“No hay quinto malo”, dice el adagio popular y es precisamente lo que se apresta a corroborar la cantautora chilena Mon Laferte con el lanzamiento de “Norma”, un álbum especial que tuvo un adelanto que fascinó con dos temas muy especiales.
Al escuchar cada uno de los temas que le componen se puede apreciar que es totalmente diferente a sus cuatro antecesores y es cuando Norma Monserrat Bustamante Laferte se adelanta a explicar que fue un poco más consciente al momento que decidió contar una historia en cada canción.
Se trata de un engranaje en las letras que va de la primera a la décima canción, contando las etapas de una relación de pareja y en buena manera es lo que ella ha ido repitiendo a lo largo de su vida. Se confiesa muy enamoradiza, va rápido en la relación y luego acaban, eso es lo que está allí retratado, afirma.
Y musicalmente también el álbum es diferente, la cantautora dispuso hacer algo más teatral, tomó riesgos con ritmos poco usuales en su carrera, como salsa, mambo, bachata, dando una variedad que se queda sin encasillamiento.
Mon Laferte es compositora y lo que ama es contar historias, entonces al final siente que simplemente usa ritmos y armonías que mejor le quedan a sus letras para demostrar cómo se va sintiendo.
“Norma”, es el nombre del álbum, también es el primero de la artista, ese que nunca le gustó, le parece duro, sin embargo ahora pensó que le venía perfecto, pues es la historia de caer en la misma norma, de enamorarse, de terminar cuando las cosas no terminan de la mejor manera.
La primera canción, a ritmo de cumbia, se llama “Ronroneo”, está escrita en décimas y es ese momento preciso en el cual empieza la atracción, mientras que el segundo tema es un danzón mezclado con tango. “El beso”, que dio inicio a esta expectativa, es el capítulo 7 de la historia.
Un proceso dispendioso
La cantautora nacida en Viña del Mar advierte que hacer este álbum le representó un desafío. Todo se inició el año pasado cuando escribió la canción “Funeral”, a su manera de ver, la más triste del disco, y después le siguió “El beso”, para advertir que estaba escribiendo todo lo que le estaba sucediendo.
A partir de allí decidió cantar una canción para cada momento y se tomó un par de meses de encierro en casa, después el estudio buscando los ritmos que enmarcarían este proceso, cree que fue un trabajo más de diseño en lo que a composición se refiere.
La última canción, fue coescrita con el mexicano David Aguilar, y el productor Omar Rodríguez López, tuvo la labor de hacer todos los arreglos, siendo la primera vez que Mon Laferte no se involucra totalmente en este aspecto.
Recientemente Mon Laferte hizo parte del Unplugged de Los Auténticos Decadentes, una experiencia que define como genuina, aunque no es muy seguidora de las tan populares colaboraciones, toda vez que al final no se sabe exactamente de quienes son las canciones, prefiere hacer lo suyo, cantar lo suyo.
Con Juanes también tuvo la oportunidad de cantar, era su admiradora y resultó una excelente lección de vida conocer más allá de su música, de otra parte tuvieron una gira extensa por Estados Unidos. En ese caso las colaboraciones le han llenado, pero ahora no quiere hacerlo porque sí, espera propuestas genuinas.
Esta cantautora ve el éxito como un espejismo, lo asocia con ese concepto actual de las redes sociales y los seguidores, el volumen define ese dominio que no se lleva muy bien con ella. Para Mon, la creación de música, las giras con su banda y de esta manera lo entiende, dejando de lado el ego, tan presente en todos los seres humanos.
Este año Mon Laferte tuvo la oportunidad de presentarse por primera vez en el Festival de Viña del Mar, uno de los momentos más especiales en su vida, es de esa ciudad, lo veía con su abuela y era el único momento que tenían para disfrutar de los artistas, entonces estar presente le representó una gratificación especial.


