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Cartagena

La firma que permitirá el pago a compradores afectados por el proyecto Aquarela

Ángel Rodríguez, interventor del caso Aquarela, habló de la firma que falta para lograr que a las víctimas del fallido proyecto les devuelvan lo invertido.

La firma que permitirá el pago a compradores afectados por el proyecto Aquarela

Lote donde fue construido el edificio Aquarela, que fue demolido por el Distrito en el 2024 porque ponía en riesgo la condición de Cartagena como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. // Foto: Luis Herrán - El Universal

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Luego de una lucha legal que duró varios años, en marzo del 2024 el Distrito de Cartagena, tras la llegada a la administración del alcalde Dumek Turbay, empezó por fin la demolición de la polémica torre del proyecto habitacional Aquarela. El Distrito argumentó que la torre tenía en vilo la condición de la ciudad de Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad otorgada por la Unesco, terminando el proceso de demolición en noviembre de ese mismo año. Le puede interesar: Cartagena en la Unesco: caso Aquarela y defensa del patrimonio

Ello dio paso a un proceso jurídico para reparar a los compradores de apartamentos del Aquarela, que aún no termina. Así, se busca que, a través de la venta de los tres lotes donde se desarrollaría el proyecto habitacional, se obtengan los recursos necesarios para la reparación de las víctimas. Dos de esos lotes están a nombre de la Promotora Calle 47 S.A.S., mientras que el tercero, el de mayor extensión, se encuentra bajo un encargo fiduciario. Es precisamente sobre este último predio que se adelantan los trámites jurídicos y financieros para que, mediante su enajenación, se pueda responder a los afectados.

Así lo indicó Ángel Rodríguez Sánchez, agente interventor con funciones de liquidador designado por la Dirección de Control Urbano del Distrito, en una entrevista sobre el estado actual del proceso de liquidación de la Promotora Calle 47 S.A.S., la sociedad constructora de Aquarela. Lea: Lo que ha sucedido luego de la demolición del edificio Aquarela

Aquarela: inventario de activos y pasivos

Rodríguez explicó que desde que asumió la intervención se realizó el inventario de activos y pasivos de la sociedad constructora, cuya primera etapa concluyó con la publicación de edictos para que todos los acreedores certificaran sus créditos ante el proceso de liquidación. Esta fase culminó en marzo del 2025, tras un trámite de notificación pública de 90 días. Rodríguez señaló que, de aproximadamente 360 compradores que podrían haber presentado créditos, alrededor de 179 lo hicieron dentro del término establecido, lo que ahora permite consolidar una lista definitiva de acreedores reconocidos. Quienes no presentaron sus soportes a tiempo podrán reclamar, pero luego que atiendan al primer grupo acreditado. Lea: Firman acta de entrega del inmueble donde se encontraba el edificio Aquarela

Este procedimiento, regido por normas civiles y comerciales, jerarquiza el pago primero a empleados y luego a compradores de vivienda, seguido por otros acreedores. Rodríguez afirmó que la etapa de conciliaciones para validar y ajustar los reclamos documentales ha sido intensa y compleja, dado que muchos documentos no fueron radicados directamente ante su despacho.

Sin embargo, “la mayor parte del trabajo ya se consolidó y actualmente solo falta avanzar en la etapa de disposición de activos para cubrir esas acreencias”, dijo.

Demolición del edificio Aquarela en el 2024. // Foto: Julio Castaño - El Universal
Demolición del edificio Aquarela en el 2024. // Foto: Julio Castaño - El Universal

Lote principal y fideicomiso para el pago a afectados del edificio Aquarela

El principal activo es el lote de mayor extensión donde estaba proyectado Aquarela, un predio de unos 5.300 m², cuyo valor aproximado es entre 6.500 y 7.000 millones de pesos. Rodríguez explicó que este terreno se encuentra bajo un encargo fiduciario administrado por Alianza Fiduciaria, y sobre este también existe participación de los antiguos socios de Promotora Calle 47.

Los dos lotes menores de la misma manzana ya están en proceso de enajenación independiente, y los recursos que generen también integrarán la masa de activos que se usará para la reparación de las víctimas.

En el caso del lote de mayor extensión, Rodríguez y las partes han estado negociando un contrato de transacción mediante el cual se permita la venta del predio a través de la fiduciaria y que el producto se destine directamente al pago de los acreedores reconocidos. Aunque “ya hay aproximaciones, ajustes y consenso de palabra entre las partes”, según explica el interventor, aún no se ha firmado el documento formal que habilitaría esa transacción y la salida definitiva a la venta. El proceso ha enfrentado demoras por revisiones internas de cada socio de la constructora y de la misma fiduciaria. Le recomendamos: Declaraciones de Dumek Turbay y ministro de Culturas tras el fin de Aquarela

Rodríguez dijo que persisten reuniones constantes con los apoderados de los antiguos socios en Bogotá y que espera que en los próximos días esté lista la firma del contrato que permita este paso crucial. Una vez formalizado, el lote podrá ponerse en venta, generando los recursos que primero cubrirán los 3.836 millones de pesos de acreencias ya reconocidos y, de ser posible, parte de los demás pasivos pendientes, que en total suman unos 8.793 millones de pesos, indicó Rodríguez.

Reparación a los afectados de Aquarela

Paralelamente, la intervención ha tenido que enfrentar el tema del fideicomiso original creado para el proyecto, cuyo plazo venció el 15 de julio del 2025. Rodríguez explicó que pese a que la sociedad promotora no estuvo de acuerdo con su renovación, solicitó la liquidación del encargo fiduciario, lo que motivó una disputa legal con Alianza Fiduciaria ante la Superintendencia Financiera de Colombia para que el encargo se disuelva y los recursos puedan disponerse en favor de los acreedores.

Así, el acuerdo que hoy se negocia no solo permitirá la venta del lote principal, sino que, con este, Rodríguez estaría dispuesto a retirar las demandas contra los accionistas y la fiduciaria, despejando el camino para que el proceso de liquidación y reparación avance sin trabas judiciales adicionales.

“Invertí todos los ahorros que tenía hasta ese momento en Aquarela, pensando que era una gran oportunidad para tener vivienda propia y para, por fin, independizarme. A estas alturas, ya yo me imaginaba viviendo allá, sin pagar arriendo, pero nada de eso ha pasado. Y, aunque ha habido voluntad de parte de la Alcaldía para resarcir a quienes invirtieron en ese proyecto, lo cierto es que casi diez años después lo que siento es incertidumbre. Espero que pronto puedan resolver todo y que las víctimas seamos reparadas”, indicó una de las compradoras afectadas por el proyecto.

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