Cartagena


El aislamiento en Cartagena se podría prolongar más de lo esperado

Mientras en varios lugares del país se preparan para reactivar varios sectores económicos y sociales, en Cartagena el panorama es incierto debido a las cifras elevadas de casos y a la indisciplina social.

SOFÍA FLÓREZ

29 de mayo de 2020 12:00 AM

La indisciplina y bajo cumplimiento de las medidas de aislamiento, siguen siendo el mayor problema de Cartagena en la batalla contra el COVID-19, y los números lo demuestran, pues a estas alturas, cuando se suponía que debíamos estar en camino a descender la cantidad de casos positivos, por el contrario estos van en aumento y en los barrios las personas siguen haciendo fiestas clandestinas y exponiéndose a contagiarse y contagiar a los demás.

En medio de una reunión de carácter nacional, sobre el panorama del COVID-19 en la ciudad, el doctor Juan Manuel Benedetti, coordinador COVID-19 designado por la presidencia de la República, aseguró que la ciudad tiene el R0 (el número probable de contagios de una personas a otra), en 2.3, mientras la media nacional está en 1.4. Es decir, mientras en el país una persona, en promedio, contagia a 1.4 personas más, en Cartagena, una persona contagia a 2.3 más.

Este panorama es poco alentador para la ciudad, pues según explica el médico epidemiólogo, Diego Rossellii, de la Universidad Javeriana, lo ideal es que ese número se mantenga en 1, de lo contrario quiere decir que la propagación de la enfermedad seguirá creciendo.

“La idea cuando se logra pasar el pico de la epidemia es que baje de 1, si una persona infecta a otra en promedio, la enfermedad lentamente se va reduciendo, porque se reduce el número de contagiados, por eso la aspiración es que lleguemos a 1 en algún momento y eso será el día que el número de recuperados sea igual al número de casos nuevos”.

Rosselli explica que “en el facto R0 cualquier número por encima de uno quiere decir que la epidemia va a crecer, un R0 de 2.3 quiere decir que cada persona está contagiando a 2.3 personas y esas 2.3 a otras 2.3 y así sucesivamente y eso es un número altísimo”.

Peor aún, es que de acuerdo con los estimados hechos por Benedetti, si en la ciudad se siguen violando las medidas sanitarias y no se cumple el aislamiento podría alcanzar un R0 de 3, lo cual catalogó como un “estado catastrófico”.

“Si la ciudad sigue así será la última en abrir. Esto no es para jugar, ni para que digan que es el folclorismo del cartagenero. La invitación es a tener conciencia, porque los recursos son finitos”, sentenció Benedetti.

Ambos expertos coinciden en que la única forma de bajar estos números, y para lo que se requiere el compromiso de las personas, es cumplir las medidas como mantenerse aislados, evitar aglomeraciones, usar tapabocas y mantener la distancia.

Pruebas en 36 horas máximo

Durante la reunión también se indicó que es importante descongestionar el uso de las Unidades de Cuidados Intensivos, las cuales a corte del 27 de mayo estaban en 85% de ocupación, la mayor parte por pacientes sospechosos de COVID-19, y solo quedaban 27 camas disponibles.

Según Johana Bueno, directora (e) del Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis), en Cartagena se han procesado hasta la fecha 13.156 muestras y actualmente el laboratorio de la UdeC está procesando diariamente entre 600 a 700, sin embargo, hay 617 pendientes por resultados, ya que son enviadas por las EPS a otros laboratorios del país y los resultados llegan entre 4 hasta 6 días después de tomadas, lo cual dificulta la disponibilidad de camas y el tratamiento de los pacientes.

Sobre esto, Benedetti aseguró que las EPS deben entregar los resultados de las pruebas de estos pacientes en máximo 36 horas después de practicadas. Mientras que Bueno aseguró que se solicitó al Minsalud y al Instituto Nacional de Salud, para que las EPS que envían las muestras a otras ciudades hagan sus convenios directamente con el laboratorio de la UdeC y así los tiempos de entrega de resultados se reduzcan.

EPS dependen de laboratorios

Al consultar varias de las EPS de la ciudad, algunas manifestaron que no han sido notificadas de estos tiempos y por tanto se abstuvieron de dar declaraciones.

Mientras que otras, como Salud Total EPS, manifestaron que en su caso “los tiempos de resultados de las muestras depende principalmente de la agilidad en el procesamiento del laboratorio de la Universidad de Cartagena”.

Refuerzos para la Policía

Durante la reunión el coronel Juan Valderrama, comandante operativo de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Policía Metropolitana, explicó que de manera conjunta con la Armada Nacional se priorizan seis puntos críticos donde hay incremento de contagios. Estos son: El Pozón, Nelson Mandela, Olaya sector Central, La Esperanza, Bocagrande y el Mercado de Bazurto. Con 293 agentes se cubren 12 puntos de control epidemiológico, hay 15 puntos de seguridad en supermercados y grandes superficies, 3 caravanas hacen recorridos por la ciudad, al igual que 7 grupos de reacción motorizadas, quienes hacen aplicar las medidas que el Gobierno nacional y local dispuso para prevenir el COVID- 19. Además, precisó el alcalde William Dau que el Ministerio de Defensa autorizó un refuerzo de efectivos de la Policía que entrarán en los próximos días a apoyar los puestos de control en la ciudad.

Denuncian a Fiduprevisora

El contagio de más de 100 reclusos de la Cárcel de Ternera, tiene en alerta a las autoridades sanitarias, sobre todo por las condiciones de hacinamiento e insalubridad que se viven dentro del penal, además, porque con el coronavirus ha quedado claro que para vencerlo, es necesario una atención adecuada y oportuna de salud.

Sin embargo, parece que la atención que estarían recibiendo los reclusos por parte de la Fiduprevisora, entidad responsable de la salud de la población carcelaria, no es la más adecuada, por lo cual el personero delegado para asuntos penales, Marino Castellanos, interpuso una denuncia ante la Superintendencia de Salud para que se investigue a la organización y se exija la prestación óptima del servicio.

Según Castellano, las quejas hechas por los internos, quienes manifiestan retrasos en la prestación de servicios y entrega de medicamentos, viene desde hace un tiempo, y cobra relevancia ante la crisis sanitaria que atraviesa el centro carcelario y la ciudad. El personero asegura que además, el pasado 14 de mayo cuando se confirmó el primer caso, la Fiduprevisora debía trasladar al paciente al centro de salud, sin embargo, debió hacerlo el Dadis, ya que la Fiduprevisora al parecer nunca se presentó.

“Hay muchas quejas a la mala prestación del servicio de salud, la atención por parte de especialistas es demorada, demoran más de 2 meses, aunque haya sido ordenada por el médico, falta de entrega de medicamentos, traslado de personas. El año pasado esperaron traslado y falleció uno esperando varios días la ambulancia. Con el paciente COVID-19, que era urgente, la Fiduprevisora se comprometió y nunca apareció, terminó trasladando el Dadis, esta dejadez en el servicio, viene siendo muy cuestionada y es delicada, por eso hemos presentado la queja para que se investigue”.