinado de ‘moñitos’. Que al llegar a la universidad, en el primer semestre, descubrió el tema de las negritudes, “porque llegué siendo la única negra con afro de salón y empecé a relacionarme con las organizaciones de base de la ciudad. En ese momento había unas cinco chicas en toda la Universidad de Cartagena con afro. Éramos como las peludas de la universidad (...) Cuando me presenté el primer día yo dije: ‘no vengo ni a trabajar ni en prensa ni radio ni en televisión, sino por los otros ámbitos de la comunicación’”. Pero el destino la ha guiado por un sendero donde se ha convertido en una de miles de voces que luchan para que pueblos como Berrugas salgan adelante.

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