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La intelectual de la moda

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Vanessa Rosales, la disidente de la estética autoimpuesta por la mujer colombiana, es una intelectual de 29 años, que erigió una carrera en el mundo de la moda por su necesidad de entender la sociedad a través de la conceptualización de las manifestaciones culturales en las prendas de vestir.  
Cartagenera de origen, Vanessa es hija del empresario Hugo Rosales, quien ha influenciado su vida de tal manera que afirma que tiene que ver mucho con la persona que es, y de la barranquillera Martha Altamar, de quien asegura, heredó la modernidad y femineidad. Muestra de una personalidad llena de contrastes, Vanessa se define como “una mujer de mi época, una mujer postmoderma”. 
Como escritora y esteta, su profundo aprecio por la belleza la ha llevado por diferentes caminos, cuyo hilo conductor ha sido la moda y la crítica. Obsesión que la hizo crear una edición digital llamada Vanguard, en la cual se autoproclama como “árbitro del estilo”. Historiadora de la Universidad de los Andes, Rosales estudió una Maestría en Periodismo en Buenos Aires con el periódico La Nación. 
En Colombia estuvo a cargo de varias revistas en Publicaciones Semana. Ha colaborado con Fucsia y Arcadia, fue columnista de moda para el periódico El Heraldo, editora de la publicación digital Tutrend.com y editora de moda en Cromos. Ahora, radicada en Nueva York, donde adelanta una segunda maestría en Fashion Studies en Parsons. Además se desempeña como colaboradora de revistas internacionales como Marie Claire, de España, y Vogue Latinoamérica, y es consultora para marcas como: Seven Seven, Salomón Azulu y Naf Naf. 
Con la autoridad que le brinda su experiencia como editora de varias revistas y su profundo estudio sobre moda, Vanessa Rosales habla franca y sincera sobre una sociedad colombiana que se teje entre la estética mafiosa del narcotráfico e ideales de femineidad distorsionados, sobre la dualidad entre ser y parecer, y las construcciones efímeras que hemos hecho de la mujer colombiana. 
 
Dejando de lado el tema de la moda, ¿quién es Vanessa Rosales? 
- Yo vengo de una familia con una mezcla interesante. Mi abuelo era argentino, tengo sangre árabe del Líbano y sangre italiana. Tengo una mezcla muy caribeña. Me considero una persona muy caribeña porque, en la medida de que me gusta mucho la sofisticación, me gusta mucho lo criollo, me gusta la champeta muchísimo, me encanta esa cultura del sabor de acá.  Soy muy salsera, me gusta el jazz, el rock and roll. Soy Caribe sobre todas las cosas. Como esa hibridez de símbolos, de herencias, con un sentimiento por el sabor local pero con una sofisticación siempre global.
 
Retrospectiva  
 
¿Cómo comenzaste en el mundo de la moda? 
- Cuando era niña tuve la oportunidad de viajar mucho a los Estados Unidos, me empecé a fijar mucho en el mundo de la música y me obsesioné como con los años cincuenta. Más grande me obsesioné con los años sesentas, setenta... Empecé a ver las relaciones entre la música y la estética, cada música producía una estética particular y eso me fascinaba.  Cuando empecé a estudiar historia, me di cuenta de que lo que más me interesaba era el espíritu de una época, cómo había sido esa época a través del vestir, las costumbres. 
 
¿Por qué Historia? 
- Porque siempre he sido romántica con el pasado, de cierta manera eso por mi abuelo porque cuando yo era niña lo primero que vi fueron las películas de Gardel en blanco y negro, o los musicales de Gene Kelly y eso siempre me hizo sentir muy identificada con el pasado. Pero cuando estaba en la universidad siempre me interesaba la historia de la moda, pero mis profesores no lo tomaban en serio, ni digno de estudio intelectual. Entonces, como yo siempre he sido escritora sobre todas las cosas y como la academia me asfixiaba un poco, empecé a hacer reportería empírica sobre cultura juvenil urbana...  
 
¿Cuándo tomaste la decisión de ser periodista de moda? 
- Me fui para Buenos Aires y me pasó exactamente lo mismo. Yo hice una maestría muy vieja guardia, en un periódico que tiene la reputación de tener las mejores plumas de Argentina, mi formación fue muy old school (vieja escuela). Era: ‘vayan a la calle y traigan una historia’. Entonces, las historias que yo traía eran: ¿Qué pasa en el underground porteño? o ¿Cuáles son los grupos de rock que están sonando? Me interesaba la cultura de la moda y la estética. Y mis profesores veían eso un tema no serio, pero al final cuando nos tocaba hacer una práctica en el periódico yo aterrice en la parte de moda. Ahí fue cuando yo, definitivamente, decidí que quería escribir sobre moda. 
 
Y luego... 
- Cuando volví de Argentina, escribí mi primer artículo para la revista Arcadia, sobre una mujer escritora que había sido adicta a la heroína…; Desde ahí aterrice en Publicaciones Semana, fui editora de moda y editora de seis revistas de todo tipo. Para esa época escribí mis primeras cosas para Fucsia, y después Ernesto McCausland me llamó para El Heraldo. Me dijo que quería que yo escribiera una columna de moda. Fue la primera vez que alguien le dio luz verde al tema en un medio.  
 
¿Por qué la llamó McCausland?  
- Porque yo había tenido una conversación con él y me preguntó, qué significaba la moda para mi, y  yo le dije que era un lente y un prisma a través del cual entendemos una época’. Allí empecé a escribir algunas bastante controversiales y picantes que despertaron muchas espinas porque toqué mucho el tema de la estética que nos ha legado el narcotráfico, los ideales de femineidad que vende marcas como Studio F, las formas de vestir que tienen las presentadoras de noticiero. 
 
Intelecto versus estética
 
¿Es difícil ser intelectual en un mundo, que parece ser tan superfluo como el de la moda? 
- Un poco, a veces. Pero, yo pienso que nosotros vivimos en una época donde coexisten los contrarios por eso todo es tan ecléctico, ósea, se valen las mezclas.  Entonces, yo siempre he sido una mujer muy pensante y muchas personas creen que porque me inclino por la moda, eso es una frivolidad. Yo pienso que la moda es un mundo de apariencias pero de grandes profundidades. 
 
¿Por qué ser crítica de moda?  
- Mis inquietudes son intelectuales, me interesa entender nuestra sociedad y nuestra cultura, entonces, yo lo que hago es usar la plataforma del periodismo. Una plataforma que entienden muchos, mi comunicación es narrativa y rica de leer porque no soy del todo académica. Me interesa la profundidad pero me gusta la palabra que es dinámica. 
 
¿Qué es Vanguard?
- Yo fui editora de un sitio online llamado Tu trend. Decidí que era hora de emprender y de materializar una visión que yo tenía, entonces creé Vanguard, que es una palabra que me encanta porque significa culturalmente avanzado o estilísticamente avanzado.  
Es una publicación online especializada en el estilo, cuyo fin era brindarles otros íconos de estilo a las mujeres de Colombia. Entonces, hice editoriales con Catalina Zuluaga o Gloria Saldarriaga; mujeres a las que las colombianas pudieran mirar o hacer otro tipo de femineidad que no fuera Carolina Cruz, Andrea Serna, que no fueran estas mujeres de la farándula. Cuando yo lo creé, salió una cosa que se llama “Manifiesto de un árbitro de estilo”, y el mensaje era que la moda es para expresar verdades internas más que para ser un objeto sexual para los hombres, en términos de sus fetiches visuales.  
 
No crees que el manifiesto sea un poco duro con una sociedad que no ha interiorizado, del todo, una estética... 
- Ese manifiesto fue un llamado. Nosotros vivimos en un país en donde desafortunadamente no hay muchas oportunidades, donde no hay mucha movilidad social y donde muchas niñas creen y se crían sin oportunidades de educación. Muchas de esas niñas han caído en trampas, como la famosa prepago, y se pierden en las apariencias. El mensaje de ese manifiesto es que usen la moda para expresar quiénes son, no para sexualizar su cuerpo.

 

Pese a que no está radicada en Colombia se considera una mujer muy Caribe FOTOS: Maruja Parra - El Universal
Pese a que no está radicada en Colombia se considera una mujer muy Caribe FOTOS: Maruja Parra - El Universal
"He sido escritora sobre toda las cosas y como la academia me asfixiaba un poco, empecé a hacer reportería empírica sobre cultura juvenil urbana".
"He sido escritora sobre toda las cosas y como la academia me asfixiaba un poco, empecé a hacer reportería empírica sobre cultura juvenil urbana".
"Toqué mucho el tema de la estética que nos ha legado el narcotráfico, los ideales de femineidad...".
"Toqué mucho el tema de la estética que nos ha legado el narcotráfico, los ideales de femineidad...".
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