Los secretos desenterrados en los teatros de Cartagena

17 de marzo de 2019 10:30 AM

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A finales de 2021 se proyecta que el hotel San Francisco, que se levanta en Getsemaní, esté terminado. La cadena canadiense Four Seasons Hotels incursiona en el mercado hotelero de Cartagena con este ambicioso proyecto, que además busca recuperar varios inmuebles patrimoniales como el antiguo convento de San Francisco, y el antiguo Club Cartagena, situados en pleno corazón del Centro Histórico y que conectan con la memoria fundacional de nuestra ciudad.

Mientras las obras civiles continúan, un equipo de 14 científicos estudia los restos óseos y materiales que se han desenterrado en las excavaciones profundas hechas en estos predios. Monika Therrien, antropóloga y magíster en Historia, quien lidera la investigación principal del patrimonio arqueológico del convento San Francisco, confirmó el hallazgo de siete espacios funerarios distintos, un aporte crucial que obliga a redescubrir y, una vez concluyan los hallazgos, a reinterpretar la historia de la ciudad.

“En el año 2016 se hizo una prospección arqueológica para determinar cuál era el potencial arqueológico del convento San Francisco, al hacerlo conseguimos una licencia del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) para iniciar la investigación arqueológica de este patrimonio. Con las excavaciones han sido encontrados alrededor de 100 sepulturas cuyos restos óseos son analizados por el grupo de expertos”, explicó el arquitecto Rafael Tono Vélez, gerente del proyecto.

Los hallazgos

Para entender porqué se han encontrado gran cantidad de restos humanos en estos predios, vale recordar un poco de historia: la investigadora Therrien comenta que mucho años antes de la construcción de los teatros, yacía sobre esta zona del barrio Getsemaní, la iglesia de San Francisco.

“La iglesia de San Francisco fue la primera en construirse con madera y paja. Después, tras la llegada de los piratas, la incendiaron dos veces y fue reconstruida con piedra coralina y argamasa. A su vez fue construida otra capilla llamada San Antonio, en el siglo XIX, y tiempo después, aparentemente, se construyó otra capilla llamada San Diego, a cargo de los franciscanos que la donan a la cofradía de la Vera Cruz, hermandad que funcionó todo el siglo XIX”.

En excavaciones realizadas a principios del S. XX, se encontraron enterramientos bajo los pisos de la capilla, se supone corresponden a militares, pues esta capilla perteneció a una cofradía de gentes de armas que originalmente existió en la Catedral y fue trasladada a San Francisco en 1606.

Con la independencia, el claustro San Francisco fungió como entidad de beneficencia, escuela de oficios, asilo de mendigos, cárcel y orfanato.

“La cofradía aportaba un dinero anual y con eso tenían la garantía de que los pudieran enterrar en la iglesia. Ellos aspiraban a que los enterraran dentro de la iglesia porque estaban resguardados en un sitio santo. Los que no podían pagar para ser enterrados en la iglesia, les tocaba en lo que llaman el atrio, que es un espacio ubicado por fuera de la capilla. En dicho lugar también eran enterrados los condenados a muerte, los hijos bastardos y los individuos no bautizados”.

En una entrevista con El Universal, el historiador Francisco Muñoz, expuso que el convento de San Francisco “ha sido testigo excepcional de la vida de Cartagena y su gente”.

La iglesia de San Francisco, la capilla de la Vera cruz y a iglesia de la Tercera Orden, aún en funcionamiento, completan el conjunto del antiguo convento.

Cementerio de niños

Dentro del monitoreo arqueológico hecho hasta la fecha, se han encontrado entre 25 y 30 cuerpos de niños, de menos de 7 años de edad. De acuerdo a lo investigado por Therrien, sí hay cementerios de niños en conventos religiosos pero generalmente están dispuestos en los corredores paralelos, por lo menos, entre los Dominicos (orden de predicadores), en el corredor paralelo a la iglesia.

“Aquí lo raro es que el cementerio de niños lo adecuaron detrás de la iglesia principal, niños cuyos padres no podían pagar las tumbas dentro de una de las iglesias”, señala la arqueóloga.

Además de los espacios funerarios identificados en la antigua capilla de la Vera Cruz, la iglesia San Francisco, capilla San Antonio, capilla San Diego, se identificó un cementerio lateral y otro en el atrio lateral de la capilla Vera Cruz.

Memoria pública

Los hallazgos arqueológicos han retrasado el cronograma de la obra por cerca de seis meses, pero para el proyecto, estos descubrimientos cobran importancia para la historia de la Cartagena antigua.

El arquitecto Rafael Tono Vélez sostiene que han tenido que reforzar el equipo de bioarqueólogos debido a la cantidad de restos óseos encontrados.

“Todos los restos se clasifican, se evalúan en un laboratorio de arqueología en Cartagena y después son trasladados a Barranquilla al laboratorio de bioarqueología de la Universidad del Norte. No obstante, el destino de estos lo determinará el Icanh, pues según la ley colombiana, todos los restos arqueológicos son propiedad de la Nación”, puntualizó el arquitecto.

La meta para la recuperación del patrimonio de más de cuatro siglos en el antiguo convento de San Francisco y en el área de los tres teatros demolidos, es la creación de una página web para que la ciudadanía siga el proceso, con infografías de los hallazgos y a su vez una gran memoria pública concentrada en un libro.

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