La reciente entrega de la zona de Ligas Menores del Complejo Deportivo y Recreativo Nuevo Chambacú representa, sin duda, uno de los aciertos más significativos de la actual administración distrital.
Bajo el liderazgo del alcalde Dumek Turbay, lo que durante décadas fue un epicentro de marginalidad, inseguridad y ocupación irregular, se ha transformado en un símbolo de esperanza y reconciliación urbana. Esta obra de ingeniería constituye un acto de justicia social que recupera el corazón de la ciudad para el disfrute de todos los cartageneros y de nuestros visitantes.
La gestión del Gobierno distrital merece un reconocimiento especial por su enfoque en la concertación social. En lugar de un desalojo frío, se llevó a cabo un proceso ejemplar de reubicación a través de Corvivienda, permitiendo que más de 60 familias que vivían en condiciones infrahumanas —entre tablas, escombros y sin servicios básicos— hoy habiten viviendas dignas en sectores como Ciudadela de La Paz, 13 de Junio y Torres de Sevilla. Como bien señaló el alcalde, aquí el cemento no arrasó, sino que transformó vidas, sanando las heridas de la exclusión histórica que sufrió este sector.
El complejo, que ya registra un avance global del 86%, destaca por su calidad técnica y su enfoque inclusivo. En infraestructura deportiva, cuenta con una cancha de fútbol 11, una de fútbol 9, graderías cubiertas, camerinos y zonas técnicas diseñadas para ser semilleros de talento. Como pulmón verde, la siembra de más de 280 árboles de especies nativas como guayacanes, robles y mangles, junto con 1.740 m² de jardines, se aporta a disminuir el calor. En inclusión multiespecies, el “Nuevo Chambacú Pet Family” y el rescate de 50 animales de la calle por parte de la Umata reflejan una administración moderna e innovadora que valora el bienestar animal.
La integración de 16 cámaras de vigilancia al Centro Automático de Despacho (CAD) y la oferta de Wi-Fi gratuito perfilan un entorno seguro y conectado para las familias. Pero el éxito del Nuevo Chambacú no termina con su inauguración; apenas comienza.
Esta iniciativa, que se suma a la revitalización de la calle de la Media Luna y el Parque Espíritu del Manglar, es un regalo para la ciudad que requiere de la corresponsabilidad ciudadana.
Llamamos, en consecuencia, a la comunidad cartagenera para que adopte estos escenarios como propios. Cuidar la grama de las canchas, proteger los árboles jóvenes, mantener la limpieza de los parques infantiles y respetar las normas de convivencia en el parque de mascotas son acciones fundamentales. Estos espacios son patrimonio de nuestros hijos y nietos; vigilarlos y preservarlos es la mejor forma de agradecer una obra que ha devuelto la dignidad a uno de los sectores más emblemáticos de nuestra Heroica.
Chambacú es hoy alegría y reconciliación; mantenerlo así es tarea de todos.
