Desde hoy se vivirá la Semana Santa en casa

05 de abril de 2020 12:00 AM

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Hace 16 años, monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal dejó atrás el entrañable verde de Zipaquirá, un municipio sobre la cordillera Oriental, en el altiplano cundiboyacense, en donde por más de una década se desempeñó como obispo, y aterrizó en tierra costeña para convertirse en el Arzobispo de Cartagena, para esa época tendría 62 años, y habría celebrado más misas de las que pudiera recordar en estos momentos, pero lo que sí recuerda fue la primera Semana Santa que celebró desde el corralito de piedra, que desde entonces ha sido su hogar.

“Tradicionalmente en Semana Santa siempre he acompañado las celebraciones en las parroquias, pero cuando llegué a Cartagena, ese primer año hubo algo que marcó todas las semanas santas venideras, fue algo muy especial, resulta que un grupo de muchachos que conocí en la ciudad me llamaron y me dijeron: queremos darle esperanza a la juventud de Cartagena, acompáñenos el Sábado Santo a subir haciendo un viacrucis hasta el convento de La Popa e invitemos jóvenes a ver quiénes nos acompañan, y así lo hicimos, en mi primer Sábado de Gloria nos reunimos y subimos a La Popa”, recuerda con alegría monseñor.

En ese momento, asegura que eran escasamente entre cinco o como mucho 10 personas quienes se sumaron a este encuentro que nunca antes había sido celebrado en la ciudad, y que tenía como único propósito, recordar la pasión de Cristo y dejar entrar su gracia en los corazones de los más chicos.

“Uno siempre recuerda que la Semana Santa son misas, procesiones, y encuentros, pero ese nunca se había hecho antes en Cartagena, tampoco en ningún otro lugar donde hubiese estado, éramos como 5-10 personas no más, desde ese año se volvió tradición y todos los años subo con cientos de jóvenes a La Popa, hacemos un viacrucis pero lo volvimos juvenil, hay canto, lectura de la palabra, testimonios, propuestas hasta llegar a la explanada fuera del templo y nos reunimos. Ese ha sido uno de los aspectos más lindos, cada Semana Santa porque esa experiencia nos sirvió para entender que siempre habrá nuevas formas de celebrar que Jesús está vivo, esa es la dicha más grande y lo celebramos vivo, continúa vivo”.

Fiel a esa enseñanza que le dejó aquella experiencia, que ahora es tradición, al preguntarle cómo se celebrará este año la Semana Santa, una pregunta que quizás más de uno se hace por estos días, monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal, Arzobispo de Cartagena, no duda en que “esta Semana Santa va a ser diferente, pero será muy especial”.

Sus palabras además de certeras, intentan ahora más que nunca mantener viva la fe, pues el impacto del coronavirus que ha trastocado por completo nuestra cotidianidad también irrumpió uno de los momentos más especiales para miles de devotos del catolicismo: la Semana Santa, y por primera vez en la historia, esta celebración que comienza hoy con el Domingo de Ramos no tendrá las tradicionales procesiones y las iglesias estarán desiertas, no saldrán nazarenos a las calles, el sacrificio de Cristo no será evocado en vivo y las imágenes de devoción estarán en sus altares, sin embargo, no significa que acabe la celebración, por el contrario esta se trasladará al interior de los hogares.

“La celebración de la Semana Santa nació en las familias, hace dos mil años. Y nació en las familias, a las que llamamos, todavía tímidamente “Iglesias domésticas”. Y después de 20 siglos, en este año bendito 2020, vuelve a las familias, a causa de “estos tiempos de gracia y de salvación”. Es un regalazo de papá Dios. Es algo increíble, siempre buscábamos ir a los templos o nos íbamos de viaje otros lugares, pero esta va a ser con los niños, con la familia, solitos pero unidos con todo el mundo que sufre, va a ser muy hermosa”, dice monseñor.

En una situación tan excepcional como la que vivimos estos días, y ante la forzosa necesidad de practicar el aislamiento social como medida inexcusable para frenar la expansión del COVID-19, la Arquidiócesis hizo una programación para la celebración de cada día, las liturgias podrán seguirse a través de Facebook o por las redes sociales.

Monseñor alienta a vivir esta celebración cara a cara con los miembros de la casa, de frente al altar familiar, que es una tradición que se estaba perdiendo y que ahora es tiempo de recuperar. Pero sobre todo, insta a mirar la celebración de cara al misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, que es lo que le da sentido a la vida cristiana. Y a incluir en las peticiones de cada hogar el dolor de la humanidad en este momento.

“Nunca nos imaginamos tener que atravesar algo así pero ahora más que nunca tenemos que mantener viva la fe y la esperanza, vamos a salir bien, vamos a salir mejores, vamos a salir pronto. Este año nos toca vivir la Semana Santa en casa pero cada familia debe continuar fiel a Dios y encomendar esta situación del mundo a Dios, porque lo que es imposible para los hombres y las mujeres es posible para Dios”.

La programación de Semana Santa

Cada día a las 12 pm habrá una celebración hecha por el arzobispo y transmitida por el Facebook: Arquidiócesis de Cartagena. La programación puede verse completa en su pagina web: www.arquicartagena.org, sin embargo aquí te traemos las celebraciones que se harán cada día.

-Domingo de Ramos (día de la humildad): se hará la bendición de la creación, se recomienda que cada miembro tenga una planta sencilla, si no se ubica una en medio de la reunión. Contemplando este signo se eleva una oración por la creación y le pedimos que en estos días difíciles proteja todas las formas de vida.

Leer: Mateo 21, 1-11

Lunes Santo (día de la fe): se celebra la consagración de los óleos, para esto se disponen una bandeja o platillo, papeles, lapiceros, cirio encendido. Meditar sobre aquellos miedos más apremiantes que nos genera las situaciones que estamos viviendo, especialmente la pandemia: Cada uno escribe estas situaciones en los papeles y los coloca en la bandeja. Luego tomamos el cirio, que simboliza la luz de la fe, y quemamos los escritos como signo de que por la fe confiamos en que Dios transformará esas situaciones

Leer: Apocalipsis 21, 4-7

Martes Santo (día de la esperanza): usar una prenda de vestir de color verde, como signo de la esperanza, juntos ponemos en intención a todos los “compañeros de viaje ejemplares” que en estos días están entregándolo todo para sacar adelante la calamidad por la cual atraviesa el mundo.

Leer: Isaías 49, 1-6.

Miércoles Santo: en una cartulina, o papel dibujar un corazón lo más grande que podamos, en medio del corazón escribir la palabra: DIOS. Luego cada persona toma un bolígrafo y escriba su nombre dentro del corazón. Se puede escribir el nombre de familiares y amigos que no estén. Al final contemplar el signo y elevar una oración a Dios por los seres queridos.

Leer: San Juan 13, 1-15

Jueves Santo (día de la familia): situarse en torno a la mesa vestidos de manera formal, meditar la Palabra de Dios y terminar después compartiendo la cena.

Leer: 1 Corintios 11, 23-26.

Viernes Santo ( día de reconciliación): en el lugar de encuentro colocar un crucifijo. Pensar en las faltas y pecados cometidos. Luego recitar juntos el acto de contrición, que ordinariamente hacemos en la Eucaristía, pidiéndole a Dios su misericordia y reparación por nuestros pecados y los del mundo entero.

Sábado (Día de la Victoria sobre la muerte): tener en lo posible una vela, o sino en medio de la reunión un cirio que va a simbolizar la luz de Cristo.

Leer: Mateo 28, 1-10

Domingo de Pascua ( resurrección): hacer una cartelera con la frase: El Señor ha resucitado: ¡Aleluya, Aleluya! Luego colocarla en la entrada del hogar para anunciar todos juntos la alegría que nos da el celebrar este acontecimiento tan profundo e importante de nuestra fe cristiana católica.

Leer: Juan 20, 1-9 5. Meditemos

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