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Cartagena

De pacientes a estudiantes: el pasado oculto de la sede San Pablo de la UdeC

Refugio de la soledad, escena de un crimen y luego templo del saber. Esta es la historia del Hospital San Pablo, entre ruinas y memoria.

De pacientes a estudiantes: el pasado oculto de la sede San Pablo de la UdeC

Antiguo Hospital San Pablo, en el barrio Zaragocilla. // Foto: Archivo

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En julio del año 2000, los pasillos del Hospital San Pablo en Cartagena guardaban más ecos que voces. Apenas ocho pacientes con esquizofrenia crónica resistían el tiempo entre muros desconchados y camas vacías. Eran los últimos habitantes de un sanatorio que alguna vez fue refugio de muchos y que ahora, sin dolientes ni familia conocida, se enfrentaba al cierre inminente.

Tres de ellos habían sido trasladados cuando el antiguo claustro de Santa Clara cerró sus puertas, más de dos décadas atrás. Los demás llevaban entre uno y quince años internados. Sus nombres, sus historias y sus rutinas se diluían en el abandono de un sistema que ya no tenía cómo sostenerlos.

Publicación de El Universal el 19 de julio de 2000. // Foto: Archivo
Publicación de El Universal el 19 de julio de 2000. // Foto: Archivo

Ubicado en el barrio Zaragocilla, el Hospital San Pablo había dejado de recibir nuevos pacientes desde abril de ese mismo año. La deuda que arrastraba, unos 5.000 millones de pesos, obligó a los médicos Asmeditas a entregar el centro, como se consignó en la edición del 19 de julio de 2000 del diario El Universal.

La crisis no era solo financiera. La atención especializada dio paso a personal contratado por cooperativas, sin experiencia en salud mental. El hospital público que había sido el único de su tipo en Bolívar, se desangraba sin remedio.

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El abandono en el Hospital San Pablo

Los pacientes comenzaron a ser trasladados a otras instituciones. Solo quedaron ocho. Entre ellos, José Ignacio Padilla, de 25 años, el menor de tres hermanos con trastornos mentales. A él, al menos, lo visitaba su madre. Era el único de todos los internos que aún tenía una presencia familiar.

Y aunque el hospital ya no tenía condiciones, las enfermeras y el personal paramédico mantenían con dignidad la atención de los últimos pacientes. “Seguimos con el tratamiento que dejaron los médicos antes del cierre”, dijo Dennys de La Cruz, auxiliar de enfermería.

Antiguo Hospital San Pablo, en el barrio Zaragocilla. // Foto: Archivo
Antiguo Hospital San Pablo, en el barrio Zaragocilla. // Foto: Archivo

A inicios del año 2000, el hospital todavía había alcanzado a atender más de 4.000 personas y disponía de 90 camas.

En medio de la desolación, el carpintero del hospital, Rogerman Shek, compartía una escena cotidiana: “Ellos no se meten con nadie. Unos pasan el día mirando por la ventana o fijando la vista en un objeto. El resto se acuesta o se sienta. Han aprendido a convivir en paz”.

Un intento desesperado por salvar el San Pablo

Alejandro Páez Ayubi, entonces director del hospital, hacía lo imposible por conseguir recursos. Mientras solicitaba ayuda para reparaciones, también costeaba la alimentación de los internos.

El Gobierno nacional prometió apoyar con 805 millones de pesos, aunque la deuda con los empleados ya sumaba 12 meses. El hospital necesitaba dotación, insumos, mobiliario, y sobre todo, una voluntad que lo sacara del abismo.

Así era el Hospital Sanatorio San Pablo, en Cartagena. // Foto: Archivo
Así era el Hospital Sanatorio San Pablo, en Cartagena. // Foto: Archivo

El crimen que estremeció al Hospital San Pablo

Aún quedaban heridas abiertas cuando, el 26 de enero de 2006, el hospital volvió a ser noticia por un hecho trágico. En horas de la mañana, un paciente psiquiátrico asesinó a garrotazos a otro interno, un hombre de unos 60 años.

El agresor fue identificado como Munir Dáger Martínez, de 21 años. Según las directivas del centro asistencial, el joven —natural de Cartagena— sufrió una crisis con altos niveles de agresividad. Había sido internado por primera vez en 2004, pero no asistió a sus controles médicos tras recibir el alta.

El Universal cubrió la noticia del homicidio en el Hospital San Pablo. Publicación del viernes 27 de enero de 2006. // Foto: Archivo
El Universal cubrió la noticia del homicidio en el Hospital San Pablo. Publicación del viernes 27 de enero de 2006. // Foto: Archivo

El gerente del hospital en ese entonces, Orlando Cogollo Torres, declaró que el San Pablo no contaba con las condiciones adecuadas para prevenir tragedias de ese tipo. El caso llegó a los estrados judiciales y en septiembre de 2007, Dáger fue condenado a 25 años y 8 meses de prisión por homicidio agravado.

El colapso final y un nuevo comienzo para la Universidad de Cartagena

En 2007, el hospital ya era apenas un cascarón, debilitado, vacío, silencioso. Para 2008, el personal médico se había marchado. Finalmente, el 27 de noviembre de 2009, la Gobernación de Bolívar entregó el edificio —sólido pero desvalijado— como parte de pago a la Universidad de Cartagena.

El alma del hospital se transformó. Donde antes se trataban dolencias y trastornos de la mente, ahora se proyectaba el conocimiento. La Universidad de Cartagena destinó una inversión cercana a los 18 mil millones de pesos, provenientes del recaudo de la estampilla universitaria, para levantar una nueva sede.

Instalaciones donde funcionaba el Hospital San Pablo. // Foto: Archivo
Instalaciones donde funcionaba el Hospital San Pablo. // Foto: Archivo

La Sede San Pablo de la UdeC

La Sede San Pablo se pensó como un campus moderno, con capacidad para 5.000 estudiantes distribuidos en 100 aulas, cada una con espacio para 50 personas. Allí funcionarían los programas de Matemáticas, Química, Biología y Metrología, todos bajo el ala de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

El proyecto contempló también laboratorios de última generación para pregrados, maestrías y doctorados, y una conexión estratégica con las sedes de Piedra de Bolívar y Zaragocilla, para conformar la soñada Ciudadela Universitaria.

Lo que un día fue refugio para la soledad, renació como templo del saber. San Pablo, entre ruinas y memorias, volvió a abrir sus puertas. Esta vez, para la vida y el conocimiento.

Sede San Pablo de la Universidad de Cartagena donde funcionaba el Hospital San Pablo, en Zaragocilla. // Foto: Archivo
Sede San Pablo de la Universidad de Cartagena donde funcionaba el Hospital San Pablo, en Zaragocilla. // Foto: Archivo
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