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Los tres presidentes cartageneros que ha tenido Colombia

Se cree que Rafael Núñez fue el único presidente que tuvo Cartagena. Pero, también lo fueron de manera breve, Manuel Rodríguez Rodríguez en 1815 y Juan José Nieto en 1861.

Rafael Núñez

Rafael Núñez gobernó cuatro veces a Colombia, desde su casa de El Cabrero, en Cartagena, entre 1886 a 1894. Núñez concibió la Constitución de Colombia que duró desde 1886 hasta 1991. Escribió un libro de poemas y concibió la letra del Himno Nacional de Colombia, con música del italiano Oreste Síndici. En su casa recibió a los célebres poetas José Asunción Silva y a Rubén Darío. Núñez recorría la ciudad a caballo y leía periódicos que venían de Londres. Tenía su propio telégrafo en donde se comunicaba con el resto del país, y escribía una columna en el diario El Porvenir. Su esposa Soledad Román era una anfitriona inigualable. Tenía un servicio de coches y una botica, y sorprendió a Silva recitándole de memoria sus célebres Nocturnos. Dejó varios volúmenes de su libro La Reforma Política en Colombia, escritos después de sus experiencias de 1886. Le encantaba reunirse con sus amigos en una bohemia en la que alguien tocaba el piano y alguien recitaba poemas, pero también conversaba de las minucias del poder con Henrique L. Román, el Gobernador de Bolívar, su cuñado, y también con su tío Vicente García, Presidente del Tribunal Superior del Departamento. La educación y la paz fueron temas obsesivos para Núñez, pero en especial, el fortalecimiento de un Estado que no se reponía de las desgarraduras de sus guerras civiles. Controversial en una nación polarizada y encarnizada entre liberales y conservadores, concedió privilegios y poder a la Iglesia Católica, a finales de siglo XIX, poder que se mantuvo hasta la nueva Constitución de 1991. Fue a él a quien se le ocurrió crear la Escuela de Bellas Artes de Cartagena. Núñez visto por el viajero Isaac Ford en 1893, “ejerce el poder supremo sin salir del retiro”, cuenta Posada en su semblanza. Sus restos duermen en la Ermita de El Cabrero, junto a Soledad Román.

Juan José Nieto

Juan José Nieto (1805-1861), fue el segundo presidente de Colombia desde Cartagena en 1861. Había nacido en la Loma del Muerto, Sibarco, Baranoa, en la antigua provincia de Cartagena. Fue estadista, escritor y político. Nieto fue el más grande pensador que tuvo la ciudad y la región Caribe en la primera mitad del siglo XIX. Luego, vendría Rafael Núñez, el más grande pensador de la segunda mitad del siglo XIX. Juan José Nieto forjó su destino literario y político en Cartagena, en donde murió en 1861. Hijo de fabricantes de mechas de algodón, Tomás Nieto y Benedicta Gil, fue militar liberal, protagonista en la Guerra de los Supremos. Gobernador de Cartagena, presidente de la Confederación Granadina (Estados Unidos de la Nueva Granada). Presidente de Colombia en 1861. En 1839 publicó la Geografía de la provincia de Cartagena. Es el autor de la primera novela histórica del país: Ingermina o la hija de Calamar (1844), y Los moriscos (1845). Decretó la abolición absoluta de la esclavitud en el territorio nacional, el 21 de mayo de 1851, fecha consagrada como el Día de la Afrocolombianidad. “Mis hermanos, desde hoy se acabaron los esclavos, y es por eso que les saludo en este día, el más bello que ha traído la República... Es el día en que ha desaparecido de entre nosotros el odioso título de señor y esclavo, y en que ninguno de nuestros hermanos llevará colgada en su cuello la poderosa, la negra, cadena de la servidumbre”, escribió Nieto, en mayo de 1851. El 7 de agosto de 1835 le escribió una carta al general Francisco de Paula Santander, reclamando porque en el Congreso, se ignoraban los cientos de proyectos sobre desarrollo regional. Solo se habían aprobado siete proyectos en tres años. Sus restos reposan en el Cementerio de Manga.

Manuel Rodríguez Torices

El primer presidente de Colombia que tuvo Cartagena fue Manuel Rodríguez Torices, el más joven de la historia (1788 - 1816). En Cartagena realizó sus primeros estudios bajo el arrullo del mar, y luego se fue a Bogotá a estudiar Derecho en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Fue cercano colaborador del Sabio Francisco José de Caldas, en su Semanario del Nuevo Reino de Granada, y cofundador de El Argos Americano con José Fernández de Madrid. En 1814, el Congreso de las Provincias Unidas creó un triunvirato para llevar las riendas del poder ejecutivo, y todos eligieron a Rodríguez Torices, Custodio García Rovira, quien desistió y lo reemplazó Antonio Villavicencio, y José Miguel Pey. A sus veintisiete años asumió el cargo durante cuatro meses en 1815. Luego, el Congreso nombró a Camilo Torres como presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada y a Rodríguez Torices como vicepresidente. Quienes tuvieron el privilegio de conocer a Rodrígues Torices, lo recordaban como un hombre jovial, humanista, cuyo conocimiento de las leyes, la historia y las letras, cautivaba a quienes le escuchaban en las tertulias de la época. Era además de abogado, periodista y estadista, uno de los firmantes de la Independencia de Cartagena en 1811, a sus 23 años. Cuando España envió sus huestes militares por mar y tierra, bajo el liderazgo de Pablo Morillo, para reconquistar el poder colonial en la Nueva Granada, Rodríguez Torices fue apresado junto a Camilo Torres. Rodríguez Torices, era un muchacho de veintisiete años cuando fue presidente de las Provincias de la Nueva Granada en 1815, y vicepresidente de Camilo Torres Tenorio. El 5 de octubre de 1816 fue ahorcado y descuartizado en la Plaza de Bogotá, junto a Camilo Torres. La cabeza de Rodríguez Torices y la de Camilo Torres fueron expuestas dentro de una jaula de hierro en diversos puntos de la ciudad como escarmiento. Las cabezas aún con la sangre fresca y el hueco oscuro de la mirada apagada a golpes, fueron paseadas por la Calle 13 de Santafé de Bogotá, en lo que sería la Estación de la Sabana. Las cabezas pasearon una y otra vez durante nueve días, como una aparición fantasmal, bajo la llovizna persistente y atormentada de aquel octubre macabro, ante la mirada impávida y perpleja de los parroquianos, susurrando entre dientes detrás de las puertas: “Ese era Rodríguez Torices, el de Cartagena, el que fue presidente de la Nueva Granada”. “Ese era Camilo Torres, por Dios”. El nombre de Rodríguez Torices se perpetuó en el nombre de un barrio popular cartagenero y en una institución educativa, pero su hazaña ha quedado en la penumbra.

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