El carril exclusivo de Transcaribe se ha convertido en uno de los corredores con mayor riesgo vial de Cartagena. Pese a los esfuerzos institucionales para proteger este espacio, la invasión por parte de vehículos particulares sigue siendo una constante a lo largo de la avenida Pedro de Heredia.
Las directivas del sistema ya tienen identificados nueve puntos críticos donde la imprudencia de los conductores se cruza con un riesgo que muchos desconocen: los puntos ciegos de los buses articulados y padrones. Lea también: Transcaribe estrena flota: llegan a Cartagena los primeros buses de última tecnología
Las 9 zonas donde más se invade el carril exclusivo
De acuerdo con los reportes del Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM), la invasión del carril solobús dejó de ser un hecho aislado para concentrarse en sectores específicos que comprometen la movilidad y aumentan el riesgo de accidentes.
El recorrido comienza en La Popa y el Mercado de Bazurto, y se extiende por María Auxiliadora, Cuatro Vientos, Villa Olímpica y La Castellana. Finalmente se completa con la bomba El Amparo, Santa Lucía y el acceso al Patio Portal.
En estos tramos, el afán por esquivar los trancones y realizar maniobras indebidas aumentan el riesgo de choques. De esta manera, lo que para algunos conductores representa un intento por ahorrar unos minutos puede convertirse en un accidente de graves consecuencias.
Los puntos ciegos que aumentan el riesgo de accidentes
El principal factor de riesgo en estos nueve puntos se encuentra en el desconocimiento sobre la visibilidad que realmente tiene el operador de un bus. Tanto los vehículos padrones como los articulados cuentan con seis puntos ciegos distribuidos alrededor de su carrocería. En estos espacios los demás actores viales desaparecen completamente del campo visual del conductor.
Desde Transcaribe explican que estas son “áreas extensas alrededor de la carrocería que el operador no puede observar a través de los espejos retrovisores”, una condición que incrementa el riesgo cuando otros vehículos circulan demasiado cerca del bus.
En la parte frontal existen tres puntos ciegos: uno en la zona inferior central y dos ubicados junto a los espejos retrovisores. A ellos se suman dos laterales, uno al costado de la ventanilla del operador y otro sobre el lado derecho del vehículo. El sexto se encuentra en la parte trasera, donde no existe un retrovisor que permita advertir la presencia de un vehículo que circule demasiado cerca del bus.
Es precisamente en estas zonas donde motociclistas, ciclistas e incluso peatones suelen quedar expuestos al peligro al intentar adelantar por la derecha o permanecer muy cerca del vehículo. A esto se suma que, por sus dimensiones y peso, un bus de Transcaribe necesita al menos 30 metros para detenerse de forma segura ante una maniobra inesperada, una distancia que pocas veces se respeta en la avenida Pedro de Heredia.
Las campañas que buscan salvar vidas en las vías
Con el propósito de reducir estos riesgos y promover una movilidad más segura, Transcaribe mantiene activas las estrategias pedagógicas “Me pongo la 10 por Transcaribe” y “Transcaribe para todos”, desarrolladas de manera permanente junto con la Escuela de Gobierno y Liderazgo y Distriseguridad.
A través de estas campañas el sistema busca fortalecer la cultura ciudadana entre conductores, motociclistas, ciclistas y peatones. El mensaje es respetar el carril exclusivo, mantener una distancia prudente de los buses, evitar adelantarlos por la derecha y no ubicarse a su costado cuando estén próximos a realizar un giro. Son acciones sencillas que pueden marcar la diferencia entre un trayecto seguro y un siniestro vial.
