Cartagena vive una de sus temporadas de mayor afluencia turística, pero junto con el aumento de visitantes también se incrementan las quejas por presuntos abusos en las tarifas del transporte individual, tanto en taxis tradicionales como en plataformas digitales. Usuarios denuncian cobros que duplican e incluso triplican el valor habitual de trayectos cortos.
Durante diciembre, redes sociales y líneas de atención ciudadana se han llenado de reclamos por carreras cobradas de manera informal y inconsciente, con valores inflados bajo el argumento de la alta demanda o la congestión vial.
“La alta demanda no justifica esos cobros”
María Alejandra, estudiante universitaria y trabajadora, relata que las tarifas se han vuelto impagables para quienes se movilizan a diario.
“Siento que es un abuso lo elevadas que se han vuelto las tarifas de los taxis y de plataformas como InDrive, Didi y otras similares. En varias ocasiones, al salir de trabajar en Pie del Cerro, no logro conseguir transporte hasta la avenida Crisanto Luque. En un día normal ese trayecto cuesta máximo 15 mil pesos, pero ahora oscila entre los 23 y 25 mil”, aseguró.
Según su testimonio, la situación no es aislada. En el Centro Histórico, incluso en horas del mediodía, le han llegado a pedir hasta 30 mil pesos por recorridos cortos.
“Cuando uno reclama, la respuesta es siempre la misma: que hay mucha demanda. Pero eso no justifica que una carrera mínima cueste el triple. Además, muchos carros ni siquiera tienen buen aire acondicionado o condiciones mínimas”, añadió.
Lea además: Dónde parquear gratis en el Centro Histórico: 12 opciones para no terminar en los patios
Cobros excesivos también en plataformas
Las quejas no se limitan al taxi amarillo. Usuarios de aplicaciones de transporte reportan incrementos desproporcionados en trayectos cortos.
Un ciudadano, que prefirió no revelar su identidad, contó que un recorrido habitual de Tacarigua a Los Caracoles, que normalmente cuesta entre 8 y 9 mil pesos, le fue cobrado en 13 mil a través de una aplicación.
“Otro día, del Mall Plaza a Los Caracoles me pedían 40 mil pesos. Era un día de semana, pero con el transporte colapsado y sin opciones, uno queda prácticamente obligado”, contó.
Pocas opciones y tráfico colapsado
El problema se agudiza por el colapso vial de fin de año. Usuarios señalan que buses y Transcaribe suelen pasar llenos en horas pico, lo que deja al transporte individual como la única alternativa, pese a los altos costos.
Este escenario ha generado un caldo para prácticas irregulares y el rechazo de servicios cortos o el condicionamiento del viaje a un pago previo.
¿Qué dice la norma y qué puede hacer el usuario?
En Cartagena, las tarifas del servicio público de taxi están reguladas por decreto distrital y no pueden fijarse de manera arbitraria según la demanda, la hora o la temporada. Tal como lo establece el vigente Decreto 0765 mencionado por la Alcaldía y el DATT, las carreras deben cobrarse con base en la tarifa mínima y los recargos autorizados, y cualquier cobro por encima de esos valores constituye una irregularidad sancionable.
La norma es clara: ningún conductor puede triplicar o duplicar una tarifa alegando alta demanda, congestión vehicular o temporada turística. Además, el usuario tiene derecho a conocer el valor aproximado del servicio antes de iniciar el recorrido y a exigir que se respeten las tarifas oficiales.
En caso de abuso, el ciudadano puede denunciar al conductor aportando datos como placa, número interno del vehículo, lugar, hora y valor cobrado. Estas quejas pueden hacerse ante el DATT y la Superintendencia de Transporte, y también a través del asistente virtual “Catalina”, la herramienta digital de la Alcaldía de Cartagena habilitada para radicar denuncias y orientar a los usuarios paso a paso en procesos de reclamación y demandas administrativas: Así puede denunciar abusos en las tarifas de taxis en Cartagena.
Usuarios piden presencia en zonas de mayor flujo
Usuarios piden mayor presencia de control en zonas críticas como el Centro Histórico, Pie del Cerro, aeropuertos, centros comerciales y terminales, donde los cobros excesivos se vuelven más frecuentes.
