Los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) incluyen celulares, computadores, cargadores, audífonos, baterías inteligentes, tabletas, electrodomésticos y cables, entre otros. En pocas palabras, casi cualquier dispositivo que funcione con electricidad o baterías termina convirtiéndose en basura electrónica cuando deja de usarse.
De hecho, esta basura puede causar distintos problemas que terminan afectando a la naturaleza y al ser humano. Así lo señala la investigadora y columnista Tania Lucía Cobos, quien explica que el problema suele comenzar en casa. “Acabo de cambiar de teléfono y tengo una gaveta llena de celulares viejos, tabletas, relojes y portátiles, muchos de estos reemplazados por temas de batería, por modelos más recientes o porque se dañaron”, cuenta.
Su interés por el tema surgió justamente de esa acumulación de dispositivos que ya no tienen uso, pero tampoco un destino claro. Puede leer: La basura tecnológica
Cuando estos equipos terminan en la basura común, no desaparecen. La lluvia y la humedad deterioran sus componentes y generan lixiviados, que son líquidos contaminantes que se filtran en la tierra y pueden llegar al agua subterránea, ríos y mares. Así, los contaminantes pasan a los peces, los cultivos y, finalmente, a los alimentos que consumimos. Estos contienen metales y químicos que representan riesgos ambientales. Entre ellos está el litio, cuya contaminación del agua resulta difícil de eliminar.
En muchos lugares, los dispositivos también se queman de manera informal para extraer materiales valiosos, liberando humo y partículas tóxicas que se han asociado con enfermedades respiratorias, neurológicas, daños renales y alteraciones hormonales.
Según explica Cobos, el crecimiento de estos residuos está relacionado con la rápida renovación tecnológica y la llamada obsolescencia inducida, que empuja a reemplazar los equipos con mayor frecuencia. El resultado es una acumulación silenciosa de dispositivos en hogares y basureros, sin rutas claras para su disposición adecuada.
Frente a este panorama, algunas ciudades de Colombia ya avanzan con estrategias visibles de recolección. En Barranquilla, por ejemplo, se han realizado campañas y jornadas periódicas con programas posconsumo, mientras que en Bucaramanga se han instalado puntos accesibles para la ciudadanía, como el que está en el Centro Comercial Cacique. Estos ejemplos muestran cómo acercar la entrega de residuos electrónicos a la vida cotidiana facilita la participación ciudadana.

¿Qué está pasando en Cartagena con la basura electrónica?
Hoy, en Cartagena todavía no existe un sistema masivo y visible para que los ciudadanos entreguen sus aparatos electrónicos dañados o en desuso; sin embargo, el Distrito comenzó a estructurar cómo funcionará.
Desde la Alcaldía de Cartagena señalan que el tema ya fue incorporado dentro del Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS), donde por primera vez los residuos electrónicos quedaron incluidos dentro del programa de residuos especiales. A partir de ahí, la administración trabaja en la construcción de una guía técnica que definirá cómo se manejarán estos desechos en la ciudad.
El plan contempla crear y organizar puntos de recepción de residuos posconsumo. Es decir, lugares donde las personas puedan llevar celulares, baterías y otros dispositivos cuando dejen de servir.
También se busca orientar a la ciudadanía para que sepa cómo y dónde disponerlos correctamente.
El Distrito indicó que este sistema aún está en construcción y se desarrollará de manera progresiva junto a los programas posconsumo, que son los encargados de recoger y tratar ese tipo de residuos.
En este momento, la ciudad está organizando la ruta, pero todavía no existe una red consolidada de puntos de entregas en barrios.
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Metas para el 2026 para el manejo de basura electrónica en Cartagena
La Alcaldía también señaló que el PGIRS sí contempla actividades en el territorio, explicando que para el 2026 se proyectan jornadas comunitarias y acciones de acercamiento con la ciudadanía, en coordinación con los presentadores del servicio de aseo. Estas jornadas buscan ampliar poco a poco la recolección de distintos residuos especiales, incluyendo los tecnológicos. Es decir, la estrategia apunta a crecer gradualmente y aumentar la participación de los ciudadanos en la entrega adecuada de este tipo de desechos.
El Distrito afirma que la estrategia se apoya en educación ambiental y cultura ciudadana en los barrios de las tres localidades.
Estas actividades pedagógicas se complementan con información difundida en canales digitales institucionales. El objetivo es prevenir que celulares, baterías y otros dispositivos terminen en canales, caños o cuerpos de agua.
Mientras se consolidan los puntos de recepción, la recomendación es no arrojar estos equipos a la basura común y guardarlos en un lugar seco hasta las próximas jornadas de recolección.
