Las serpientes tienen en zozobra y con los nervios alterados a la ciudadanía de Manga que reside a lo largo de la Cuarta Avenida, entre esta vía y el Caño de Bazurto (Lea: Cuarta Avenida de Manga, cerrada por entierro de presunto fletero).
Entre diciembre y lo que va de enero de 2014 han sido capturados cinco (5) grandes ofidios, de la especie Boa, que se han internado en predios de distintas casas a través de los patios que lindan con el humedal.
Tres de esas serpientes han ingresado a una misma vivienda, a la de las señoras Amparo Sáenz y Diana Londoño, entre el Tercer y Cuarto Callejón, donde fueron agarradas por personal del Cuerpo de Bomberos, que junto a la Policía han acudido al llamado urgente de la ciudadanía.
La vecina Betty González Julio explica que estos reptiles fueron encontrados en predios del Primer, Segundo y Tercer Callejón. Los animales han sido trasladados a un hábitat apropiado, retirado de la ciudad (Lea: Serpiente pitón mató a guardia en Indonesia).
LOS CASOS RECIENTES
La última de estas serpientes fue localizada el domingo pasado en casa de la residente Amparo Sáenz, que con ayuda de los vecinos y de los Bomberos tomaron el animal y se lo llevaron.Tres días antes, el jueves 2 de enero, habían hallado otra Boa que se dirigía al interior de la misma vivienda. En esta casa la preocupación es latente porque la situación es repetitiva. Otra serpiente apareció el viernes 3 de enero, en el inmueble de la familia Gómez Silva y Hernández, en la Cuarta Avenida, entre Tercer y Cuarto Callejón, vecina inmediata de la casa anterior (Lea: Ampliación del alcantarillado es urgente).
Respecto a este hallazgo, cuenta María Cristina Gómez, residente en esta propiedad, que hacia las 3 de la tarde los dos perros de la casa detectaron la presencia de la serpiente, gruesa y de aproximadamente 2 metros de largo.
“Sin embargo, creo que ese animal andaba merodeando hace varias semanas por aquí cerca, porque los perros ladraban con frecuencia hacia ese rincón del patio”, explica María Cristina, señalando los huecos de la erosionada pared del patio, por donde habría accedido el reptil.
PROVIENEN DEL MANGLAR
La boas tienen la particularidad de familiarizarse con las zonas anegadas y fangosas, y por eso los vecinos concluyen que estos ofidios proceden del caño y los manglares aledaños, “pero lo raro es que yo tengo 46 años viviendo en este lugar, y eso de ver culebras en esta casa nunca había pasado”, agrega María Cristina.
Ese día un joven del sector, llamado Javier Bandera Julio, fue quien atrapó a la serpiente que se escondía entre las paredes del patio y la entregó a los bomberos, que la sometieron metiéndola en un saco (Lea: Boa de dos metros acabó con las gallinas de Uré).
El reptil iba a ingresar a la vivienda, pues ya cruzaba el patio cuando los caninos la descubrieron al lado de una maceta, y entonces la boa se regresó a buscar refugio entre las paredes de las viviendas colindantes.
“Lo curioso de todo esto es que no hemos vuelto a ver ratas, y supongo que las boas son las que han limpiado el sector”, anota la señora Gómez con algo de broma.





