Modelos, productores y amantes de la industria del entretenimiento para adultos estaban en las afueras del Centro de Convenciones esperando que se les permitiera la entrada al segundo día del Latin American Adult Business Expo (Lalexpo), mientras que, a unos pocos metros, un grupo de cristianos protestaban en contra de la realización del evento por considerarlo inmoral.
Esta escena, vivida el 11 de julio de 2017 en pleno Centro de Cartagena, ejemplificó a la perfección la puja que hay en la ciudad entre el desarrollo de la industria del sexo y la “muralla moral” que en pleno siglo XXI lucha por repelerla.
Ese día, el congreso de entretenimiento para adultos fue cancelado por la Secretaría del Interior, dirigida en su momento por Fernando Niño, afirmando que no cumplía con todos los permisos requeridos para su realización. Aunque esta fue la versión oficial, lo cierto es que en el ambiente quedó un aire de persecución y discriminación, motivados por presiones de los sectores ultraconservadores de “la ciudad de los congresos”.
Como era de esperarse, modelos, actores, productores y directores del mundo del cine para adultos dieron su opinión, causando gran revuelo en la comunidad cartagenera. Amaranta Hank, actriz porno colombiana, calificó como de “doble moral” las razones para la cancelación del evento.
“Me parece curioso que las personas que ven pornografía o que en algún momento me escribieron a mi Instagram, ahora salgan con opiniones hipócritas y de doble moral”, dijo Hank en ese momento.
Aunque este fue quizás uno de los casos más comentados, los desplantes a los eventos relacionados con la sexualidad ya son comunes en la ciudadanía. Siempre hay una trámite legal, un permiso o un fallo judicial para frenar la realización de cualquier evento donde pueda rondar la palabra “sexo”.
Otro caso muy conocido fue Sex Island, una fiesta privada que pretendía realizarse en octubre de 2018 y que promocionaba sexo ilimitado, alcohol, comida y yates en una isla de Cartagena. Al conocerse este evento, las autoridades iniciaron, por presión de algunos sectores políticos y religiosos, una “cacería de brujas” que se apoyó en la ya frase común: “no queremos que Cartagena sea vista como un destino sexual”.
Por otro lado, Cartagena Pride, un festival LGBTI que se realizará en agosto de 2019 y que en su agenda solo hay espacios académicos, culturales y festivos, apartados de tintes sexuales, y que busca disminuir los casos de discriminación e intolerancia sobre esta comunidad, también cayó en el ojo de huracán. A pesar de que aún falta tiempo para este evento, ya hay grupos religiosos que se declararon en contra y pretenden que se cancele por razones morales.
El sociólogo Jair Vega, profesor de la Universidad del Norte, manifestó que lo que ocurre en Cartagena es un tema de doble moral y explica que la ciudadanía e inclusive las autoridades han llegado a tolerar ciertos comportamientos y actividades sexuales de la vida cotidiana, pero se escandalizan cuando se pretende realizar un evento de esta industria.
“Cartagena tiene una cultura excluyente que maneja una doble moral frente a muchos comportamientos. Admiten en la vida cotidiana actos sexistas, pero por otro lado rechazan estos eventos, que en su mayoría son privados y ni siquiera implican alguna exhibición a la comunidad. Ojalá la ciudadanía rechazara de la misma manera todas esas prácticas cotidianas con el mismo fervor que repudian estos eventos sexuales”, sostuvo Vega.
Aquí es importante aclarar que cuando el profesor Vega habla de “prácticas cotidianas” se refiere a, por ejemplo, la presencia de prostitutas en las plazas y discotecas del Centro Histórico, a pocos pasos de la Alcaldía, sin que haya ningún tipo de acción para evitar “la promoción de la ciudad como destino sexual”. Es decir, se ha aceptado y normalizado su presencia en la zona sin que se genere mayores traumatismos o polémicas.
Christian Howard, coordinador del colectivo Calleshortbus y vocero de la Mesa LGBTI en Bolívar, manifestó que los cartageneros se oponen de manera tan férrea a la realización de este tipo de eventos debido a dos razones: la primera, tiene que ver con el machismo, y la segunda con un asunto político electoral.
Howard señala que “siempre que se acercan elecciones ocurre un fenómeno y es que políticos utilizan las posiciones ideológicas de las personas para ganar adeptos ya sea por estar a favor o en contra de ellos”.
En este sentido, ambos expertos coinciden en que Cartagena, como plaza, sí está preparada para eventos de la industria del sexo, pero algunos sectores frenan el progreso de este mercado por temas meramente subjetivos y que van en contravía de la tolerancia y el respeto.
El alcalde (e) de Cartagena, Pedrito Pereira, sostuvo que, desde el 18 de septiembre de 2018, día que asumió el cargo como primera autoridad de la ciudad, ha trabajado para rescatar los valores sociales y familiares de Cartagena. El mandatario es enfático en afirmar que la ciudad debe ser reconocida por su patrimonio, cultura, playas, gastronomía y la calidez de su gente y no por ser un destino sexual.
“No reconocemos una industria del sexo, nos parece un término muy confuso que no define ninguno de los reconocimientos internacionales de nuestra ciudad. Somos un destino que promueve el turismo responsable y sostenible”, dijo Pereira.
Frente a la viabilidad de permitir la realización de estos eventos, Pereira explica que aunque cumplan con los requisitos legales y generen ingresos económicos, en Cartagena hay un marco normativo claro que da ‘visto bueno’ a programas donde predominen las buenas conductas.
“Nuestra ciudad no es el sitio para hacer eventos que de una u otra forma promuevan la explotación sexual y la trata de personas mayores o menores de edad, y que se constituyan en abuso contra las mujeres, los niños y las niñas”, detalló.
El alcalde Pedrito Pereira añadió que para tumbar el estigma de Cartagena como “destino sexual” ha venido trabajando en contra de la explotación sexual infantil y el proxenetismo.
Muestra de ello, es que este mes cerca de 10 hoteles y agencias de viajes de Cartagena lograron la certificación internacional The Code, que los convierte en agentes de prevención y los acredita como empresas socialmente responsables con la protección y la defensa de los derechos de la niñez y adolescencia. Estas empresas se sumaron a las 100 que ya contaban con esta acreditación en la ciudad.
En este punto vale la pena aclarar que, evidentemente, todo delito sexual que atente contra la niñez, mujeres y hombres debe ser perseguido y castigado. Sin embargo, no hay ninguna prueba que vincule a eventos como el congreso porno, Cartagena Pride o Sex Island con estos delitos, dejando sin piso jurídico su cancelación.
Finalmente, el Alcalde encargado de Cartagena aseguró que en este momento se estudia la posibilidad de establecer una zona de tolerancia por fuera de la ciudad amurallada para el ejercicio de la prostitución.
