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La ópera a su alcance o “Son telenovelas cantadas”

Si la mente se le queda en blanco al escuchar nombres como ‘El Barbero de Sevilla’ o palabras como “soprano” y “bel canto”, no se preocupe, es más sencillo de lo que parece.

¿Qué es la ópera?

Es una forma de teatro musical que se consolidó en Florencia, Italia, durante el siglo XVI. En otras palabras, es una historia escenificada, actuada y cantada en un escenario. Las más populares provienen de lo que hoy son Italia, Francia, Alemania, Austria, República Checa y Rusia.

¿Qué significa el nombre?

“Obra”, porque se la veía como la suma de todas las artes: escénicas, por la actuación; visuales, por la escenografía, los disfraces y el maquillaje; literarias, por el libreto; danzarias, por los bailes, y musicales, por los instrumentos, el principal de los cuales es la voz humana. Al igual que ocurre con las películas, montar una ópera requiere de un enorme grupo de personas con funciones especializadas: compositores, cantantes, músicos, libretistas, directores de orquesta, directores de escena, escenógrafos, diseñadores, coreógrafos e iluminadores, entre otros. (Lea también: Festival de Música de Cartagena será presencial)

¿Qué es el bel canto?

Es un término italiano que significa “canto bello” o “canción bella”. Hoy se utiliza casi exclusivamente para referirse a las óperas italianas de la primera mitad del siglo XIX, principalmente las de Gioacchino Rossini, Gaetano Donizetti y Vincenzo Bellini, así como las óperas de juventud de Giuseppe Verdi, todas de un estilo florido y sumamente demandante.

¿Cómo se divide una ópera?

En actos y escenas, como las obras de teatro, aunque hay óperas de un solo acto y una sola escena. A nivel musical, se habla de recitativos cuando los personajes están declamando, la acción se mueve y la orquesta se mantiene más o menos queda, salvo por algunos toques aquí y allá. Cuando ya hay melodía, la acción se detiene y la orquesta va a toda marcha, se habla, dependiendo del número de voces de solistas, de arias (“aires, canciones”), duetos, tercetos, cuartetos, quintetos, etcétera. Si hay un grupo masivo de voces, se habla de coros. Si hay solistas y coros cantando, se habla de conjuntos. Esto era así hasta el bien entrado el siglo XIX, cuando la distinción empezó a diluirse con la llegada del compositor Richard Wagner.

¿De qué tratan las óperas?

De líos de faldas. También hay varias sobre cuestiones de familia y política, pero la inmensa mayoría de las óperas que se siguen escenificando se tratan de amores apasionados, enredos, venganzas y celos; son equivalentes europeos y cantados de María la del barrio. Historias como las de Cavalleria Rusticana, Pagliacci, Il Trovatore, La Bohème, La Traviata, Carmen, Madama Butterfly, Così fan tutte, Lucia di Lammermoor, Manon, Tristan und Isolde, Un ballo in maschera, Le Nozze di Figaro, Tosca, Werther, Aida, Les Huguenots, La Gioconda e Il Barbiere di Siviglia en poco se distinguen de las telenovelas o las comedias románticas de hoy. Lo dice muy bien aquella cita apócrifa: “Ópera es cuando una soprano y un tenor quieren hacer el amor, pero el barítono se interpone”.

¿Qué tipos de voces hay?

Me limitaré a la clasificación de finales del siglo XIX y las dividiré en voces “femeninas” y “masculinas”. Las voces femeninas son, de la más aguda a la más grave, sopranos, mezzosopranos y contraltos. Las sopranos, a su vez, se dividen en cuatro categorías generales dependiendo del tamaño, el rango y el color de la voz. De la más ligera a la más pesada: soprano ligera (o de coloratura), soprano lírica, soprano spinto y soprano dramática.

Las voces masculinas son tres. De la más aguda a la más grave: tenor, barítono y bajo. Al igual que las sopranos, los tenores se dividen en ligero, lírico, spinto y dramático. Hay dos categorías especiales a considerar aquí: los castrati (“castrados”), hombres castrados desde chicos para que sus voces se quedaran agudas cuando se hicieran adultos, y los contratenores, que son tenores que desarrollan la voz de cabeza al punto de cantar principalmente en ella y sonar prácticamente como mujeres. ¿Qué es la voz de cabeza? Siga leyendo, ya se lo explico. (Le puede interesar también: La verdad tras la obra y vida de William Shakespeare)

¿Cómo es el canto operático?

Los estudios de Douglas Stanley (otorrinolaringólogo) y su discípulo Cornelius Reid (corista y pedagogo vocal), publicados entre los años 40 y 70, concluyeron que el órgano más importante en la producción del canto era la laringe, pues en ella están los músculos de la fonación: los tiroaritenoides y los cricotiroides. Los primeros son grandes y se encargan de darle cuerpo y potencia a la voz, los segundos son más pequeños y juegan un papel importante a la hora de regular la tonalidad y la intensidad.

La vibración independiente de estos músculos da lugar a dos tipos de registro, muy distintos el uno del otro. Los tiroaritenoides producen el “registro de pecho”, que es oscuro, potente y algo tosco; los cricotiroides, el de falsete, que es similar al ulular de un búho y relativamente débil. Para producir una voz poderosa a lo largo de todo el rango, es necesario desarrollar ambos músculos y utilizarlos juntos. Cuando se coordinan, dan lugar a las llamadas “voces”, la de pecho (tiroaritenoides dominantes) y la de cabeza (cricotiroides dominantes).

Los hombres usan la voz de pecho para casi todo su rango y más que todo recurren a la de cabeza para cantar más suavemente, mientras que las mujeres cantan principalmente en voz de cabeza y usan la de pecho para las notas graves. ¿Cómo se distingue la una de la otra? Muy fácil: la voz de pecho es muchísimo más oscura. Es más fácil notar el cambio en las voces femeninas, pues ellas alternan entre ambas casi todo el tiempo.

La ópera a su alcance o “Son telenovelas cantadas”

Ilustración de algunos músculos laringe. Los tiroaritenoides, el “cuerpo” de la voz, están marcados con una flecha.

Además, el aparato fonador tiene que estar bien entrenado: el sonido resuena en la faringe (no en la nariz, como se cree popularmente), la quijada se mantiene baja y relajada, los músculos del diafragma deben mantenerse expandidos, el paladar blando levantado y obstruyendo la cavidad nasal, la punta lengua un poco retraída y la garganta completamente despejada. Todo esto, más el desarrollo adecuado de los músculos anteriores, resulta en un sonido poderoso, estable, “con cuerpo”, flexible, tanto en la capacidad para modificar el volumen como en la agilidad para cambiar de notas, y capaz de sonar más duro que una orquesta.

¿Quiénes son los mejores cantantes?

Para hallarlos, tiene que viajar en el tiempo hacia la primera mitad del siglo XX (hoy día no encontrará nada que se les parezca). Nombres como Rosa Ponselle, Luisa Tetrazzini, Bruna Castagna, Cloë Elmo, Ernestine Schumann-Heink, Louise Homer, Enrico Caruso, Beniamino Gigli, Mattia Battistini, Riccardo Stracciari, José Mardonés y Juste Nivette fueron algunos de los más destacados durante esos años. La mayoría de ellos fueron grabados en fonógrafos, radios y sistemas eléctricos aún incipientes, pero la facilidad y naturalidad de su técnica sigue siendo fácil de apreciar. Afortunadamente, todo ese material (y mucho más) es relativamente fácil de encontrar en Youtube.

De la generación posterior, vale la pena mencionar algunos cantantes cuya técnica estuvo incólume solo durante algún tiempo, pero que igualmente lograron mucho durante esos años, como Maria Callas (1949-1953), Renata Tebaldi (años 50), Ebe Stignani (años 30 a 50), Oralia Domínguez (años 50), Mario del Monaco (años 50), Franco Corelli (años 50 a 60), Ettore Bastianini (1952-1955) o Boris Christoff (años 40 a 50). Lo mejor es escucharlos en vivo: irónicamente, las grabaciones piratas en mal sonido, hechas directamente en los teatros, acomodaban mejor las voces que las “prístinas” grabaciones de estudio de la época (que obligaban a los cantantes a modificar sus técnicas, casi siempre para mal).

Una última aclaración

Il Divo y Andrea Bocelli no son ópera, porque su técnica no es la adecuada y no se concentran en el repertorio operático. Las funciones de la Metropolitan Opera House que pasan por Cine Colombia son ópera, pero no buena ópera, porque la técnica de los cantantes tampoco es buena. Luciano Pavarotti cantando O sole mio no es ópera, porque esa es una canción popular napolitana y no una composición que haga parte de una ópera. Pavarotti cantando Nessun dorma sí es ópera, porque esa es un aria de Turandot y su técnica era mayormente adecuada (sobre todo en los años 60).

Grabaciones recomendadas

-Werther, de Jules Massenet, con Georges Thill y Ninon Vallin (1931, grabación de estudio).

-Don Giovanni, de Wolfgang Amadeus Mozart, con Ezio Pinza, Alexander Kipnis, Rose Bampton, Rose Bampton, Jarmila Novotna, Bidú Sayão, Charles Kullman, Mack Harrell y Norman Cordon (1942, grabación en vivo, New York, Estados Unidos).

-Norma, de Vincenzo Bellini, con Maria Callas, Franco Corelli, Elena Nicolai y Boris Christoff (1953, grabación en vivo, Trieste, Italia).

-La forza del destino, de Giuseppe Verdi, con Renata Tebaldi, Franco Corelli, Ettore Bastianini, Oralia Domínguez y Boris Christoff (1958, grabación en vivo, Florencia, Italia).

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