Aunque las labores de la Fundación comenzaron hace siete años, la idea de los comedores comunitarios se concretó cuando Viña Machado y otros dos amigos invitaron a ´Toya’ a participar en uno de sus eventos de beneficencia. En esa ocasión, la modelo los acompañó a darles regalos a los pequeños de barrios humildes en Santa Marta.
Eso fue hace tres años. Y después de que un proyecto piloto -que alimenta a 57 niños en Taganga-, llegara a feliz término, ‘Toya’ se involucró con entusiasmo en una nueva meta: construir una sede propia para el comedor, en el que Sonrisas planea seguir su trabajo con la comunidad de Ciudad de Dios.
“Siempre había hecho obras sociales, pero nunca sentido que en realidad ponía mi energía en ayudar a alguien. Actualmente queremos construir el comedor comunitario para tener nuestro propio espacio. Estamos en proceso de organizarlo todo, de buscar el lote, de contactar a quienes nos ayuden a construir…; No tenemos casi plata y necesitamos que todos se sensibilicen y aporten a la Fundación”.
¡Flaca por genética!
´Toya´ sabe que una o varias fundaciones no lograrán acabar el problema de la pobreza. Así como vive la vida tal como le llega, también asume sin ingenuidad la realidad. Sin embargo, la satisfacción de ver a esos pequeños comer sin poner reparo alguno a lo que les sirven, la impulsa…; y de paso la pone a reflexionar sobre ese otro escenario en el que se mueve desde hace 12 años: el modelaje.
En medio de ese análisis hablamos sobre los abundantes casos de anorexia que se viven en su medio. La ‘Toya’ recuerda unos comentarios ‘jartos’, como los califica, que encontró en la página de Caracol cuando presentaba El Desafío…; porque en una sociedad como la nuestra, la colombiana, no ser voluptuosa o ser delgada se asocia de inmediato con un problema de salud.
“No soy anoréxica ni he tenido ningún desorden alimenticio nunca en mi vida. Entonces, cuando veo comentarios como ‘ella es anoréxica’ o ‘ella no come’, pienso: ‘¡Eso no es así. No todas tenemos las mismas curvas!’. Es súper difícil, no entienden que en verdad hay gente que por contextura y genética es flaca y no porque se esté matando de hambre”.
Basta verla de frente para entender por qué fue nombrada una de las 60 más bellas del país en 2011, por qué ha sido imagen de eventos como Cali Exposhow y de marcas como Studio F, con la que trabajará durante todo este año, y por qué la carrera como modelo le llegó de una forma natural, buscándola desde los 14 años.
“Yo nunca fui como esas niñas que se la psan diciendo ‘quiero ser modelo’. Incluso andaba en camisetas largas y con el pelo cogido; ni siquiera me imaginé lo que iba a pasar. Empezó en Santa Marta y dije ‘bueno, puede ser un ingreso para darme mis gustos’. Realmente lo hice más por eso.
Ya llevo casi 12 años trabajando y ese tiempo es un montón. Muchas personas aseguran que yo sí puedo vivir del modelaje, porque realmente aquí eso es muy complicado…; pero lo que no ven, es que estoy en la profesión desde los 14 años”.
Cuando se graduó de la universidad como publicista, decidió tomarse en serio el modelaje y se fue a México y España a buscar oportunidades. Regresó y después de su participación en La isla de los famosos, se le abrieron muchas puertas aquí. ¿Por qué? “Si en Colombia no haces algo en televisión, es muy complicado que te vaya bien”.
No siempre lo hace por dinero
‘Toya’ es una modelo que le jala a las causas sociales, siempre tiene tiempo para éstas. Hace poco terminó una campaña en la que incentivaba el deporte entre los niños y ahora está en conversaciones para abanderarse de un proyecto con Tetra Pack, pues el medioambiente es otra de sus prioridades. Ella estaría encantada de enseñarle a la gente a reciclar.
Además de ser vocera de Agua Manantial y también imagen de la marca Masglo, sigue modelando en las ferias de moda.
“La verdad, estoy súper contenta. Nunca me afano por nada, las cosas llegan en el momento en que tienen que llegar, y cuando llegan, las hago con todo el amor y la pasión”.
Por supuesto, no tiene de qué preocuparse. Con menos de 30 años ha hecho lo que ha querido: graduarse como publicista, conquistar las pasarelas de varios países, presentar dos ediciones del reality El Desafío, participar en La isla de los famosos y en 2011, al lado de su novio, Juan del Mar, representar a Colombia en la tercera versión de Amazing Race Latinoamérica.
Por esa misma razón, muy relajadamente elige los proyectos que la invitan a trabajar. “Lo más importante es que me sienta identificada, que sepa que de verdad voy a sentir pasión y conexión. Yo no acepto propuestas simplemente por ganar dinero; de hecho, muchas veces he trabajado porque me nace, independientemente de que sea bien pago”.

Carolina Soto tiene una misión: promover la donación de órganos
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