“Para nosotros ha sido difícil esto porque muchas veces quisimos cambiar la situación de nuestra madre, pero no ha sido posible. Ella se niega a salir de la casa, a vivir con nosotros y eso es algo que nos mantiene impotentes”.
De esa manera, uno de los seis hijos de Luz María Torres De Llamas comienza su defensa tras la denuncia de su progenitora, de 93 años y con ceguera, sobre la situación en que se encuentra ella, su hija Eneida, de 60 años, y su nieta Kelly (hija de Eneida), de 30, ambas con discapacidad. Lea: El drama de 3 mujeres, en condición de discapacidad, en Olaya Herrera
“Queremos dejar claro que nosotros sí las ayudamos porque ellas por sus condiciones no trabajan y aún así se han mantenido todo este tiempo. No han sido los vecinos u otros parientes, somos nosotros los que les llevamos comida, les pagamos los recibos y acudimos a ellas cuando tienen algún problema de salud o dificultad”, señaló otro hijo.
Luz María le dijo a El Universal en una pasada entrevista que decidió buscar a los medios de comunicación al notar que sus hijos no hacían nada por mejorar las condiciones y bienestar de ella, Eneida y Kelly, teniendo las posibilidades, según contó.
“Ya fuimos a la Fiscalía, a la Comisaría de Familia de la Casa de la Justicia de Chiquinquirá, incluso hubo una citación porque ellos quieren sacarme de mi casa a la fuerza y no entienden que yo quiero morir aquí, en el ranchito que me dejó mi mamá. Ellos quieren que me mude con ellos, pero yo quiero estar con Eneida y con Kelly porque nadie más piensa en ellas, a nadie más en el mundo les importa, solo a mí”, dijo la adulta mayor en la entrevista.
Con relación a eso, los hijos argumentaron que “nosotros queremos encargarnos de nuestra mamá porque ella no está en condiciones de cuidar a una persona con problemas mentales como Eneida y con parálisis cerebral, como Kelly. A ellas hay que buscarles otro lugar y otra cuidadora, que sería una sobrina, también hija de Eneida”, afirmaron.
A los hijos se les preguntó por qué la vivienda se encuentra en el estado de abandono en que este medio la encontró el día que le realizamos la entrevista a las tres mujeres, el pasado mes de octubre, y afirmaron que “nosotros les llevamos sus cosas y Kelly las destruye, no las cuidan. Tampoco dejamos dinero o cosas de valor porque un hermano de crianza que tenemos tiene problemas con las drogas y le quita todo a nuestra mamá. Hemos tenido que llamar a la Policía para sacarlo de la casa”.
Cuando hablamos de la casa en abandono es porque en la visita que este medio realizó observamos que las tres mujeres no cuentan con abanicos, clóset para ropa, no tienen una radio o un televisor, la nevera está dañada y oxidada, el piso es de tierra y el baño prácticamente no existe.
A eso se le suma que Kelly tiene heridas en varias partes de su cuerpo porque, debido a su condición, se cae y se golpea con facilidad y Luz María y Eneida no soportan su peso.
En la casa, que está en obra negra y con grietas en las paredes, hay presencia de humedad, malos olores, roedores e insectos y la cocina está ubicada en una zona donde tanto Eneida, Luz y Kelly transitan todo el tiempo y se han quemado en repetidas ocasiones con las ollas donde preparan los alimentos.
Hijos de la adulta mayor desmienten que la tengan en abandono
Pero, tal vez por su ceguera, para Luz no es lo más triste la condición de la vivienda y la ausencia de elementos básicos para el hogar. Para ella, según nos contó, le causa dolor sentir que sus hijos no la quieren como ella espera.
“Me quiero quedar en esta casa que ya la conozco y es mía, pero quiero estar con Eneida y con Kelly. Lo que deseo es que nos ayuden, pero sobre todo, que nos brinden amor. Ellos casi nunca vienen a visitarnos, solamente pagan los recibos, traen alguna cosa y se van”, anotó Luz.
Sobre esa posición, los hijos señalaron que “es falso que no vamos allá. Nosotros sí la visitamos, le compramos su mercado y le compramos su torta en sus cumpleaños, pero al ver la negativa de ella de dejarse ayudar, uno se cansa y se ausenta, pero nunca del todo. Ella fue una madre que nos dejó pequeños y nosotros, desde niños salimos a la calle a trabajar porque ella se fue, por ejemplo yo, desde los 13 años trabajé en casa de familia”, dijo una hija.
“También contó mi mamá que nosotros sí queremos a nuestro papá porque está pensionado de la Policía, pero es que él es un señor de 99 años, que es como un niño y lo que se gana es para sus pañales y pastillas. Cuidar a una persona en su condición no es nada fácil y yo hacía lo mismo con ella, pero ella no se deja ayudar. Quiere permanecer en esa casa y para mi es complejo cuidarlas a todas tres, las responsabilidades deben compartirse”, agregó la hija.
Cabe anotar que, tras la denuncia que Luz hizo en la Casa de Justicia, una conciliadora resolvió que los hijos debían respetar la permanencia y ocupación de la vivienda por parte de Luz, Eneida y Kelly. También ordenó una medida de protección especial para la adulta mayor.
Los hijos de Luz presentaron a este medio un documento entregado en un centro médico, en 2024, donde señalan que la mujer llegó a las instalaciones con señales de delirio, pero se debe anotar que no es un diagnóstico de un especialista como tal.
También evidenciaron su presencia en los recientes cumpleaños de Luz y el pago de recibos de servicios públicos actuales. “Por ahí por el barrio todos nos conocen como sus hijos. No la hemos abandonado nunca, pero queremos que se deje cuidar, que entienda que no puede cuidar a nadie ya”, finalizaron los hijos.
Luz, Eneida y Kelly permanecen en la vivienda y dijeron que esperan la solidaridad de los cartageneros. La situación de esta familia permanece sin conciliación; sin embargo, los hijos se comprometieron a mejorar el bienestar de la adulta mayor y de las dos mujeres discapacitadas.
