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Revista nueva

Flora Martínez: “Aflora” su música

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Si algo ha demostrado esta colombo- canadiense es que su búsqueda personal, determinada en un inicio por el teatro, ha sido guiada por tal emocionalidad y pasión, que sus personajes siempre terminan usurpándola hasta convertirla en una especie de “médium”, que le da la posibilidad a seres anónimos de hablar a través de ella.

Esa misma emocionalidad la ha llevado a adentrarse en las tibias aguas de la música, y digo tibias porque es en este territorio donde Flora, además de explorar nuevas necesidades, como la de hablar por ella misma y sin intermediarios,  encontró a su esposo, el padre de Sofía y director del proyecto musical que ahora -a fuego lento y con un hermetismo absoluto-, cocinan en el estudio de grabación The Room Bcn, que pertenece a este afortunado uruguayo y que les queda a unas cuantas cuadras de su casa en Barcelona.
“Aunque amo trabajar en Colombia, en Europa tengo también la posibilidad de trabajar como actriz; y es en Barcelona donde puedo cultivar, de la mano de mi esposo,  mi proyecto musical. Éste ha sido un largo proceso porque además estoy diseñando el espectáculo. Hoy día es fácil grabar un disco, tenemos muchas canciones grabadas, pero ahora lo que hago es ensayar y preparar el directo”, cuenta Flora sin ahondar en detalles sobre su lanzamiento. 
Lo que se sabe, por el adelanto que hizo  en su página de internet http://floramartinez.net/,  es que será una fusión de jazz, balada y diversos sonidos latinos que se mezclan en composiciones acústicas, todas logradas con letras escritas en español y en inglés por la propia Flora.


¿UNA AMA DE CASA DESESPERADA?
Luego de dos años de haber terminado las grabaciones en Buenos Aires, el canal RCN se decidió a lanzar la segunda temporada de Amas de casa desesperadas, una producción de 24 capítulos, dirigida por Raúl García.
Flora encarna a Lina Yepes  (interpretada en la primera temporada por Geraldine Zivic), una madre moderna que decide intercambiar roles con su esposo y sale a trabajar mientras él se queda a cuidar a los niños.
Aunque en esta oportunidad Flora explora la comedia negra mezclada con el drama en un personaje que, según dice, “es tan distinto a mí”, confiesa que a veces también se convierte en una ama de casa desesperada, sólo que tremendamente famosa, con una hija adorable y una relación que nutrida por el romanticismo y el arte, soporta los diferentes compromisos de esta mujer llena de trabajo tanto en cine como en televisión.  “Tengo una familia que me apoya en todo y eso hace más fácil las separaciones”, comenta satisfecha.

UNA LUCHA ARMADA DE TALENTO
Con 33 años, casi la mitad de su vida la ha pasado a los ojos del público colombiano. Sin embargo, Flora no ha respetado  nacionalidades, idiomas o fronteras; nada ha frenado el encanto nostálgico de estrella de cine clásico que porta altiva, pues son varias las películas europeas y norteamericanas que tiene en su haber.
Flora es la mujer de múltiples caras. Con un talento intuitivo que la llevó a descubrir su camino desde los 15 años, cuando cambió el bachillerato por el teatro, ha tejido una estela dramática en diversas ciudades de culto cinematográfico (Nueva York, Madrid, Barcelona), imponiendo un límite a su belleza con un talento cultivado y sometido, a la personificación de mujeres con grandes conflictos emocionales.
“El cine es un lenguaje visual, lo que explica el porqué mujeres sin ninguna preparación actoral pueden actuar. Es un error querer pelear contra esto. Mi batalla ha sido rehusarme a hacer montones de películas en los últimos años que buscaban lo físico antes que el talento”, afirma al preguntarle sobre el reconocimiento que le trajo la película Rosario Tijeras. Este papel generó tanto impacto, que según Flora, uno que otro director la quería traer de vuelta a proyectos cinematográficos posteriores.
“Durante mucho tiempo lo que me ofrecían seguía esa línea, menos en la televisión, donde he tenido la oportunidad de representar otros papeles”.
Aunque se puede decir que gracias a su trabajo en la pantalla chica y a sus continuas negativas a “empelotarse porque sí”, la sombra del estereotipo en la vida actoral de Flora ha desaparecido.
Gracias a ello, dos días después de terminar de grabar La Bruja, filmó en Bolivia la película italiana Breve historia de largas traiciones. Experiencia que supuso todo un reto para ella, pues tenía que hablar en italiano, así que en el trayecto de dos días por carretera hasta las minas de sal de Oyuni, memorizó sus parlamentos y la pronunciación de los mismos.
“Salí muy contenta al finalizar el rodaje. Mi personaje es una revolucionaria que defiende a su país de su Presidente que vende a los italianos el litio, la mayor riqueza de esa nación. Un tema muy coherente sobre cómo funcionan los países de hoy, haciendo cosas tan descabelladas como vender su propia agua”, agrega. 

EN UNAS PALABRAS

- Además del español (obviamente), usted también habla a la perfección inglés y francés. ¿Cuál es el idioma con el que más se identifica?
Definitivamente el español es la lengua en la que vivo día a día, en la que reflexiono. Por ello me cuesta un poco hablarle a Sofía en inglés. Mi madre (canadiense), desde pequeña, siempre me habló solo en inglés y mi padre en español. Por eso soy totalmente bilingüe. Me encantaría brindarle a Sofía esa misma posibilidad.

- ¿Tiene Flora Martínez algo de bruja? ¿Qué?
Creo que sí, pues me devoré todos los libros de Castaneda (escritor norteamericano), y considero que en el mundo existen fuerzas que a simple vista no se ven. 

- Usted tuvo una formación bastante particular, alentada por su padre, así que desde temprana edad dejó el colegio y se dedicó a estudiar teatro. ¿Educaría de la misma forma a Sofía?
No lo sé, el mundo está cambiando mucho. Ya veremos donde estamos en 15 años.

- ¿Cuál es el secreto para mantenerse tan joven y bella?
Hay un proverbio chino que dice "si quieres ver lo que fueron tus pensamientos ayer, mira tu cuerpo hoy; si quieres ver cómo será tu cuerpo mañana, mira tus pensamientos hoy".

-Se van a celebrar los 12 años de la muerte de Jaime Garzón. Ustedes fueron pareja. ¿Cómo lo recuerda?
Como un ser incorruptible que se jugaba la vida cada noche por lograr hacerle ver a Colombia sus defectos, pero siempre con una sonrisa.
 

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