Lo hecho... hecho está y no hay vuelta atrás. Volver a España es echarle sal a la herida y, así duela y produzca discusiones, preguntarse si ha sido beneficioso para las colonias -y específicamente para Colombia- habernos independizado de España.
“Are en al mar”, dijo al final de su vida Bolívar, como también que las colonias no estaban preparadas para crear sus propias repúblicas y entrar en procesos democráticos. Bolívar lo sabía tanto que para remediarlo diseñó una constitución de carácter monárquico. Pero ya el daño estaba hecho y los aires de revolución y de sentimientos de autonomía venían justificados por los procesos que sí fueron exitosos en la revolución francesa y la independencia de Norteamérica de la corona británica.
Cuán equivocado estuvo el libertador al emprender este proceso político militar. Y cuán equivocados estuvieron todos los que lo acompañaron y apoyaron este enorme error histórico.

Ética periodística en tiempos de turbulencia
Orlando Díaz AtehortúaAunque España no tenía en el siglo XVIII un gran desarrollo industrial como Inglaterra y Francia, sí tenía para entonces una buena industria textil, así como un buen desarrollo de la agricultura y la minería. Tal vez su error fue quedarse relegada de la revolución industrial que se inició a mediados del siglo XVIII, tal vez (es una tesis mía) por los españoles quedarse enceguecidos y obnubilados por la riqueza de oro y plata de las provincias. Se dice incluso que el capitalismo aparece por la abundancia de oro y plata de las Américas y por los desarrollos propiciados por la reciente revolución industrial.
Llegar hoy a España y viajar por sus ciudades, ver el gran desarrollo económico y social y compartir con los españoles su gran calidad de vida da envidia de la buena y confirma la gran equivocación y el error histórico de habernos separado de la corona. Independizarnos solo para dejar unas provincias aparentemente libres pero sumidas en un terrible desorden social, territorios llenos de violencia, luchas intestinas, pobreza y mucha corrupción.
Lo hecho... hecho está, pero tal vez hubiera sido más beneficioso haber llegado a un acuerdo con la corona. En la Nueva Granada existía suficiente capacidad intelectual para hacerlo; hombres de la talla de Camilo Torres, Rodríguez Torices, Francisco José de Caldas, Del Castillo y Rada, que habían pasado por el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, institución educativa de alto nivel creada por los Dominicos en 1753, y precisamente autorizada por rey Felipe IV.
Uno no desecha el que podía ser un buen socio. Pero nadie se dio cuenta por estar en la locura heroica de la gesta de Independencia. Hoy las consecuencias son catastróficas, la tal democracia no ha hecho otra cosa que apabullar al hombre y las arcas de los Estados se han convertido en un botín de guerra y la más desenfrenada y voraz corrupción política.