Siempre demostró tener los pies sobre la tierra. Fue una mujer disciplinada, deseosa de aprender, rigurosa en su trabajo y siempre. Han pasado nueve días desde la muerte de Lina y aún sigue en mi memoria el primer recuerdo que guardo de ella: Lina tenía 12 años; la vi a lo lejos, en uno de los pasillos de Unicentro, que en ese momento era el principal centro comercial de Bogotá. Yo estaba en plena actividad como modelo de pasarela y era imagen de diferentes campañas publicitarias. Sin embargo, tenía muy en claro que este oficio es tan efímero como muchos otros, esos donde la belleza y la figura son soportes muy importantes que se desvanecen con el paso del tiempo. Por eso ya estaba abriendo mi propia agencia de modelos, la que hoy es Stock Models. Al ver a Lina no dudé de su potencial, así que decidí hablar con su padre. Mostrando un atrevimiento que definitivamente no me caracteriza, me acerqué a ellos. Me presenté ante Jaime, le conté de mi proyecto y de la nueva agencia de modelos. Y rematé diciéndole que su hija era divina. Antes de que él respondiera, la voz firme de Lina se dejó escuchar: "Me llamo Lina", fueron las palabras dichas con ese carácter recio de la mujer segura de sí misma en la que se convertiría más adelante. Por fortuna Jaime ya me conocía, tenía buenas referencias mías, y ante la felicidad de su hija al escuchar mi ofrecimiento -pues ella no paraba de saltar y gritar: ‘¡Papá, quiero ser modelo!, ¡déjame ser modelo!’- terminamos por acordar una cita al día siguiente. Nos despedirnos, volteé a mirar y ahí estaban los dos, caminando a la distancia, mientras Lina abrazaba y apretaba a su papá, quien acababa de cumplirle un sueño. Tal vez él pensó que se trataba de un juego de niños o de un capricho de su pequeña; sin embargo, la belleza y el talento de Lina fueron suficientes para convertirla en una modelo que haría historia en las pasarelas del país. SU PROPIO CAMINO Entonces Lina entró al grupo selecto de jóvenes que yo había logrado conformar: promesas del modelaje que luego devorarían las pasarelas más importantes del país y se llevarían las campañas publicitarias más ambiciosas que en ese entonces se hacían en Colombia. Ser una de las mejores modelos en un país de mujeres bellas fue uno de sus grandes logros profesionales. Mujer de pasos largos y firmes, que venía de una familia amorosa y con objetivos claros, se hizo su propio nombre en el mundo del entretenimiento. Fue una de mis pupilas, y aunque siguió mis pasos en la presentación, en poco tiempo empezó a forjar su propio camino. Nos vimos la última vez el año anterior, cuando fue portada de Nueva en su Especial de Novias. Hablamos de todo un poco en esa ocasión. Recordamos viejos tiempos. Me contó que se estaba dando un espacio fuera de las cámaras, para luego volver con la contundencia que la caracterizaba, pero ahora como presentadora de noticias generales. Así era ella. Diseñaba un plan concreto y comenzaba a actuar sin titubeos. Siempre disciplinada, dispuesta a aprender, exigente…; Lina siempre estará en nuestros corazones...



