Un mariachi muy colombiano en los Estados Unidos

02 de agosto de 2020 12:00 AM
Un mariachi muy colombiano en los Estados Unidos
Bladimir Antonio Galofre Sánchez.//Fotos: Cortesía.

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Uno de los países con más inmigrantes mexicanos en el mundo, por obvias razones, es Estados Unidos. Por ello, en la mayoría de sus 50 estados se siente la cultura, la gastronomía e influencia musical azteca.

Además, en la tierra del tío Sam, hay muchos exponentes de la música del país de Frida Kahlo, Cantinflas y Pedro infante, y qué decir del legendario Vicente Fernández y el desaparecido Juan Gabriel.

Sin embargo, hay un colombiano, un cartagenero, que se destaca como uno de los mejores mariachis en el país del norte y es algo de no creer. Es como si un gringo fuese capaz de dar sopa y seco jugando fútbol en Brasil.

La encarnación de ese hecho inverosímil es Bladimir Antonio Galofre Sánchez, conocido en su natal Cartagena como Antony Galofre o Vlady, como le dicen los amigos más cercanos. Es un hombre que lleva la música en su sangre: es hijo del también músico Tony Galofre y hermano del reconocido salsero Danny Daniel. Además, hizo parte de las agrupaciones 35 grados y The Arriba Sound.

En diciembre de 2017 emigró hacia los EE. U.U. para buscar un mejor horizonte, aprender un segundo idioma y darle una mejor calidad de vida a sus hijas, pues se cansó de las falta de oportunidades en nuestro país.

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Con todos los integrantes del mariachi donde también está su hermano.

De Simón Bolívar a Salt Lake City

Al llegar a Estados Unidos se estableció en el estado de Alabama, pero se mudó a Utah porque -como reza el dicho popular- la sangre llama, allí estaban sus hermanos Rafael y Robinson Galofre.

Gracias a sus hermanos -también músicos- ingresó a un mariachi muy popular en la ciudad de Salt Lake City: el grupo se llama De mi tierra y lo dirige un colombiano desde hace más de 20 años, Mauricio Paz.

Durante catorce años, con sus noches y sus días, Antony vivió en el barrio Simón Bolívar, durante ese mismo tiempo hizo parte de un mariachi en Cartagena que fue fundado su padre y se llamaba Tony Galofre y su mariachi internacional.

“Por herencia de mi padre, desde los ocho años sentí inclinarme hacia la música, cantaba en las jornadas culturales en los colegios que estudié, sentía afinidad por la salsa en general, la balada, boleros, merengue dominicano y en especial la música americana de los 80, el pop de los artistas de esos años”, comenta Antony.

“Mi papá estuvo haciendo una gira en México y llegó con la idea de interpretar y cantar bolero mexicano. Años después, creó el mariachi y me incluyó, porque aprendí a ejecutar instrumentos que usa ese estilo musical (la vihuela, guitarrón, guitarra y bajo), así que por eso estuve más de 14 años haciendo parte de su mariachi en Cartagena”.

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Durante su visita a Nueva York con The arriba sound, en el Times Square.

Colgó el mariachi y llegó a lo urbano

Después de su vida de mariachi en Colombia y en las noches cartageneras, Antony Galofre dio un paso al costado, dejó el guitarrón y vihuela a un lado y y buscó su propio estilo musical: se refugió en el pop, el reguetón y otros géneros musicales.

Llegó a la agrupación 35 grados junto a Luifer García y Donny Caballero. Con este trío logró reconocimiento local y nacional, hizo giras en todo el país. Tiempo después el grupo se disolvió y Antony arrancó un nuevo proyecto con su amigo Iván Landinez, el cual llamó The arriba sound.

Con este dueto logró el éxito internacional, con presentaciones en EE. UU., en los Estados de Nueva York, Pensilvania y Nueva Jersey, incluso en otros países como República Dominicana. Este dueto estuvo también inscrito en los Latin Grammys.

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Junto a Mario Paz, colombiano y director del mariachi De mi tierra.

Cuando el pasado te persigue

Galofre Sánchez nunca imaginó que cuando decidió radicarse en EE. UU. volvería ser mariachi, pero a veces el pasado te alcanza y alcanzó a este cartagenero de 43 años.

En tres años perteneciendo al mariachi De mi tierra, ha tenido más de 700 presentaciones entre viernes sábados y domingos: unas veces canta, otras toca instrumentos, pero siempre se abre paso con su talento.

“Canto música de mariachi porque despierta en mí ese sentimiento bonito, eso hermoso que transmite debido a que hace parte de una cultura, un folclor, que representa a una nación como México a en el ámbito mundial”, aseguró Antony.

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Con Iván Landinez y Wilfrido Vargas, en República Dominicana.

Del tremendo de calor a la “tembladera”

El ser humano se adapta y se acostumbra a su entorno y este colombiano de acento golpeado pasó de los casi 35 grados de temperatura de Cartagena, a experimentar dos terremotos superiores a 5,7 puntos en la escala de Richter en Salt Lake City.

Se ha llevado tremendos sustos por culpa de los movimientos telúrico, pero, según él, ya se acostumbró a vivir con ello.

“El cambio es radical, no es el folclorismo de Cartagena y mamadera de gallo o excusas para todo, el primer año de adaptación es el más fuerte, pero de a poco me he ido amoldando a las costumbres y cultura de este país. El primer año me costó mucho puesto que a los tres meses me separé de mis hijas, porque me cambié de estado, pasé de Alabama a Utah, ellas se quedaron con la mamá”, relató el cantante.

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Con su prometida, la venezolana Rosmary Prasca.

La nueva vida

En cuanto a la pandemia del COVID-19, lo tiene preocupado pues sus presentaciones han disminuido sustancialmente, pero está con las botas puestas para seguir con el arte de cantar la música que inmortalizó al país azteca.

Mientras tanto, seguirá con su nueva vida, de lunes a viernes se pondrá las botas y el overol de coordinador de una compañía de remodelación de casas, manejando el personal del aérea de pintura y reparación de drywall, y esperando que los fines de semana lleguen para ponerse las botas de charro mexicano, junto los guitarrones, vihuelas y trajes de mariachi para cantar y dejar también el nombre de Cartagena y Colombia en alto. Para darle vida a un legado dado por su padre, porque, definitivamente, Bladimir Antonio Galofre Sánchez es un mariachi mexicano muy colombiano triunfando en EE. UU.

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