Cartagena


“No podían estar cerca de las líneas de transmisión eléctricas”: ISA

Varias familias que adelantaban la construcción de viviendas rudimentarias en el sector Campo Bello de Nelson Mandela fueron desalojadas y ahora piden ayuda al Distrito.

NÉSTOR CASTELLAR ACOSTA

05 de septiembre de 2020 12:00 AM

En una zona de riesgo en Nelson Mandela, donde hay antenas de alta tensión, varias personas iniciaron la construcción de viviendas alegando no tener dónde vivir. Allí, con el pasar de las semanas, se fueron instalando algunas familias y otras más estaban en proceso de construcción de casuchas y ranchos para habitarlos en los próximos días.

Sin embargo, el pasado martes 1 de septiembre sufrieron un desalojo y quedaron nuevamente a la intemperie. Sucedió en el sector Campo Bello 3, donde ahora reina la incertidumbre y el desconsuelo de quienes vieron frustradas sus ilusiones de tener un techo propio.

Según explicaron, el lanzamiento fue llevado a cabo por la empresa ISA y contó con la participación de miembros de la Policía Nacional y del Esmad.

Hablan los desalojados

Wílmar Rodríguez, uno de los que sufrió el desalojo, contó que: “Se nos metieron y nos dijeron que teníamos que salir de esta zona porque era propiedad privada y de alto riesgo, nos prometieron que nos iban a meter en programas de Corvivienda para participar en la próxima entrega de casas, pero no sabemos si todo eso es cierto o son mentiras. Eran más de 50 casas, solo dejaron alrededor de 10 en pie porque encontraron niños y adultos mayores en ellas”.

En efecto, en el sector no derrumbaron todas las casas pues ya varias estaban siendo habitadas por algunas familias. Entre las casas que dejaron está la de John Jairo Mendoza y sus parientes.

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Los ranchos que estaban siendo levantados fueron demolidos en su totalidad. //Foto: Óscar Díaz

“Fue algo inesperado, los que estamos aquí no llegamos por gusto sino por necesidad, la mayoría somos desplazados de los Montes de María, del sur de Bolívar o del Urabá antioqueño. La gente había hecho esfuerzos para levantar sus ranchitos y aún así se los tumbaron, fue muy doloroso todo”, indicó John Jairo.

Según los quejosos, a los habitantes de las casas que no fueron destruidas les dieron un plazo de 20 días para desocupar voluntariamente el lugar.

“No hubo disturbios ni agresiones, nadie se opuso al operativo, pero ahora hay mucha gente en la calle, la petición que hacemos a la Alcaldía es que nos escuchen, que nos colaboren porque necesitamos ayudas, nuestras condiciones son precarias”, finalizó Brainer Brasta, otro de los peticionarios.

¿Qué responden?

Al respecto, la empresa ISA Intercolombia señaló que el operativo se realizó no solo por el riesgo que existe debido a las antenas, sino porque los propios residentes del sector solicitaban el desmonte del asentamiento ilegal. “Esa línea en particular de transmisión de energía es la de Bolívar-Termocartagena, la cual funciona desde el 2007 y en todos estos años hemos hecho procesos de concientización en las comunidades aledañas. De hecho, estas mismas comunidades nos avisan cuando hay invasión a la servidumbre. La resolución 90708 del 2008 del Ministerio de Minas y Energía indica que se debe garantizar una zona de seguridad o servidumbre para las líneas de transmisión eléctrica, en este caso es una línea de 230 Kv. No puede haber asentamiento ni construcciones en los 32 metros cuadrados alrededor”, explicó un vocero de ISA.

Respecto al operativo del martes, el vocero indicó que el asentamiento se había iniciado en abril, pero por la coyuntura del COVID-19 el proceso jurídico para la restitución del predio se había retrasado. “Lo hicimos con el acompañamiento de la Personería y demás autoridades. Era necesario hacerlo, son invasiones irregulares que suelen conectarse de manera riesgosa a la infraestructura eléctrica existente, generando problemas a las comunidades vecinas”, agregó la fuente, corroborando que en efecto los habitantes de las casas que no fueron demolidas tienen un plazo de 20 días para desocuparlas.