La salsa mantiene su supremacía, y en la misma, los exponentes que se han encargado de dar ese toque distintivo que ha atravesado décadas manteniéndola incólume ante la arremetida de otras corrientes.
Puerto Rico, Nueva York y Cuba son esas cunas donde el género ha librado su gesta para mostrarse al mundo tal y como es, fresco, radiante y lleno de futuro. Allí están los que la defienden con su voz y sonido, los mejores en definitiva y Tito Nieves hace parte de esa excelsa lista.
Este artista tenía todo a su favor desde sus inicios, la voz daba cuenta de que podía ser un buen cantante, aunque en su momento la música de trío y el rock, marcaban su inclinación, sin embargo, contemplar la carátula del disco de Héctor Lavoe y Willie Colón, y escuchar “Che Che Colé”, definió el rumbo que le daría a su vida en la industria.
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Ser portorriqueño y crecer en Nueva York eran cartas a su favor, quería ser artista, jugaba a ser un músico, la inquietud llegó temprano con la pasión por el canto y los instrumentos, de hecho, su interés por el entretenimiento también lo podía llevar a ser un gran cómico. El escenario esperaba por Humberto Nieves, o Tito, como es mundialmente conocido. (Lea aquí: A Andrés, sólo lo supera Cepeda)
Un inicio de altura
El también llamado “Pavarotti de la Salsa”, empezó a transitar ese largo camino como corista en una banda local, pronto pasó a ser el cantante principal y no tardó en entrar a las grandes agrupaciones, toda vez que el mismo Héctor Lavoe se interesó por llevarlo a su orquesta, de allí partió al “Conjunto Clásico”, hasta 1988, cuando decide ser solista.
Al hablar de su carrera, es inevitable remitirse a “El cantante de los cantantes”, afirma que él marcó importancia en su vida, reconoce que le dio el voto de confianza que se requería en ese momento. “Me entristece cuando la gente habla cosas negativas, no lo conocían, el verdadero problema de Héctor Lavoe era que no sabía quién era, la fama nunca se le subió a la cabeza, tenía habilidad para cantar de todo, me hace una falta increíble”, afirma emocionado.
Tito Nieves, al igual que la mayoría de los salseros, ha estado rodeado de mucha calidad musical, lo que se convierte en un compromiso ineludible y eterno, de allí que el trabajo se mantenga impecable, acompañado de una entrega absoluta.
“Siempre he dicho que la música es como una mafia, entras, pero no puedes salir, hay una deuda con el público, porque fue ese público quién te hizo. En una oportunidad le pregunté a Celia Cruz si creía que podía retirarse y me respondió, ‘si me retiro, me muero, vivo en el escenario y del público’, comparto esa opinión”, manifiesta.
Al ser una de las figuras que sostiene la salsa tradicional, Tito Nieves afirma que, aunque existan otras corrientes que en la actualidad pareciera están a la vanguardia, nunca ha competido con sus colegas, tampoco lo hace con otro género, en este caso el urbano que se desarrolla de forma vertiginosa, agrega que son para públicos diferentes.
“El que va a un concierto urbano no quiere escuchar salsa y el que va a ver a un salsero, no es público del género urbano, entonces, no se le puede echar la culpa al reggaetón si algo falla, échate la culpa a ti por no hacer tu trabajo, si esa corriente fuera tan poderosa, no existiría algo tan grande como lo es El Gran Combo, Óscar De León, Marc Anthony, Jerry Rivera, Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle, José Alberto “El Canario”, y puedo seguir mencionando sin cansarme”, manifiesta convencido de su teoría.
De otra parte, su proceder lo ha llevado a ser flexible en materia de música, no en vano muestra con orgullo que ha grabado reggaetón con los muchachos, hace poco tiempo lo hizo al lado de Nicky Jam, entonces, eso de la culpa, no va con él.
Amante de los retos, Tito Nieves ha cantado en inglés, también música de discoteca, reggaetón, bachata, baladas, rancheras y cómo afirma, lo que aún le falta. En ese sentido merece mención la magistral interpretación de las composiciones del mexicano Marco Antonio Solís, piezas que llevó a su territorio y probaron nuevamente el éxito.
Siendo fiel a su público, este artista tiene clara la complacencia de su público. Dependiendo del país, suenan las canciones, afirma y sabe que el repertorio que gusta en Bogotá no es el mismo que se disfruta en Cartagena, donde “Ojalá”, “Amnesia”, “Si pudiera mentir”, no faltan, aunque “Fabricando fantasías” es el himno generalizado de todos los escenarios.
Un homenaje a otro grande
Con esa carga de éxitos y una profesión que se acerca a las cinco décadas, el boricua decidió hacer un alto para homenajear a otro grande del género. El tema “Soy” fue la bandera que se alzó para exaltar la trayectoria artística de su colega Willy Chirino.
Profesando admiración y respeto por Willy, le pidió permiso para grabar esa icónica canción, y en un viaje a Puerto Rico, se encontró con Gilberto Santa Rosa a quien le comentó la idea, lo que no se esperaba era que “El Caballero de la Salsa” también tenía planes de hacerlo, se unieron en Miami y grabaron.
El video es muy especial, refleja la camaradería de estos viejos amigos, mostrándose tal cual son. “En ese video se puede ver cómo es Gilberto, es tímido, pero cuando está con los amigos es una persona divertida y especial, siempre le digo que quiero morir antes que él”, confiesa Tito.
Además de su trabajo, que tiene muchos matices, Tito Nieves se dedica a apoyar nuevos talentos, y muestra de ello es el respaldo que ha brindado a Daniela Darcourt, una joven peruana a quien considera como su hija, ya han grabado varios temas. Además de ser cantante, es actriz, un talento que merece la atención, lo mismo que otros chicos a los que denomina el tsunami de salseros jóvenes que darán continuidad al género.