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Cachoeira, hermana de Cartagena en Brasil

Una delegación de escritores de la ciudad brasileña llegó con el propósito de hermanar a Cartagena con Cachoeira.

GUSTAVO TATIS GUERRA

05 de septiembre de 2021 12:00 AM

Cachoeira, en Brasil, ha vivido en más de cuatro siglos los mismos tormentos y las mismas esperanzas de su hermana Cartagena de Indias. Así lo percibió el poeta Damario Dacruz al llegar a nuestra ciudad como invitado del Festival de Poesía en 2005. Desde aquel año empezó un largo itinerario para protocolizar el hermanamiento entre las dos ciudades, aunque en esta breve franja de tiempo peregrinos de Cachoeira llegaron a Cartagena de Indias y peregrinos cartageneros arribaron a Cachoeira, como si las dos ciudades anduvieran buscándose en los afanes misteriosos del viento entre las dos aguas.

Ahora, en este atardecer de septiembre de 2021, ha llegado de Cachoeira y Bahía, el poeta, gestor cultural y educador Joao de Moraes Filho, autor de cinco poemarios y editor de Portuario Atelier Editorial, que ha publicado y traducido Sacrificiales del poeta Rómulo Bustos Aguirre, y prepara antología con la obra del poeta Pedro Blas Julio Romero. También vino el narrador brasilero Pablo Rios, y la productora brasilera Bruna Leite.

“Estoy en la Plaza del Centenario, Cartagena de Indias, pero mis pies caminan en la heroica Cachoeira, orilla izquierda del río Paraguazú”, dice Joao en su poema Hermanadas. Y a medida que recorre la ciudad cruza por un tiempo improbable de Cachoeira. “Estoy en la Plaza de la Torre del Reloj, Sao Félix, en la otra orilla del río, pero camino en Cartagena de Indias”. (Lea además: El abrazo poético que se da entre Colombia y Brasil)

Cachoeira, hermana de Cartagena en Brasil

Bruna Leite, de Brasil.//Foto: Luis Eduardo Herrán - El Universal.

Los dobles brasileros

Al llegar a Cachoeira, a 110 kilómetros de Salvador de Bahía, en Brasil, Pedro Blas y yo tuvimos la impresión de que la ciudad tenía demasiados dobles cartageneros y al descender al aeropuerto estallamos en carcajadas al reencontrarnos con caras familiares de transeúntes cartageneros, algunos de ellos fantasmalizados por los vientos de la ausencia. La vocinglería cartagenera en Brasil era la misma y la mamadera de gallo de los hombres del Caribe se replicaba en el amanecer con las mismas ocurrencias y desparpajos. Al salir del periódico, luego de la entrevista de 2005 a Damario Dacruz, nos dijo que debíamos venir a Cachoeira, y que nos hospedaría en una casa en el corazón de la ciudad, que él había comprado al ganarse un premio de poesía y la había bautizado Pozo de la Palabra. Llegamos siete años después de su invitación, en el fragor del mediodía con muchachas negras que deambulaban en la plaza con el mismo andar de palmeras musicalizando con su paso el horizonte rumoroso de aguas del Paraguazú, el sigilo del agua entre las piedras bajo el puente, el arrullo de los cantos infantiles y el metal resonante de las campanas viejas que quebraban el silencio plateado del día. Nos recibió Joao de Moraes Filho, discípulo de Damario, quien vino en 2011 a Cartagena de Indias, para revivir la vieja invitación.

Cachoeira, hermana de Cartagena en Brasil

Pablo del Rio.//Foto: Luis Eduardo Herrán - El Universal.

La historia común

Al igual que Benkos Biohó en Cartagena de Indias, que escapó de la esclavización española y lideró con la legión de cimarrones el primer Palenque en América, Zumbi Dos Palmares fue el líder de los quilombos en Brasil, escapó de los esclavistas portugueses y fue traicionado por el gobernador de la Capitanía de Pernambuco que le propuso firmar la paz. En Cartagena de Indias, en la misma oferta, Benkos fue traicionado por el gobernador español y sus soldados lo ahorcaron y descuartizaron en 1621. En Brasil, Zumbi y su legión de cimarrones fueron perseguidos a muerte, destruidos los quilombos, herido su líder, y más tarde asesinado en 1695, setenta y cuatro años después que Benkos. Los dos guerreros son iconos de la resistencia africana en América. En Cachoeira el nombre de Zumbi está a flor de labios en la memoria colectiva y ancestral, como la de Benkos en Cartagena de Indias.

Las dos ciudades fueron claves en las guerras de Independencia. Cartagena en la Independencia de 1811 que siguió hasta 1821. Cachoeira en las guerras de Independencia de Bahía, en 1822, fecha en que se declara libre de Portugal. Las dos ciudades son patrimonios históricos y las dos tienen una larga historia de resistencia, y a las dos se les reconoce como Ciudad Heroica. Cachoeira es Patrimonio Histórico Artístico Nacional. Cartagena es Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Falta la firma

Joao de Moraes Filho dice que solo falta el protocolo oficial entre las dos ciudades para que se hermanen, pero desde hace rato vienen hermanadas en la vida cotidiana y en los designios de la poesía. Joao ha estudiado las políticas culturales de Cartagena, Antioquia y en general de Colombia, en la promoción y estímulo a la lectura y la creación literaria, y ha escrito reflexiones comparativas entre los dos países. El resultado es que avanzan proyectos comunes de traducción de poetas cartageneros y colombianos en Brasil, y edición de autores brasileros en Cartagena y Colombia. En esta aventura del hermanamiento se ha integrado la Fundación Casa de Poesía Luis Carlos López, se han multiplicado los propósitos, y avanza una agenda binacional que además de concretar el hermanamiento entre las dos ciudades, se celebre el bicentenario de la Independencia de Brasil el 25 de junio de 2022, con ediciones de libros de cartageneros y brasileros; la realización de cuatro tertulias virtuales, una sobre Zumbi y Benkos, otra, sobre historia, literatura e independencia, con participación binacional.

Brasil en Cartagena

Bruna Leite sintió que había llegado a Bahía al descender del avión en Cartagena de Indias. El mismo calor y la misma temperatura emocional de sus habitantes. Tantos hombres en la calle y tantas mujeres parecidas a las de Cachoeira y Bahía. Pablo del Rio se extasió viendo las cometas elevándose desde el Espigón de Las Tenazas y evocó las cometas bajo los vientos de marzo en Brasil.

El abrazo con Pedro Blas y la legión de poetas cartageneros esperaban la llegada de la delegación brasileña.

Epílogo

Damario Dacruz volvió a llamarnos para recibirnos en Cachoeira en su casa, pero el 21 de mayo de 2010 el teléfono sonó temprano para anunciarnos la aciaga noticia de que él acababa de morir víctima de un cáncer. Dos años después, fuimos a Cachoeira a cumplir su deseo. La cama estaba dispuesta como él la había preparado para nuestra llegada. Pedro Blas durmió en la cama de Damario. Intenté dormir en el cuarto de al lado. Todo estaba intacto, la mesa con los libros, las fotos de Damario y las cartas con los sobres cerrados. Solo que ahora él era tal vez ese ángel que venía con la brisa del patio y nos convidaba a bebernos una botella de vino que nos había dejado en un baúl. Pero ya él se había adelantado con el sorbo inicial de las ánimas. No dormí aquella noche sintiendo que Damario silabeaba en la oscuridad su deseo inquebrantable de hermanarnos.

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