comscore
Cartagena

Nueva Granada no ha salido de una, y se mete en otra

Compartir

El barrio Nueva Granada se hizo famoso en todo la ciudad, por obra y gracia de los deslizamientos de tierra que caían de la Loma del Marión y que obligaron a la construcción de un muro de contención que costó parte de este mundo y del otro.

Pero antes de que hicieran el muro, las calles y las casas cercanas sufrían con la invasión del barro amarillo que se precipitaba desde las alturas, sobre todo en las temporadas de lluvias.

Por culpa de esos deslizamientos muchos de los primeros pobladores se vieron en la necesidad de vender sus casas casi que regaladas, porque para entonces ya el barrio había sido nombrado “zona de alto riesgo”, etiqueta que todavía pesa sobre él y que no permite que ningún propietario ofrezca su vivienda como garantía para emprender un negocio.

Nueva Granada fue fundado hace 25 años. Tiene como vecinos los barrios Nuevo Bosque, La Pajarera, José Antonio Galán, Las Brisas, San Isidro y la Loma del Marión, entre otros. Tiene 275 predios y 3.200 habitantes. Pertenece a la Localidad 1. Empezó clasificado como estrato 3, pero ahora es 2 por sus condiciones de alto riesgo.

De acuerdo con Osvaldo Beleño Gómez, el presidente de la Junta de Acción Comunal, una vez solventada la construcción del muro de contención, surgió otra molestia por resolver y fue la destrucción de la malla vial por parte de las maquinarias y camiones que extraían y transportaban el material de la loma y el concreto para el muro.

La parte más destruida es la entrada al barrio, cuyo arreglo se viene gestionando desde hace unos diez años, pero solo desde 2015 cuando la Secretaría de Infraestructura del Distrito comenzó a establecer presupuestos así: 2015, $170 millones; 2016, $200 millones; 2017, $215 millones; y se espera el presupuesto de 2018.“De todas maneras –afirma Beleño Gómez--, da lo mismo que calculen el de este año, porque seguramente nos van a salir con el cuento de siempre: no hay recursos para acometer esa obra”.

En cuanto se terminó la construcción del muro, los moradores de Nueva Granada creyeron que hasta ahí llegarían sus preocupaciones, pero empezó otra: esa misma zona se convirtió en el basurero satélite de los barrios vecinos, donde algunas familias les pagan a carromuleros y a habitantes de la calle para que boten los desechos, pero el sitio predilecto es la loma.

Pero como los líderes comunales están convencidos de que la Loma del Marión debería convertirse en el pulmón ecológico de la zona, hicieron sus mejores esfuerzos y recolectaron doscientos mil pesos para emprender una limpieza, mientras el Distrito los apoya en el cometido ambientalista.

“Desde 2016 –cuentan-- la Unidad de Servicios Públicos del Distrito tiene un presupuesto que le pasó la empresa Aseo Urbano de la Costa por cinco millones 950 mil pesos, para limpieza y adecuación de la zona verde que se quiere preservar en la loma, pero no ha sido posible, porque dicen que no tienen dinero”.

Con la limpieza del pulmón verde se creyó que reinaría la paz con los barrios vecinos, pero desde las alturas de la loma bajan los pandilleros que atracan diariamente en el barrio y hasta agreden a piedras las casas de quienes se atrevan a enfrentarlos.

Por el barrio a veces patrullan dos policías, cantidad que los vecinos consideran insuficiente, aunque cuentan con frentes de seguridad, alarmas y cámaras, de las cuales ya los facinerosos se robaron una.

En cuanto tocan el tópico ambientalista, los líderes comunales se acuerdan de la cantidad de agua que rueda por las calles, principalmente a la entrada del barrio. Por un lado, la empresa Aguas de Cartagena dice que el pavimento fue construido sobre varios ojos de agua,  los cuales siguen brotando a través de las juntas del concreto. Pero por otro lado, está la falta de sentido de pertenencia de la mayoría de los moradores, quienes tienen los desagües de sus lavadoras dirigidos a las vías.

La misma falta de pertenencia se manifiesta en que el barrio carece de espacios recreativos, con todo y que cuando fue entregado por la empresa constructora tenía 12 zonas verdes, de las cuales solo quedan dos netamente de la urbanización; y una tercera que comparten con el barrio Nuevo Bosque y que fue contemplada por el IDER  para hacer un parque biosaludable, pero ahora mismo es zona de jolgorio etílico los fines de semana.

“El resto de zonas verdes –relatan-- fue desapareciendo cuando algunos vecinos ampliaron sus casas e incluyeron esos terrenos dentro de sus predios. Cuando la constructora nos entregó las casas, también nos puso una cancha de microfútbol en la loma, la cual desapareció con el paso de las avalanchas”.

Desde hace tres años, en algunas de las calles más elevadas, el fluido de agua potable es débil, mientras que en otras solo llega unas cuantas horas en las que hay que recolectar todo el líquido que se pueda. Hace dos años la JAC comunicó la inquietud a Acuacar, y la compañía respondió que debían ampliarse las redes, pero aún no sucede nada parecido.

En estas calles pasan dos cosas: diariamente atracan y las usan como parqueaderos. foto zenia valdelamar
En estas calles pasan dos cosas: diariamente atracan y las usan como parqueaderos. foto zenia valdelamar
Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News