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Así es la gran biblioteca de Gabriel García Márquez de Barcelona

El Universal de Cartagena entrevistó a Neus Castellano Tudela, directora de la Biblioteca Gabriel García Márquez, inaugurada recientemente en Barcelona, España.

GUSTAVO TATIS GUERRA

26 de junio de 2022 12:00 AM

Neus Castellano Tudela es la directora de la Biblioteca Gabriel García Márquez que acaba de inaugurarse en Barcelona, España, en una neogótica construcción de cuatro mil metros cuadrados, en el ayuntamiento de Barcelona. La primera imagen que recibo de ella es la de una mujer delgada, menuda, vivaz, que sonríe al busto del escritor fundido en bronce por el escultor cartagenero Óscar Noriega, quien lo ha donado a la institución española, y ahora en un sitio de honor, le da la bienvenida a quienes llegan a la biblioteca. Neus ha puesto una flor amarilla al pie del busto de García Márquez. El halo iluminado de la flor resplandece en la sonrisa del escritor que parece encarnado en ese bronce de cincuenta kilos. Lea aquí: Barcelona crea Biblioteca García Márquez

¿Qué paisajes rodearon su infancia y qué autores y libros forjaron su vocación por la lectura?

-Soy de un pueblo mediano del sur de Valencia, Xàtiva, a 65 kilómetros de la capital. Cuando era una niña, todavía era una pequeña ciudad bastante autárquica, no se iba casi a comprar a Valencia. Eso incluía los libros, limitados a colecciones juveniles que mi abuelo me compraba en la misma papelería donde él se compraba el periódico. Casi todos eran de las colecciones “Clásicos Juveniles” de la Editorial Bruguera o los de la Editorial Juventud de la autora inglesa Enid Blyton, un verdadero fenómeno editorial en la España de los años setenta y ochenta. Aquellos libros venían de Barcelona, la ciudad en la que he acabado trabajando entre libros tantos años después. Todos compartían temáticas aventureras, paisajes del lejano oriente, del Ártico, de los mares del Sur o de los bosques de la Europa medieval. Cuando acabé con ellos, continué viajando con los libros de la pequeña biblioteca de mi padre (Julio Verne, Rudyard Kipling, Cervantes...), cuidadosamente editados en papel biblia por la antigua editorial Aguilar, de largo recorrido también en Latinoamérica.

Así es la gran biblioteca de Gabriel García Márquez de Barcelona

¿Qué impacto vivió al leer el primer texto de García Márquez?

- La primera obra a la que me enfrenté, con apenas 15 o 16 años, fue ‘Cien años de soledad’. Aunque la estructura y la circularidad del tiempo narrativo me expulsaron a media lectura, se me quedaron grabados personajes y actitudes muy familiares para mí. Vengo de un entorno rural, donde la convivencia de lo mágico con lo cotidiano era frecuente en el mundo de mis abuelas, el que se me narró desde pequeña. El gitano Melquíades o la omnipresente Úrsula eran, con otros nombres, perfectamente identificables en las historias que nos contaban de chicos. Para mí era normal no andar haciendo ruido el 1 de noviembre por no molestar a las “animetes” (almas) de nuestros muertos que venían a pasearse por la casa y a las que, de alguna manera, se saludaba con rituales domésticos que todavía practican algunas mujeres de mi cultura (prendiendo velitas para que no se desorienten o se tropiecen, por ejemplo).

Con los años he vuelto a gozar de ‘Cien años de soledad’ en dos ocasiones, pero recuerdo cómo me deslumbró ‘El amor en los tiempos del cólera’”,

dice Neus.

¿Qué planes ha diseñado para que esta biblioteca especializada en literatura latinoamericana irradie la pasión de lectura en la comunidad infantil y juvenil en España?

-La comunidad infantil y juvenil está en lo más alto de las prioridades del equipo de la Gabriel García Márquez. Esto es así no solo porque el número de escuelas y liceos que rodean la biblioteca es importante, sino también porque la lucha contra las fake news y el consumo acrítico que hacen nuestros jóvenes de la información que viene de las pantallas debe ser una prioridad de cualquier biblioteca pública hoy en día. Además, usando como recurso educativo la emisora de radio de la biblioteca, nuestro objetivo es que los jóvenes usuarios de la García Márquez aprendan valores democráticos y de ciudadanía mediante talleres de periodismo y tratamiento responsable de la información. En este sentido, ya hemos tenido un primer contacto muy fructífero con la Fundación Gabo y su presidente, Jaime Abello Banfi, quien nos ha hablado de su interesante proyecto ‘Cronicando’ para jóvenes que se empiezan a contar a través del aprendizaje del periodismo responsable.

Cuéntenos, ¿cuántos libros contiene hoy la Biblioteca GGM y qué tesoros guarda en cuatro mil metros cuadrados?

-La capacidad de la biblioteca es de 40.000 documentos en sala y otros 10.000 en el almacén de armarios compactos. Esta cifra, que puede parecer pequeña para los más de 3.300 metros útiles que tiene la biblioteca, no lo es tanto si pensamos que cualquier usuario de la García Márquez puede pedir que se le sirva en la biblioteca cualquier libro u otro documento de las 39 bibliotecas públicas de la ciudad de Barcelona. En este sentido, la colección bibliográfica funciona como una sola unidad de más de dos millones de documentos. Por otra parte, tratándose de una biblioteca pública de libre acceso donde todos los documentos se encuentran en préstamo, no tenemos mucho libro patrimonial (esto es, antiguos y de alto valor de conservación). Sin embargo, tenemos dentro de una vitrina la primera edición para España de ‘Cien años de soledad’, con la icónica portada de Vicente Rojo. Otro grupo de libros que nos hace muy felices de tener en la biblioteca son todas las historietas (cómics, como se dice ahora) del dibujante y humorista Francisco Ibáñez, el padre de los famosos detectives ‘Mortadelo y Filemón’ o de ‘El botones Sacarino’, que es vecino del barrio donde se encuentra ubicada la biblioteca. Lea además: Una hija, el secreto mejor guardado de Gabriel García Márquez

Epílogo

Neus nunca ha venido a Cartagena de Indias, pero dice que ha llegado muchas veces gracias a la prosa encantada de García Márquez. No ha puesto nunca un pie en la ciudad y menos en el Caribe colombiano, pero siente que ha viajado por el río Magdalena en una larga travesía que la ha llevado a descubrir a Colombia. Gracias a las novelas del escritor ha sentido el ambiente del Portal de los Escribanos solo con cerrar los ojos. “Es un viaje que no cesa porque he seguido leyendo prácticamente todas las principales novelas y, últimamente, he llegado a los cuentos, de los que me emociona especialmente, por su ternura, ‘La santa’ de los ‘Doce cuentos peregrinos’”, confiesa en este diálogo.

Y mientras me responde siente también que García Márquez la está mirando y sonriendo y a veces siente que parpadea en la escultura que le hizo Óscar Noriega.

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