Llevar con nosotros una esmeralda –ya sea trabajada en forma de joya o en su versión en bruto- hace maravillas en nuestro ánimo. Es por algo que desde la antigüedad le llaman “la piedra de la esperanza”. Por ejemplo, las personas que sufren de ataques de ansiedad o de pánico deberían mantenerla siempre a su lado, lo mismo que quienes andan temerosos por la vida, no tienen confianza en sí mismos o han hecho de la tristeza su compañera permanente.
Y quién lo creyera: fortalece nuestra memoria, evitando esos olvidos que a diario nos quitan tiempo (“¿dónde dejé las llaves?”); sirve de escudo protector contra la envidia (es especialmente eficaz en los locales comerciales) y al mismo tiempo atrae los buenos pensamientos de los demás, la abundancia y prosperidad.
Dos valores agregados: los tímidos tienen en esta piedra a su mejor aliada, pues les deja hablar con seguridad frente a los demás y exponer sus ideas sin ningún temor; y es inspiradora: gracias a ella las ideas brillantes llegan a nuestra cabeza como por encanto.
MÁS BENEFICIOS
¡Mente enredada!Si su cabeza está llena de ideas, preocupaciones, soluciones, imágenes y sueños, es hora de poner la casa en orden. Llevar consigo una esmeralda clarificará sus pensamientos y no solo le dará concordancia sino que ampliará su capacidad para tomar buenas decisiones.
MultipropósitoSe le atribuyen buenos efectos contra la presión arterial alta, úlcera gástrica, asma, dolores de cabeza, irritación y cansancio de los ojos, diabetes y problemas cardíacos, del hígado y de la espalda. Así mismo, se recomienda que los ancianos la lleven siempre, pues les da mejor ánimo y fortaleza.
RelajaciónForma parte de la exclusiva lista de piedras que, al tener a mano, nos permiten meditar con mayor facilidad y entrar a estados más profundos.
Amor, amor…Se dice de la esmeralda que no solo nos hace más maduros, generosos y susceptibles a los problemas de los demás; también que fortalece las relaciones de amor, hace a la pareja incondicional y a los amigos más cercanos y sinceros.
