Cartagena


Con altavoces optimizan las clases en este colegio de Cartagena

En la institución educativa utilizan amplificadores de sonido para facilitar el proceso pedagógico ante los retos que representa el uso del tapabocas en los salones.

El regreso a las clases presenciales en los colegios de Cartagena, el país y el mundo tras dos años de virtualidad, trajo consigo retos a los que las comunidades educativas no estaban acostumbrados. Uno de ellos sigue representando un desafío en las aulas de clases: el tapabocas.

Y es que desde el 31 de enero pasado, cuando se dio el regreso a la presencialidad de manera oficial, todos los docentes, directivos, personal de aseo, guardas de seguridad y por supuesto estudiantes, deben usar obligatoriamente tapabocas mientras permanezcan en las instituciones educativas. La directriz sigue vigente, y a pesar de que el 1 de marzo el Gobierno nacional desligitimó su uso en espacios abiertos para municipios que cuentan con el 70% de esquemas completos de vacunación contra el COVID-19, aún en los espacios cerrados como el transporte público y las aulas de clases sí debe usarse este elemento de bioseguridad.

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13
de marzo del 2020, último día de clases presenciales debido a la llegada de la pandemia.

El esfuerzo

Para algunos maestros, usar tapabocas representa un esfuerzo doble en el proceso de enseñanza, ya que deben modular la voz a un tono más alto para que puedan ser escuchados por todos los alumnos, especialmente por quienes se ubican en las últimas sillas de los salones.

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Y en el caso de la profesora Malka Cabrera, de la Institución Educativa Nuevo Bosque, el forzar la voz le ha ocasionado afectaciones en la garganta que la motivaron a recurrir a un amplificador de sonido para no entorpecer el proceso de aprendizaje de sus niños de primaria ni tener quebrantos de salud.

Desde que empezó a usar el novedoso elemento, sus clases han retornado a la normalidad y todos sus estudiantes logran escucharla de forma clara.

31
de enero del 2022, día del regreso a la presencialidad en los colegios de Cartagena y Bolívar.

“La idea de esta herramienta fue amplificar la voz debido a que el uso constante del tapabocas forma una barrera que impide la buena difusión del mensaje, no se esparce bien, entonces los niños muchas veces no pueden escuchar las explicaciones, principalmente los que están en la parte de atrás. Eso obliga a alzar la voz y cuando haces eso afectas tus cuerdas vocales, al día siguiente la voz te flaquea y a los dos días te duele la garganta, el jueves o el viernes ya estás disfónico”, aseguró la docente, agregando que desde el 2021 le planteó esa alternativa al consejo directivo pero no fue tenida en cuenta, por lo que debió comprar el parlante con dinero propio.

“Debido a las dificultades vocales a veces era imposible la comunicación con los estudiantes, incluso a tres o cuatro metros de distancia, por eso para que los 35 alumnos captaran la información recurrí a este micrófono con parlante”, finalizó la maestra.

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Buena idea

En el mismo colegio, otros docentes respaldaron la iniciativa de Malka y agregaron que les ha tocado comprar medicamentos antiinflamatorios, analgésicos y hasta miel de abeja para sacar adelante las clases.

60
mil pesos aproximadamente es el valor de un amplificador con micrófono como el que usa la docente.

Este medio intentó dialogar con Pedro Herrera, presidente del Sindicato Único de Educadores y Trabajadores de la Educación de Bolívar (Sudeb) para conocer más sobre la situación, pero no fue posible establecer comunicación.

Por su parte, desde la Secretaría de Educación del Distrito señalaron que el uso del tapabocas es de estricto cumplimiento en recintos cerrados y el único que puede modificar o eliminarlo es el Ministerio de Salud.

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