Hace varios meses, uno de los temas que más despierta dudas e incertidumbres es la situación legal de la controversia entre la Armada Nacional de Colombia, la empresa gasolinera Primax y los particulares que administraban el predio a la entrada de Bocagrande desde hace más de cincuenta años.
En el terreno, propiedad de la Armada, regentado por la empresa Roberto Acero VY Compania SAS, funcionaba una estación de servicio (bomba de gasolina) que tenía una ubicación estratégica predilecta, donde circulan los habitantes de Castillogrande y El Laguito, así como gran parte de la ciudad que trabajaba o consumía en los comercios de la zona.
Luego de que la Armada exigiera el lote como parte de los terrenos necesarios para la expansión de la Base Naval del Caribe, la empresa gasolinera y la familia que gestionaba los comercios allí presentes, acudieron a los estrados judiciales para solicitar una prorroga de la concesión.
Sin embargo, se falló a favor de la Armada, y ni el respaldo del sector privado de la ciudad y de gran parte de la opinión ciudadana, logró reversar la decisión.
Ayer la familia Acero entregó el predio a la Agencia Logística de las Fuerzas Militares junto a delegados de la empresa Primax.
Aún sigue el desconcierto en la ciudad, ya que piden certeza sobre los proyectos inmediatos en el lote, y en muchos vecinos hay temor de que se convierta en un foco de inseguridad y de plagas, por la soledad y la oscuridad, como ha ocurrido en otros casos.
La Armada aún no se pronuncia, pero según fuentes cercanas a la familia Acero, esta entidad, según, usará el predio como parte de su plan millonario de inversión para reacondicionar la base naval actual. Dejando de lado el proyecto de trasladarse a la zona insular de la ciudad.
