En el mundo del vallenato, las mujeres cobran cada vez más protagonismo. Con grandes voces, presencia escénica y talento interpretativo, dejan huella en un género históricamente dominado por hombres, pero en el que la fuerza femenina ha logrado abrirse espacio y demostrar que llegó para quedarse.
Una de esas voces es la de Jenifer Paola Bustillo Vergara, conocida artísticamente como Fer Bustillo, una cantante sincelejana que descubrió desde niña su pasión por la música. Radicada en Cartagena de Indias desde hace 18 años, combina su carrera artística con su formación en comunicación y marketing, mientras continúa abriéndose camino en el vallenato.
Antes de convertirse en Fer Bustillo, la artista era una niña que acompañaba a su padre a sus parrandas y presentaciones. Entre canciones y acordeones comenzó a descubrir su gusto por el vallenato, un género que, con el tiempo, se convirtió en su proyecto de vida.
A los nueve años tuvo la oportunidad de grabar una canción junto al maestro Otto Serge. Aquella experiencia marcó el inicio de una relación con la música que, aunque tuvo algunas pausas debido a sus estudios, nunca desapareció.
Se graduó en Comunicación Social de la Universidad de Cartagena y cursó una especialización en Gerencia de Marketing en la Universidad Tecnológica de Bolívar.
Hoy, esos conocimientos también forman parte de su trabajo como cantante. Fer participa activamente en la promoción de su proyecto musical y aprovecha las herramientas digitales para acercar sus canciones a nuevos públicos.
De las aulas a las tarimas
Para Fer, la música no depende únicamente del talento. La preparación, la disciplina y la experiencia son fundamentales para crecer en una industria en la que cada presentación representa una oportunidad de aprendizaje.
Al comparar su carrera actual con la de hace cinco años, reconoce avances en su interpretación vocal, su desenvolvimiento en el escenario y la consolidación de su agrupación, integrada por alrededor de 20 personas, entre músicos y equipo de producción.
Su apodo, ‘La soberana de los pueblos’, refleja el cariño que siente por las presentaciones en los municipios. Allí encuentra un público dispuesto a cantar, bailar y disfrutar de las parrandas sin reservas.
Entre los momentos que guarda con especial cariño están sus presentaciones en San Juan Nepomuceno. También ha compartido escenario con artistas como Farid Ortiz y Karen Lizarazo, a quien admira por su disciplina y constancia.
Para la cantante, ver a otras mujeres consolidarse en el vallenato es una motivación para seguir adelante. Reconoce que en el género todavía persisten actitudes machistas y que abrirse camino no siempre ha sido sencillo.
Fer asegura que durante su trayectoria ha tenido que aprender a manejar comentarios y propuestas inadecuadas. Estas experiencias, cuenta, también le han permitido fortalecer su carácter y mantenerse enfocada en sus objetivos.
La música y el reto de ser mamá
Fuera de los escenarios, la artista tiene una responsabilidad a la que procura dedicarle el mismo compromiso: su familia.
Fer reconoce que combinar los compromisos musicales con la maternidad requiere organización y sacrificios. Los viajes y las presentaciones pueden coincidir con fechas especiales para sus hijos, situaciones que le han causado tristeza, aunque siempre busca alternativas para compartir tiempo con ellos.
Desde su experiencia, considera que convertirse en madre no significa renunciar a los sueños, aunque reconoce que implica mayores retos a la hora de distribuir el tiempo entre la familia y los proyectos personales.
Esa realidad también influye en su manera de escuchar e interpretar las canciones. Una misma letra puede adquirir diferentes significados según las experiencias personales y los vínculos afectivos de quien la escucha.
En su carrera, la artista prefiere concentrarse en seguir aprendiendo, fortalecer su agrupación y aprovechar las oportunidades que se presenten. Aunque reconoce el respaldo que ha recibido en Bolívar y Sucre, considera que todavía hace falta impulsar más el talento local.
Una parranda que llega a cualquier lugar
Ese deseo de conectar con la gente está presente en su más reciente producción, Parrandeando con la Fer, un álbum en vivo de seis canciones concebido para recrear el ambiente de una parranda tradicional.
El proyecto fue grabado bajo la sombra de un árbol de mango, con los músicos sentados en butacas, en una puesta en escena que evoca aquellas reuniones en las que el vallenato se disfruta entre amigos y familiares.
Entre los temas incluidos se encuentra El amor de su vida, una adaptación al vallenato de la canción popularizada por Grupo Firme y Grupo Frontera. Fer cuenta que la acogida superó sus expectativas. Según las cifras que compartió con Viernes, el tema había superado las 20 mil reproducciones orgánicas en YouTube y acumulaba más de mil videos creados por usuarios en TikTok en menos de un mes.
Para ella, la canción tiene la particularidad de que puede dedicarse a distintas personas, no solo a una pareja. Su letra también le hace pensar en sus hijos y en las emociones que acompañan su crecimiento y los cambios en las relaciones familiares.
El álbum se suma a otras propuestas de su repertorio, como El regreso del cóndor, una canción que ha generado opiniones divididas por sus versos dirigidos a las mujeres y que, según cuenta, ha despertado tanto muestras de identificación como críticas. Además, Fer prepara el lanzamiento de dos canciones inéditas, una escrita por Dago Orozco y otra por Chiche García.
Mientras avanza en estos proyectos, continúa apostándole a una carrera en la que confluyen su formación profesional, su experiencia como madre y los aprendizajes acumulados sobre los escenarios.
“La música también se estudia. No es solamente nacer con talento, sino que hay que trabajarlo. La experiencia se adquiere en las tarimas, en los pueblos, con la gente, en las parrandas, y eso es lo que ha marcado la diferencia desde que empezamos hasta hoy”, finaliza.
