En el sector Navidad y Puerto de Pescadores, ubicado en el barrio La Esperanza alguna vez existió una cancha de sóftbol.
Cuenta la comunidad que décadas atrás este epicentro deportivo los unía cono vecinos, y justo ahí, realizaban torneos y actividades recreativas de diferentes tipos.
Con los años, las paredes del escenario se fueron al piso, los dugouts se fueron perdiendo uno por uno, el enmallado también se lo llevaron y en los últimos años corre el temor entre los vecinos de que hayan posibles invasiones al predio.
Este sector es de los pocos en la ciudad que cuenta con espacios propios para llevar a cabo actividades de esparcimiento. No obstante, de aquel imponente campo queda poco, o como dicen sus propios habitantes “no queda nada”.
Antes
Ahora
Actualmente está cubierto de basuras, vegetación elevada y una gran cantidad de roedores que por ahí se asoman para luego adentrarse en algunas viviendas. Es por eso que la comunidad pide al Distrito tomar medidas.
“Recuerdo con cariño esos tiempos de diversión en ese campo, nos dio mucha felicidad y alegría cuando estaba en funcionamiento. Fue aproximadamente hace 18 años, durante en el mandato del exalcalde Nicolás Curi, que se hizo una inversión importante aquí. El campo estaba en óptimas condiciones, tenía gradería y todo en orden, pero se ha ido deteriorando y nunca más se le ha vuelto a invertir, supuestamente por unas deudas pendientes y temas de impuestos”, explicó Jacinto Herrera, vecino de la comunidad.
Y agregó: “Lo único que le pedimos a esta nueva administración es que se den cuenta de la realidad de este barrio tan grande que abarca La Esperanza. Navidad y Puerto de Pescadores no tiene ni un solo campo donde los niños y jóvenes puedan practicar deporte y ocupar sus mentes en actividades saludables”, insistió.
Otro de los habitantes del sector, Fidel Liñán, enfatizó en las oportunidades laborales que podrían abrirse alrededor del lugar. Pues está convencido de que “si antes funcionó, ahora mucho más”.
“Aquí, cuando el campo funcionaba, todo lo que se ponía, se vendía: agua con hielo, azúcar, limonada y agua de panela. Mi esposa tenía una venta de pescado frito con yuca y la comunidad entera se beneficiaba. Cuando esto estaba activo, se movía el dinero, incluso los que cuidaban carros ganaban algo, pero ahora está lleno de basura y ratas”.
El Universal se comunicó con la Alcaldía de la Localidad 2 (De la Virgen y Turística) sobre esta denuncia. No obstante, hasta el cierre de esta edición no se tuvo una respuesta.
