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Cartagena

La búsqueda de un renacer para la ciénaga de La Virgen

Seis organizaciones comunitarias desde Olaya hasta El Pozón se unieron bajo el proyecto “Ecovida”, con el cual buscan revitalizar el patrimonio natural de Cartagena.

La búsqueda de un renacer para la ciénaga de La Virgen

Las organizaciones han desarrollado actividades de conservación de la naturaleza, contención de invasiones y pedagogía ambiental. // Óscar Díaz - El Universal

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La ciénaga de La Virgen ha sido ignorada por muchos años, pero no por aquellos que nacieron y se criaron en sus orillas. Son ellos los que hoy abanderan una lucha para evitar que las invasiones sigan creciendo y para que la contaminación desaparezca.

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Ellos no ven la ciénaga como una letrina, que en el pasado recibió más del 60% de las aguas residuales de Cartagena. Ellos ven la ciénaga como ese ecosistema que les regaló tantas anécdotas en su niñez, recogiendo cangrejos y peces de todos los colores que en ese entonces eran su sustento, y que hoy aún sigue siendo el de muchas familias que viven en sus alrededores.

La ciénaga se los ha dado todo. Es por ello que creen en el propósito de recuperarla y de convertirla en ese polo de desarrollo que tanto necesitan las comunidades que recorre, en especial aquellas de la zona suroriental de la ciudad.

De esa intención nace el proyecto “Ecovida”, compuesto por seis organizaciones de barrios como Olaya Herrera, Nuevo Paraíso y El Pozón, que hacen parte de la comuna 6 de Cartagena.

En Olaya están el Movimiento Independiente Comunitario (MIC) y la Corporación Ambiental y Ecológica de la Ciénaga de la Virgen (Corpavaec); en Nuevo Paraíso, la Corporación Ambiental Bosques de Manglar y la Corporación Verde Calicanto; y en El Pozón, la Corporación Dinamizadora Ambiental (Corpodinam) y la Corporación Flor del Guayacán.

Todas ellas, en sus respectivas zonas, trabajan por un objetivo común: revitalizar el patrimonio natural de Cartagena.

“Las seis organizaciones estamos trabajando de forma unida más que todo por la contención de las invasiones y por formar nuevos jóvenes que miren hacia un planeta mejor”, cuenta Juan Henríquez, de la Corporación Verde Calicanto.

El resurgir del mangle

En Olaya Herrera, sector Playas Blancas, se han sembrado 1.350 plántulas de mangle colorado para reforestar la ciénaga. Estas siembras las ha hecho la misma comunidad que se integra a través de estas labores.

“Las comunidades se empoderan y así evitan que se siga deforestando la ciénaga de La Virgen. Aquí no solo se fortalece el tema ambiental sino también las mismas comunidades”, dice José González, quien hace parte de Corpavaec, organización que trabaja en este sector.

Allí se ha creado un grupo de Guardabosques del Manglar, quienes son los encargados de sembrar y cuidar los mangles que van creciendo.

“Queremos que la naturaleza siga pa’ lante, por eso estamos sembrando y estamos apoyando esto”, explica Jesús Pérez, uno de los guardabosques.

Su motivación, al igual que la de Carmelo Muñoz, quien también hace parte de este grupo, es que sus hijos tengan un mejor entorno. “Si no cuidamos los mangles se nos van los peces y las aves, por eso hay que cuidar la naturaleza”, agrega Muñoz.

Maite Romerín, otra habitante del sector también asegura que su experiencia como guardabosques ha sido positiva. “La gente a veces dice: ¿qué van a hacer ustedes al barro? Pero qué va, esa es una cosa tan bonita cuando uno está metido ahí trabajando con el manglar”, afirma.

Es así que tanto su esposo como sus hijos también se han vinculado a esta causa que busca cambiarle la cara a esta zona de la ciudad.

“Como yo vivo aquí mismo quiero que mis hijos tengan donde divertirse y donde correr, coger aire fresco y respirar puro”, aseguró Romerín.

Solo en los sectores La Puntilla, Magdalena, Playas Blancas y Zarabanda de Olaya Herrera hay 80 niños que también participan como guardianes ambientales y hacen parte de las labores de aseo y reciclaje que se hacen en el litoral.

“Hemos visto resultados porque la comunidad ha fomentado su sentido de pertenencia con la ciénaga, se vinculan y muchos preguntan cuándo vamos a hacer más actividades”, manifiesta Ismael Salinas, miembro de Corpavaec.

No más invasiones

Otra de las prioridades de Ecovida es poder contener las invasiones sobre la ciénaga. En el sector El Progreso de Olaya Herrera se han hecho importantes avances en esa materia gracias a un dragado que hizo Cardique en la zona hace dos años y la labor que han hecho las organizaciones ambientales.

“La comunidad también ha colaborado en esta zona. Hemos ido casa a casa y puerta a puerta”, cuenta José María Tous, de la organización MIC. Los resultados han sido tan positivos que incluso han visto a las aves y a los peces regresar a este sector.

En este sentido, Dalis Vivanco, quien también hace parte de este movimiento y es la representante de las organizaciones ambientales ante el Consejo Local de Planeación de la Localidad 2, invita a que se siga conservando la ciénaga y se frenen las invasiones.

En el sector Isla de Belén, del barrio Nuevo Paraíso también se ha hecho una labor similar. En este sitio, ante el aumento de los asentamientos irregulares se cercó una zona con madera que ahora se mantiene como una reserva natural.

“Logramos cerrar y explicarle a la comunidad que esta zona se iba a quedar como una reserva. Ahora tenemos la proyección de un vivero de mangle con una capacidad de 5 mil plántulas cada seis meses”, cuenta Édgar Hoyos, de la Corporación Ambiental Bosques de Manglar.

Rafael Pérez, de la misma corporación, expresa que sueña con convertir este lugar en un sitio donde eventualmente puedan llegar turistas y estudiantes a conocer más sobre el mangle y sus tipos.

Las nuevas generaciones

El objetivo a largo plazo con estas actividades es lograr que las nuevas generaciones continúen con la labor de preservar los ecosistemas. Por eso desde El Pozón también trabajan fuertemente en la sensibilización de niños y jóvenes sobre convertir a este barrio en otro pulmón para la ciudad mediante la siembra de árboles.

De acuerdo con Joaquín Morelos, de Corpodinam, más de mil árboles han sido sembrados en el sector con el apoyo la comunidad.

Igualmente, Natividad Angulo, de la organización Flor del Guayacán resalta que la idea es que ellos reconozcan la importancia del medioambiente. “Esperamos que ellos tengan sentido de pertenencia, que entiendan la magnitud de lo que estamos viviendo hoy y que eventualmente el ambiente sea más acogedor para ellos”, expone.

El sueño del ecoturismo

Con todas estas acciones, las seis organizaciones ambientales buscan convertir a la ciénaga de La Virgen y a los canales que hacen parte de la comuna 6 de Cartagena en una oportunidad de desarrollo sostenible, donde se pueda practicar el ecoturismo y el transporte acuático para el beneficio de la comunidad.

“Lo estamos soñando y ya lo estamos materializando. Tenemos dos canoas artesanales y ya hemos hecho algunos pilotos en nuestro sector para que vean que sí es posible un mejor vivir alrededor de la ciénaga de La Virgen”, puntualizó el líder ambiental Juan Henríquez.

Aún falta mucho por hacer, pero el trabajo realizado por las organizaciones hasta ahora es un paso inmenso para consolidar aquello que sueñan y que sin duda aportaría al desarrollo de Cartagena, en especial al de estas comunidades olvidadas que en medio de en la pobreza, aún buscan alternativas sostenibles para salir adelante.

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