De las 48 rutas de servicio público que tenía la ciudad, en los 3 años que lleva en circulación el Sistema Integrado de Transporte Masivo – Transcaribe – se han chatarrizado más de 20, entre las que se encuentran Zaragocilla, Calamares, Ternera, Olaya, Socorro-Jardines, Blas de Lezo, 13 de junio, Caracoles y El Pozón.
Muchos de los dueños de esas busetas, pasaron sus carros a otras rutas que aún tenían cobertura, por lo que en algunas rutas como Campestre – Avenida, El Socorro- Bosque o microbuses, la flota vehicular ha aumentado y es por esto que se ven más de ellas circulando por las calles de nuestra ciudad.
¿Por qué sucede esto?, según señaló Edilberto Mendoza, director del Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte, esto se debe a que en ocasiones las rutas que aún siguen en circulación no tienen la flota completa, según como lo señala el decreto, por lo que pueden dejar que otros vehículos hagan parte de ellos.
“Esto se ha vuelto común desde que se está realizando la chatarrización, por lo que muchos dueños de los vehículos al ver que se quedarán sin circular por esas vías, deciden ofrecer sus busetas a otras rutas y si estos aceptan, y comienzan a circular”, explicó Mendoza.
Esta migración de busetas de una ruta a otra no es ilegal, según indicó el tránsito, puesto que cada flota debe cumplir con un número máximo de vehículos y si algunos no lo están cumpliendo, pueden recibir más carros en su ruta.
“Lo que está ocurriendo es que varios vehículos de rutas que han sido clausuradas por la entrada en operación de nuevas rutas de Transcaribe se han trasladado a otras que siguen vigentes. Para esto, las empresas operadoras solicitan una nueva tarjeta de control de esos vehículos integrándolos a su nuevo circuito”, explicó el director, quien añadió que hoy en día hay muchas solicitudes de empresas de transporte solicitando este traspaso.
El número de cupos disponibles de cada ruta está regida por el decreto que les asignaron, pero la mayoría oscila entre los 60 y 70 vehículos. El mínimo de una ruta para operar de Transporte Público Colectivo (TPC) o cualquier servicio lo determina un estudio técnico de oferta y demanda de pasajeros.
A raíz de esta masiva migración, el DATT lo que ha venido realizando son controles viales, donde verifican si esa buseta tiene tarjeta de control para circular por las vías indicadas.
“Lo que ellas no pueden hacer es seguir operando en una ruta que ya desapareció, como lo es en Los Calamares, Ternera u otra de la que todos tengamos conocimiento de que no están circulando por las vías de la ciudad”, dijo Mendoza Góez.
En cuanto al caso de las rutas de Campestre, el directo señaló que lo que ha pasado con ellos es que “han pretendido ampliar o cambiar la ruta, usando así vías que no están contempladas para ellos, por lo que hemos estado realizando controles de rigor con ellos, pues hemos recibido muchas quejas”.
En ocasiones esta transición de una ruta a otra es realizada por los dueños de los buses porque este es el único sustento que tienen y además, para no dejar sin empleo al conductor y ‘esparring’.
“Cuando me enteré que iban a chatarrizar la ruta en la que yo tenía 2 busetas, decidí averiguar en las rutas aliadas, cuáles tenían aún cobertura y de una me pase, pues no puedo dejar morir el negocio, además esto no es ilegal”, narró el dueño de una buseta, quien prefirió omitir su nombre.
