Muchos son los cartageneros que hacen ejercicio a diario. Hay quienes se conforman con salir a trotar en las noches o madrugadas. Otros asisten al gimnasio del barrio, donde fácilmente pueden pagar una tarifa diaria. No obstante, están aquellos que se matriculan en un club, donde pagan mensualidades a cambio de obtener algunos beneficios y espacios seguros.
Estas empresas muchas veces son responsables de la prestación del servicio no solo principal, sino también de algunos servicios complementarios (en este caso la custodia de bienes), que si no los tuvieran, probablemente los afiliados no los elegirían. Lea también: “Por aquí no vas a pasar”: gritan a taxista que se cruzó por cebra peatonal
La prestación de estos servicios es la que exigen en estos momentos tres afiliados, quienes a través de diferentes canales se han quejado por la pérdida de algunas pertenencias en las instalaciones del Club Bodytech. Aseguran que tras pasar varias solicitudes, por medio de cartas, para la revisión de las cámaras; sin embargo, no han obtenido una respuesta alentadora.

Recientemente, el usuario @AndresRico denunció en su cuenta de Twitter la desaparición de sus audífonos, tipo AirPods, en medio de un breve descuido en la sede de Plazuela del Club Bodytech. Pese a que inmediatamente alertó de la pérdida al personal del club, tanto de forma verbal como escrita, es la hora que no recibe ninguna respuesta. Al solicitar la revisión de las cámaras, los encargados respondieron que el circuito cerrado de televisión no funciona, por lo que sería imposible hacer monitoreo de los hechos denunciados por Rico Rivera.

El Universal contactó a Rico para obtener mayor información al respecto. Indicó que se está inconforme y gracias a la publicación conoció el caso de otras personas a las que les ocurrió lo mismo.
“Yo hice todo el proceso de la carta, eso fue en la sede de La Plazuela. Ahí me dijeron que escribiera el documento a mano para pasárselo al gerente, y que debía esperar varios días para una respuesta sobre mis audífonos. on unos accesorios bastante costosos, por eso hice todo el protocolo. Me informaron luego que tras revisar las cámaras, había una falla en el sistema justo el día en que ocurrió el incidente”, contó el cartagenero.

El mismo suceso
Eduardo Londoño, otro afiliado de la sede Plaza Bocagrande, contó a El Universal cómo fue su caso, uno prácticamente parecido. “Yo estaba en la máquina de cardio y me quité los audífonos por un momento, puse encima de ellos la tula por seguridad. Luego me fui y por descuido pensé que los audífonos estaban en la tula, así que cuando me regresé para buscarlos ya no estaban. Yo lo notifiqué inmediatamente en la recepción, me mandaron a llenar una carta a mano y esa carta la leería el gerente para autorizarme a la revisión de las cámaras, hasta ese momento todo estaba bien. Tengo que aclarar que el personal del lugar estuvo muy dispuesto a ayudarme, vi la preocupación de los entrenadores por ayudarme a buscar los audífonos. Me habían dicho que cuando revisaran las cámaras, ellos mismos buscaban a la persona con el número de cédula, y de forma privada le pedían mis audífonos para luego regresármelos. A las dos semanas me notifican que lo sentían, pero que habían tenido una falla en el sistema de cámaras justo ese día, y que no podían informarme quién se había llevado los audífonos”, relató Londoño.

También agregó: “Vi tantas trabas en el proceso que ya quise dejar eso así. Después me dijeron que debía pasar un reporte al departamento de atención al cliente para unos temas legales. Yo lo que hice fue quedarme callado y no volví a insistir. La verdad no me parece que estas cosas pasen en un gimnasio con tanto prestigio como este, y que estando en la sede de Bocagrande, que se supone es una de las mejores, el afiliado tenga tan pésimas garantías de seguridad y coincidencialmente nos digan a todos lo mismo”, concluyó.
El tercer caso reportado fue el de Deivis Manuel Rodríguez, quien realizó la notificación en marzo de este año sobre el hurto de un dinero en uno de los casilleros del club. No obstante, la respuesta no fue nada positiva, pues le informaron que de acuerdo a las políticas del lugar, el gimnasio no se hacía responsable de hurtos o perdidas en casilleros.
A continuación, la carta de respuesta que le enviaron a Deivis Rodríguez.
Rta Dp Deivis Manuel Rodriguez by JUAN SEBASTIAN RAMOS DEL VALLE on Scribd
Según los afectados, esta situación deja al descubierto la vulnerabilidad del monitoreo de seguridad de los usuarios y del personal de servicio del Club Bodytech, con el agravante de ser la sede de La Plazuela, la de mayor afluencia en la ciudad, la cual es frecuentada por cientos de ciudadanos. Lea también: ¿Fiebre alta? A redoblar esfuerzos contra los virus que circulan en la ciudad
¿Qué dice Bodytech?
El Universal contactó a la gerencia del club, quienes informaron que en estos momentos se encuentran revisando la información, pero que hasta el momento no tienen un pronunciamiento oficial. “Nosotros ya conversamos con el señor Andrés Rico, nos disculpamos por la falla en el servicio de cámaras. Por lo general es muy raro que este tipo de cosas sucedan aquí, es un tema de cultura. Sobre todo en la sede de Bocagrande, cuando a un usuario se le queda alguna pertenencia, los afiliados entregan en recepción las cosas y firman un acta. Este caso lo estamos revisando con varias áreas para tener una respuesta”, indicó el club.

Un hecho parecido ocurrió en Chile y obtuvo un final feliz
Un hecho similar ocurrió hace muchos años en Chile. El Tribunal sancionó a un gimnasio por no custodiar las pertenencias de su clienta, robadas de un casillero. Esta sentencia confirma que las empresas deben ser responsables de sus servicios anexos. Este fallo confirma lo dispuesto en el artículo 23 de la Ley del Consumidor de ese país, en cuanto a que las empresas deben entregar un servicio de calidad y no causar perjuicio alguno a los consumidores por su negligencia.
Por lo tanto, como el servicio fue prestado de manera deficiente al permitir el robo de los objetos guardados, el tribunal sentenció a la empresa a una multa de 50 UTM más el pago de $400 mil a la consumidora como indemnización como parte de la demanda civil que ella presentó en la misma causa.
