Desde que nació Hay Festival Cartagena de Indias, nunca se contempló la posibilidad de que esta convocatoria fuera virtual, porque su esencia parte de una conversación cálida con los escritores e invitados, como quien participa de una conversación en la penumbra de una sala y en la que se siente, incluso, los latidos del corazón de quienes conversan. No es lo mismo verlos a través de una pantalla o en una grabación, aunque fuera en directo, lo que ha marcado la diferencia de Hay Festival es su fenómeno humano presencial que genera en el público una experiencia única e irrepetible. Sin embargo, con la pandemia todo cambió en la ciudad y en el mundo. La virtualidad se convirtió en una posibilidad en el confinamiento. Y esa herramienta virtual ha permitido desvanecer las distancias, los silencios y reanudar las agendas laborales, empresariales y artísticas. (Vea aquí: [Video] Carlos Vives y su eterno agradecimiento por Cartagena)
¿Qué alternativas surgieron al sortear el desafío de hacer virtual Hay Festival Cartagena de Indias 2021?
-Esta temporada 2020- 21 hemos tenido que migrar casi todos nuestros festivales a modelo digital. Empezamos en Gales, en el Reino Unido, que estaba ya todo preparado para lanzarse en marzo y para tener lugar en mayo, primero pospusimos el lanzamiento y pronto nos dimos cuenta de que era inviable hacerlo de forma presencial y nos tocó convertirlo en digital en cuatro semanas. Fue un gran reto, ya que fue el primer festival digital que se hizo y resultó un éxito rotundo que se ha ido repitiendo en nuestros sucesivos festivales. La idea de ver eventos que están sucediendo en vivo con autores en sus casas, en sus espacios de trabajo. La idea que todos estamos haciendo un esfuerzo creativo para seguir adelante y lo estamos consiguiendo es muy estimulante. Hay algo especial en esta forma de hacer eventos y no es simplemente un streaming de un evento que sucede en un teatro y uno ve en pantalla una opción “B” de esta experiencia, sino que lo único que hay es lo que estamos experimentando, esta es la opinión “A”, cada uno desde su casa, pero todos juntos. El público pueda comentar y conversar en uno de los ‘chats’ del festival, generando una sensación de comunidad y disponemos de otro ‘chat’ para hacer preguntas al autor. Ahora llegamos a miles y miles de personas y colaboramos con TV para llegar a zonas donde no llega conectividad. No es lo mismo, ya que las ciudades donde estamos -como Cartagena de Indias- son protagonistas fundamentales del festival, de esta experiencia vital que va mucho más allá de las charlas, pero en un futuro estos aprendizajes añadirán a la experiencia de festival. Imagino un futuro híbrido.
Uno de los grandes retos fue el financiero, pero hemos encontrado apoyo en nuestros socios habituales, especialmente del sector privado. A ellos les agradecemos.
¿Qué nuevas temáticas trae esta versión, además de reflexionar sobre la coyuntura dramática e incierta de la pandemia?
-La gran temática de los festivales es la vida misma: analizar nuestro pasado, comprender nuestro presente para poder imaginar nuestro futuro. Conversamos sobre temas fundamentales para nuestras sociedades, como las luchas por las igualdades, medioambiente y sostenibilidad, migraciones, economía, geopolítica desde diferentes ángulos y celebramos lo mejor de la literatura y de las artes creativas. (Lea también: El maravilloso mundo de las ideas)
Cristina Fuentes mantiene una estrecha conversación con las ciudades en donde se realizan Hay Festival. Siempre ha tenido amigos y amigas a quienes consulta, averigua y hace el seguimiento a autores y libros. Muchas de esas conversaciones, en un café o muy cerca del mar, abrían espacios para la complicidad y para descubrir nuevas iniciativas literarias que ya han echado frutos en la comunidad, como las jornadas que se realizan en barrios y municipios cercanos. Algunos de esos amigos ya no están entre nosotros, como Óscar Collazos, Roberto Burgos Cantor o Alberto Abello Vives. Hay Festival Cartagena de Indias, pese a las nuevas encrucijadas que genera la pandemia, mantiene aliados desde sus inicios y busca que nada impida que esta agenda rica, diversa y contemporánea, mantenga su rigor y su más alto nivel de exigencia.
¿Qué libros y autores de los invitados este año le ha deslumbrado y robado el sueño? ¿Qué viejas lecturas olvidadas despertaron en la pandemia?
-¡Muchas! Es difícil elegir. Aparte de los grandes como Leonardo Padura, Rosa Montero, Paul Auster, Emmanuel Carrere, Richard Ford o Juan Gabriel Vásquez o Esther Duflo etc., destacaría nombres menos conocidos como la francesa Vanessa Springora con ese libro tan desconcertante que abre tantas preguntas como El consentimiento o dos libros sobre el duelo: Tiago Ferro, El padre de la niña muerta, y Marieke Lucas Rijneveld su libro La inquietud de la noche. Este año he sido jurado del Premio Alfaguara, así que he leído, con mucho placer, muchos manuscritos entre ellos la obra ganadora, Los abismos, de Pilar Quintana. ¡Recomendadísima!
¿Qué singularidades descubre en las nuevas narrativas de Occidente y Oriente?
-Continuamente descubrimos conexiones, diferencias, coincidencias y la idea de reunir a pensadores es poder analizar todo a fondo, desde muchos ángulos y lejos de las polarizaciones de las redes sociales.
La visión de la mujer en este año, en que se cumplen 80 años de Virginia Woolf, es trascendental e ineludible. Háblenos de algunas de esas grandes escritoras invitadas, como Isabel Allende, Edwidge Danticat, entre otras.
-Sin duda, trascendental e ineludible siempre. Hay épocas en la historia que se ha silenciado pero cada vez va logrando su espacio incluso reivindicando en retrospectiva una pequeña parte de este espacio perdido del pasado. Llevamos tiempo queriendo escuchar a Danticat por su visión de las relaciones raciales y de género tan bien escritas, Isabel Allende por ser icono de tantas cosas, Guadalupe Nettel, Marta Orrantia, Esther Duflo, Marjane Satrapi, Carolina Ponce de León, Bernardine Evaristo y tantas otras.
¿Qué ha asimilado como experiencia positiva de esta catástrofe mundial que ha sido la pandemia? ¿Cómo cree que ha variado su visión de su vida?
-Creo que todos nos hemos dado cuenta de que las certezas que regían parte de nuestra vida no lo son, nos ha hecho replantear muchas cosas y prioridades. Lo que ha quedado claro es que la cultura es fundamental, necesitamos cuidarla. Esta pandemia ha hecho más evidente nuestras desigualdades y espero que esto sirva para vivir de una forma más consciente los unos con los otros y con nuestro entorno y nos ayude a buscar formas de colaborar. Va a ser difícil, muy difícil, pero desde nuestro Festival ayudamos con un granito de arena creando espacios de conversación que promueven la cultura, promueven tolerancia y pensamiento plural y crítico.
El magnetismo de la palabra y las ideas sigue siendo el imán de Hay Festival Cartagena de Indias. Pero también el encanto que suscitan en los auditorios y la atmósfera intemporal de la ciudad que parece confabularse con las artes del pensar. Cristina Fuentes extraña todo eso en esta versión de Hay Festival Cartagena de Indias 2021. La mirada perpleja de los niños ante lo que le cuentan sus escritores. Y el lente más veloz y más certero al pie del mar del argentino Daniel Mordzinski, un artista detrás de su lente, quien al retratar a los escritores se ha anticipado como un clarividente a veces en captar las emociones, pensamientos y los destinos de muchos de ellos, en el fulgor de la luz y en el otro enigma de las sombras.
