Cartagena


Estos son los sectores más fiesteros y desordenados de Cartagena

La Policía Metropolitana reportó la suspensión de 12 establecimientos comerciales y 766 comparendos a ciudadanos durante el fin de semana. Los desórdenes también se registran en los corregimientos.

Pese a que la ocupación de camas en Unidades de Cuidados Intensivos alcanza el 93 por ciento en Cartagena, gran parte de la ciudadanía parece no tener conciencia de la gravedad y la complejidad de la tercera ola del COVID-19, la cual solo en mayo ha cobrado la vida de más de 220 personas en esta ciudad.

El incumplimiento de las medidas de bioseguridad es evidente en algunos sectores, donde muchas personas departen sin mantener el distanciamiento físico y sin usar el tapabocas. Y es justamente tratando de combatir esa irresponsabilidad social que la Policía Metropolitana de Cartagena y la Alcaldía Mayor se han tomado varios de esos lugares para intervenir establecimientos comerciales y tomar acciones contra quienes vulneren el toque de queda. El pasado fin de semana, según la Mecar, se impusieron 766 comparendos y se suspendieron 12 negocios que no cumplían con las medidas previstas en el Decreto 0561 del 19 de mayo del 2021.

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Los operativos se enfocaron en los barrios donde se recibe el mayor número de requerimientos por violaciones a las restricciones distritales, como fiestas clandestinas, toque de queda vulnerado, exceso de ruido, entre otras que afectan la tranquilidad y salud pública.

Los más recurrentes

La Policía indicó que se desplegaron actividades de control en las tres localidades de Cartagena, enfatizando en los sectores donde más quejas ciudadanas había por las fiestas ilegales.

Por ejemplo, en el nororiente hubo actuaciones en 22 barrios por esas anomalías, tales como Daniel Lemaitre, Santa María, San Francisco, Paseo Bolívar, Loma Fresca, Santa Rita, Torices, Boston, Camino del Medio, La Quinta, La Candelaria, El Líbano, La Esperanza, La María, Pie de La Popa, San Pedro y Libertad, entre otros. Por otro lado, también hubo quejas al 123 desde Los Calamares, Junín, Las Brisas, Piedra de Bolívar, La Campiña, San Isidro, Nuevo Bosque, Bosquecito, Nuevo Chile, República de Chile, Altos de San Isidro, El Paraguay, Ceballos, Amberes y Zaragocilla.

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En el suroriente

La Mecar, en su informe, señaló: “En el suroriente de la ciudad se intensificaron los controles, encontrando festejos y fiestas en vía pública, en zonas de gran vulnerabilidad social y económica, pero con una masiva ingesta de bebidas embriagantes y falta de distanciamiento y uso de elementos de bioseguridad, en 20 barrios: Olaya Herrera en los sectores 11 de Noviembre, Rafael Núñez, Zarabanda, El Tabú, El Progreso y Estella; El Líbano; El Pozón en los sectores: Guarapero y 20 de Enero; Fredonia, Las Palmeritas, La Carolina, Porvenir, Villas de La Candelaria, 13 de Junio, Chiquinquirá, La Gaviotas, Los Alpes, Bicentenario, Colombiatón, Villas de Aranjuez, Villa Rosita, Portal de la Cordialidad, Urbanización Sevilla y La Providencia”.

En el suroccidente

De igual forma, la institución reportó intervención a 24 barrios en el suroccidente de la ciudad, como: El Nazareno, San José de Los Campanos, Villa Corelca, Ciudadela 2.000, Nelson Mandela, San Fernando, Los Almendros, El Campestre, San Pedro Mártir, El Socorro, La Central, Los Caracoles, Nuevo Campestre, 20 de Julio, Antonio José de Sucre, Policarpa, Villa Hermosa, Bella Vista, Altos Jardines, El Reposo, La Consolata, Vista Hermosa, Albornoz, en el corregimiento de Pasacaballos, y en los municipios de Turbaco y Turbana.

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De estas acciones en toda Cartagena, que se realizaron desde la noche del sábado 22 de mayo, participaron los Grupos de Intervención Policial – GIP, junto a funcionarios de la Alcaldía Mayor, y la Secretaría del Interior y Convivencia Ciudadana.

Entre los 12 establecimientos intervenidos a los que se les suspendió temporalmente la actividad económica, se encuentran discotecas, bares, tiendas, puestos de comida rápida, terrazas y estancos.

Estaban advertidos

Tras el anuncio del decreto del toque de queda el 19 de mayo, el alcalde William Dau enfatizó en que el propósito era poner en la balanza la economía y la salud, y también la responsabilidad ciudadana, y para ello se aplicarán toques de queda de más horas en los barrios donde sus habitantes sean indisciplinados, establecimientos comerciales abiertos que no cumplan con el horario, fiestas privadas y donde se presenten aglomeraciones que faciliten el contagio del COVID-19.

Caso contrario sucedería con los sectores cumplidores de la norma, a los que se les compensaría su buen comportamiento flexibilizando la medida de toque de queda.

“A partir de las 9 p. m., los negocios deben cerrar, para que a las 10 de la noche todo el mundo esté en su casa. Los vecinos, en lugar de quejarse porque se restringió el horario, que sean ellos mismos quienes inviten a cumplirlo. Que ejerzan presión social para que todos cumplan”, precisó el mandatario.

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