Por estos días Cartagena de Indias celebra las Fiestas de La Candelaria, una tradición que cobra relevancia desde el 25 de enero y se centra en la devoción a la Virgen de La Candelaria. Lea: Fiestas de La Candelaria: eventos a los que aún puede asistir
Esta celebración religiosa conmina a los feligreses a realizar peregrinaciones al Convento de La Popa, un atractivo turístico de la ciudad ubicado en el cerro que lleva el mismo nombre y que llama la atención por su abundante vegetación. En este cerro, que fue refugio de indios y negros cimarrones, se levantó una construcción consagrada al culto del dios Buziraco, una deidad que hoy la comunidad católica considera un ser “maligno”, pero que fue símbolo de las prácticas religiosas de los indígenas que habitaban el Corralito de Piedra.
Y es que la historia de este dios resulta tan controversial como reveladora. Por eso el historiador cartagenero Rodrigo Alfaro sostiene que el relato que soporta la construcción del Convento de La Popa “es un falso histórico” y lo sustenta a través de varias precisiones.
De acuerdo con el historiador, Buziraco fue uno de los dioses de las tribus indígenas que ocuparon Cartagena de Indias (antes llamada Kalamary), que después de la llegada de los españoles y del período de conquista de los lugares donde adoraban sus deidades, tuvieron que trasladarse a la parte más alta del Cerro de La Popa. Lea: SOS desde el cerro de La Popa por falta de alcantarillado y oportunidades
El investigador e historiador Ubaldo Elles Quintana así lo relata en su artículo ‘La Popa: Más allá de la Leyenda del Macho Cabrío’: “Ahí en la cima, refugio de indios y negros cimarrones se construyó un humilde adoratorio de techo de palma al dios indígena Buziraco, un ser invisible, pero que podía adoptar, a voluntad, una forma cualquiera; el sumo sacerdote conocido durante los años 1598-1614 fue el mestizo Luis Andrea, a quien la inquisición le condenó a ocho años de remo en galeras por su calidad de profeta de un dios que no era el de los cristianos intolerantes”.
Otro aspecto que aclara el investigador Alfaro es que Buziraco no era un “demonio” sino un dios que cuidaba a la bahía de Cartagena de Indias y a las tribus aborígenes de este territorio.
“Cuenta la historia que Buziraco era la escultura de un macho cabrío o cabrón animal elaborado en oro de buena ley, al cual se le rendía culto y se le hacían ofrendas, mandas y peticiones, dios que cada día cobraba más adeptos, en la medida que los esclavizados escapaban de sus de sus viles amos; de noche, la torre iluminada con un farol servía de guía a los navegantes”, prosigue Elles Quintana. Lea: El Cerro de La Popa, entre el deterioro y la restauración ambiental

El historiador Alfaro destaca que la historia de Buziraco y su representación en Cartagena de Indias se expone precisamente en el libro ‘Cartagena Indígena’ de Quintana, en el que explica, además, la existencia de dioses creadores como Melchión y Maneca.
“Dentro de sus prácticas religiosas existía un culto especial con gran significado al dios llamado Buziraco, a quien se le rendía culto primero en Punta Icacos y luego en el Cerro de La Popa. Era un dios multiformas que podía convertirse en animales, en árboles, en todo... Pero todos estos rituales fueron satanizados por la Corona española. En este libro también se menciona que muchos negros traídos de África y otros nacidos aquí, que la Inquisición perseguía, adoptaron las prácticas religiosas de los Caribes. Dichas expresiones religiosas eran dirigidas por un sacerdote indígena o mohán”, cuenta Alfaro.
En la recopilación de Ubaldo Elles Quintana se ilustra que -iluminado por la Virgen de La Candelaria- Fray Alonso de La Cruz Paredes, un filosofo español perteneciente a la orden mendicante Agustiniana, irrumpió en el lugar sagrado de los nativos y cimarrones y arrojó el macho cabrío por el precipicio, al cual el imaginario popular denomina “El Salto del Cabrón”. Le puede interesar: Una muralla submarina mantiene a “flote” a Bocagrande
Tras la caída del dios Buziraco, cobra relevancia la presencia de la Virgen de La Candelaria y se convierte así en la patrona de Cartagena de Indias. Esta advocación mariana de la religión católica congrega a decenas de feligreses cada año en las Fiestas de La Candelaria, una de las festividades más importantes de la ciudad y algunas poblaciones de Bolívar como Magangué.
Como dato curioso el historiador Rodrigo Alfaro refiere que en el Cerro de las Tres Cruces de la ciudad de Cali aún se cuenta la leyenda del supuesto demonio ‘Buziraco’ que durante las noches se convierte en “murciélago” y que llegó a esa ciudad en “forma humana” desde Cartagena de Indias. Se expone además que un sacerdote llamado Marco Tulio Collazos ordenó construir en 1937 las tres cruces en concreto con el objetivo de “encerrar a Buziraco”. El Cerro de las Tres Cruces es hoy un destino turístico de Cali y es visitado por decenas de curiosos que llegan hasta el lugar por la leyenda de esta deidad.
