El mundo está lleno de lugares hermosos indudablemente, pero hay uno, muy singular, del que sólo se puede disfrutar una vez al año, lo que lo hace aún más especial y exclusivo, se trata de Keukenhof, el jardín de Europa.
El visitante, no importa la edad, quedará fascinado con su particular belleza. Al comenzar su trayectoria se encontrará envuelto en un ambiente de fiesta, primero se topará con una caja de música gigantesca que lo cautivará, verá un pequeño lago con una fuente en el centro, rodeado de bancas blancas, mujeres vestidas con el traje típico de Holanda que saludan alegremente, miles de turistas y por supuesto flores, pocas, para lo que lo esperan.
Acto seguido, estará ante una de las mejores experiencias que se pueda vivir, aliste la cámara, el obturador no tendrá descanso... más de 7 millones de flores, en todas las gamas del color, serán su compañía mientras recorre este paraíso que invadirá sus sentidos; podrá verlo, olerlo, palparlo, sin tocarlo; saborearlo sin comerlo y escucharlo sin oírlo.
Son 15 kilómetros de senderos surcados por frondosos árboles, entre ellos preciosos cerezos en flor, los cuales recorren 32 hectáreas que lo llevarán entre narcisos, jacintos, lirios, orquídeas, claveles, rosas y por supuesto tulipanes, el emblema holandés, a disfrutar de todo un edén floral.
En Keukenhof, sus flores están deliberadamente formadas para darle un toque único cada año. En esta ocasión, se inspiraron en el Reino Unido, famoso por sus jardines y en un formato de 22 metros por 13, realizaron un mosaico del Big Ben y el Tower Bridge para el que utilizaron 60 mil flores aproximadamente.
Otras atracciones
El inmenso jardín tiene fuentes, canales, más de 100 esculturas, que cambian cada año, sitios de recreo para los niños, una pequeña granja con cerdos, cabras, patos y un laberinto para el que se atreva a cruzarlo.
Posee invernaderos, que además de tener bellas exposiciones, se venden también sus flores, bulbos y semillas. Cerca de ellos, se encuentran siempre pequeños restaurantes y tiendas de souvenirs con un par de los infaltables zapatos holandeses a su entrada, eso sí! tamaño gigante, unos más grandes que otros, no obstante, muchos de los transeúntes no resistirán medírselos y tomarse la tradicional foto en ellos.
Otra de sus múltiples atracciones es el viejo molino que parece vigilar el jardín. Desde arriba se obtiene una panorámica espectacular de casi todo el predio multicolor. A sus pies, encontrará una pequeña plaza con kioscos a su alrededor que brindan fresas con crema, helados y refrescos.
Los lagos le dan “aire” al lugar y llaman mucho la atención sobre todo porque allí se reflejan las flores que se encuentran en sus orillas, dándoles una belleza muy particular. Uno de ellos, el más grande, se puede atravesar, en parte, mediante unos círculos prefabricados, diversión garantizada para grandes y chicos.
De huerto a jardín
“Kaukenhof” traduce “huerto de cocina”, este lugar ubicado en Lisse, Holanda, era en el siglo XV un terreno dedicado a la caza e igualmente a la siembra de hortalizas y legumbres, entre otras hiervas, destinados para el sustento alimenticio de la Condesa Jacqueline de Baviera, dueña del castillo que dominaba esta tierra de bellos bosques.
Seguramente, la condesa nunca imaginó que parte de su extensa finca de Teylingen, se convertiría en uno de los parques florales más visitados por los turistas del mundo. Pero el Barón y la Baronesa Van Pallandt, si alcanzaron a vislumbrar algo, ya que tras el fallecimiento de la condesa De Baviera, encargaron a los arquitectos paisajistas J.D. y L.P. Zocher, fundadores del parque Vondelpark en Ámsterdam, un proyecto para la creación de un jardín alrededor del castillo.
Pero sólo hasta hace 64 años, en 1949, el alcalde de Lisse, junto a destacados cultivadores y exportadores de bulbos, tuvieron la idea de organizar una exposición de flores al aire libre, con tal éxito que se convirtió en un evento que año tras año atrae miles de personas.
Tómese el día para visitarlo
Si se quiere disfrutar Keukenhof a plenitud, sin afanes y hasta su último rincón, deberá disponer de todo el día. Desde Amsterdam toma alrededor de media hora en llegar, podrá salir en la mañana y volver en la tarde-noche, el jardín está dispuesto al público desde las 8:00 a.m. hasta las 7:30 p.m..
Hay que recordar que el parque está abierto entre mediados de marzo hasta mediados de mayo, pero si se quiere ir a la “fija” y ver todos los bulbos en flor, será mejor escoger una fecha a mediados de abril, en esta época el esplendor de la primavera puede llegar a ser total y absoluto.



