Cartagena


Cartagena, entre las ciudades donde más creció la pobreza por la pandemia

Un análisis del Instituto de Estudios en Desarrollo, Economía y Sostenibilidad de la UTB concluyó que La Heroica está entre las ciudades más afectadas por la crisis.

JULIE GONZÁLEZ ORTEGA

16 de mayo de 2021 10:00 AM

De acuerdo con un análisis desarrollado por los profesores investigadores Aaron Espinosa y Gabriel Rodríguez de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), las ciudades del Caribe colombiano fueron las más afectadas en el nuevo mapa de pobreza monetaria en Colombia, ya que siete de ellas, sin incluir a San Andrés, aportaron el 19% del aumento de la pobreza nacional en 2020, es decir, 671.783 personas más de los 3,5 millones de pobres que existen hoy en el país.

El análisis, basado en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), muestra también que la pandemia destruyó casi el 20% del empleo total en las capitales del Caribe y que fueron un total de 867.384 personas las que pasaron a ser pobres en los siete departamentos de la región. De estos, 447.420 son personas que residen en las capitales y que no tuvieron ingresos suficientes para poder alimentarse, es decir, se encuentran en la pobreza extrema.

Así las cosas, el informe demuestra que el 51% de la pobreza regional se encuentra en las capitales de la Costa Caribe, es decir 2,2 millones de los 5,9 millones de personas que son pobres en la región.

“La contribución urbana regional a la pobreza nacional refleja un panorama desequilibrado, ya que en la Costa se concentra el 28% de la población pobre del país, mientras aporta el 23% de la población nacional”, indica el estudio.

En este contexto, las ciudades donde más aumentó la pobreza fueron Cartagena, Valledupar y Santa Marta.

La situación de Cartagena

De acuerdo con los investigadores, la pandemia dejó a 140 mil nuevas personas en Cartagena en situación de pobreza moderada, es decir, sin ingresos mensuales de por lo menos $360.187, un valor que representa el costo de bienes y servicios que permiten satisfacer unos mínimos estándares de vida en alimentos y transporte.

Pero de estas, 98.065 personas ni siquiera llegan a tener un ingreso mensual de $147.600, el valor monetario de una cesta de alimentos para nutrirse en mínimas condiciones. Lo que quiere decir, que estas personas, que en casos no llegan ni siquiera a tener $5 mil al día para poder alimentarse, literalmente pasaron hambre este 2020.

Este resultado, contrasta tajantemente con los 31.410 pobres extremos que se registraron en 2019. Así pues, la ciudad cerró el año pasado con una tasa de pobreza extrema cuatro veces mayor: 12,6%.

“Cuando se comparan estos resultados nos percatamos de la magnitud del problema. Siete de cada 10 nuevos pobres que produjo la crisis son pobres extremos. En contraste con el resto de capitales de la región, Cartagena supera el retroceso observado en ciudades como Barranquilla y Sincelejo, donde se triplicó el tamaño de la población en pobreza extrema. Aquí lo cuadruplicamos: pasamos de 30 mil a 128 mil en un solo año”, destacaron los investigadores.

Esta situación, también impactó en la desigualdad de distribución del ingreso, la cual se mide por el coeficiente de Gini y subió a 0,50. Así mismo, resaltaron que el aumento de la clase pobre se dio a costa de la clase media, la cual se redujo en una quinta parte (56 mil personas aproximadamente).

“Aunque esta clase no era pobre antes de la crisis, su ingreso monetario mensual tampoco era sustancialmente mayor a la renta mínima de subsistencia. Con la fuerte reducción de los ingresos personales en los hogares, que en Cartagena fue del 17% en 2020, esta franja de la población sufrió un duro revés, haciendo que una quinta parte de ella cayera en la pobreza”, apuntaron.

A su vez, la clase alta también sufrió, pues se redujo en tamaño: del 1,7%, pasó al 1,1% de la población.

“Lo sucedido representa un duro golpe a la movilidad social cosechada durante la última década, y a la posibilidad de que logremos un desarrollo humano sostenible para toda la población”, expresaron Espinosa y Rodríguez.

Según ellos, estos resultados también dan cuenta que las ayudas del Gobierno nacional realmente tuvieron un bajo impacto en su intento de amortiguar o reducir el aumento de la pobreza monetaria.

Las recomendaciones

Si bien estos indicadores se deben en parte a la crisis económica y las medidas de confinamiento, los investigadores coinciden en que hay otros factores que deben tomarse en cuenta, como las oportunidades económicas, la deserción educativa, la desnutrición y la pérdida de activos en el hogar, los cuales pueden acentuar la incidencia de la pobreza extrema en el mediano plazo.

Por este motivo, las apuestas para mitigar esta situación consisten en una combinación de políticas y acciones a corto y mediano plazo.

“A corto plazo es urgente implementar programas de transferencia monetaria y en especial a la población que más ha sufrido con la crisis. El Dane muestra que es muy bajo el impacto de las ayudas gubernamentales en Cartagena para amortiguar la pobreza, incluso es el menor entre las capitales costeñas. Si a esas ayudas nacionales se suman otras locales, se podría aupar durante un tiempo a una porción muy significativa de la población”, señalan.

En este punto, resaltan también que es necesario fortalecer el Plan de Emergencia Social Pedro Romero (PES-PR), esencial para la superación de la pobreza.

“El PES ha sido debilitado como ningún otro organismo en administraciones anteriores; se puede aprovechar el momento para darle un vuelco a la política social en Cartagena, y esto empieza con un fortalecimiento presupuestal y técnico del PES”, anotan.

Además, sugieren acelerar la ejecución de inversiones públicas en infraestructura y amoblamiento urbano.

“La experiencia ilustra con suficiencia los efectos multiplicadores del gasto público de este tipo. Sugerimos que una parte sustancial de estas obras se realicen en los barrios más pobres y que incluyan una alta participación de la comunidad. También en la contratación de grandes obras se pueden incluir cláusulas de inclusión productiva de la población pobre y vulnerable. Hay regulación expedida por el Distrito sobre el asunto que puede ser adecuada a las actuales circunstancias”.

Pero si bien estas acciones mitigarían el fenómeno, enfatizan que ninguna de ellas será sostenible si no se ejecuta una política pública “que supere el ámbito de los gobiernos”.

“La actual administración puede retomar esta senda, con acciones que apunten a mejorar las capacidades y ampliar las oportunidades de empleo y generación de ingresos de la población que hoy está en mayor desventaja. Lamentablemente, vemos que estas posibilidades se estrechan con decisiones como la de recortar el presupuesto del PES en la vigencia 2021. La credibilidad y la eficacia de esta política pública de superación de la pobreza empieza con el fortalecimiento institucional. Es la primera piedra que hay que poner para cosechar buenos resultados en el futuro”, concluyeron.

El resto de Colombia
A nivel nacional, el estudio asegura que la crisis castigó con mayor severidad a las capitales que habían reducido con mayor éxito la pobreza en la última década. “Las ciudades que contaban en 2019 con tasas de pobreza moderada más bajas, como Bogotá, Barranquilla y Cali, registraron los mayores aumentos en el número de personas que cayeron en la pobreza en 2020. A su vez, en ciudades como Quibdó y Riohacha que mostraban en 2019 la más alta incidencia de la pobreza en su población (61% y 49% respectivamente), el aumento de la pobreza fue el más bajo”, dice el análisis. Así las cosas, afirman que en términos generales la pandemia frenó los avances de 18 de 23 ciudades del país que entre 2012 y 2019 habían logrado reducir la pobreza moderada en su población.
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