La Alcaldía de Cartagena puso en marcha una obra clave que ha sido esperada por décadas en el barrio Santa María. La intervención se llevará a cabo para solucionar las constantes inundaciones en la intersección de la calle 70, un punto crítico que conecta con los sectores de Crespito y Daniel Lemaitre.
Con esta obra, se busca mejorar la movilidad y la calidad de vida de los habitantes de ese sector que, durante la temporada de lluvias, ve la vía convertida en una “piscina eterna”, generando afectaciones tanto para conductores como peatones.
Con el inicio de los trabajos, la administración distrital busca dar una solución definitiva a esta problemática histórica.

Las primeras labores incluyeron la demolición de placas de concreto en un tramo específico, así como el retiro y disposición adecuada del material. Estas acciones marcan el comienzo de una intervención integral que contempla mejoras estructurales y un rediseño hidráulico del sector.
Una solución integral para evitar inundaciones
El proyecto contempla la construcción de 160 metros lineales de pavimento nuevo, con un ancho de 6 metros y losas de concreto de 22 centímetros de espesor, apoyadas sobre una subbase granular de 20 centímetros. Estas características garantizan mayor resistencia y durabilidad de la vía.

Sin embargo, el eje central de la obra es la solución hidráulica. Así lo aseguró el secretario de Infraestructura del Distrito, Wílmer Iriarte Restrepo, quien explicó que “con base en estudios técnicos y levantamientos topográficos, se estructuró un diseño que permitirá la correcta evacuación de las aguas y eliminará definitivamente los encharcamientos que permanecían por horas e incluso días”.
Las actividades incluyen la demolición de estructuras existentes, la adecuación del terreno y la construcción de nuevas losas bajo criterios técnicos que aseguran un adecuado funcionamiento del drenaje.

Esta intervención hace parte del programa “Vías para la Felicidad”, liderado por la Secretaría de Infraestructura, y responde a un reclamo histórico de la comunidad. Habitantes del sector han recibido con optimismo el inicio de las obras, destacando que, por fin, se atiende una problemática que impactaba la movilidad, la seguridad y las condiciones sanitarias del entorno.
