Cartagena


“Siendo mujer afro he enfrentado el constante sentimiento de no pertenecer”

Eloísa, una joven cartagenera, conversó con El Universal sobre su experiencia al crecer siendo mujer afro en Colombia y EE.UU.

Durante toda mi vida he sido cuestionada por ser mujer negra afro. “¿Qué haces aquí?, ¡tú no perteneces aquí!”, son algunas de las frases que le ha tocado escuchar a Eloísa, maestrante en School Counseling.

Eloísa tiene 23 años y es una mujer afrocolombiana cartagenera. Creció en un barrio popular de la ciudad junto a su familia. Una familia afro.

“Mi familia hizo un excelente trabajo haciéndome entender quién soy y que mi identidad como afrocolombiana no tiene nada de malo y que tengo que estar orgullosa de mis raíces. Pero tener el cabello afro en Cartagena fue algo muy cuestionado, por ejemplo, en restaurantes o en zonas donde mayormente se supone que personas que se ven como yo, o que viven donde yo vivo, no deberían estar”, cuenta.

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Según el Informe de Calidad de Vida de Cartagena Cómo Vamos, uno de cada cuatro cartageneros se autoreconoce como población negra, afrodescendiente, raizal y palenquera, siendo la proporción más alta de la Región Caribe; sin embargo, la percepción de racismo en la ciudad es constante.

Eloísa y su familia en Cartagena. // Foto: cortesía.
Eloísa y su familia en Cartagena. // Foto: cortesía.

Ese sentimiento de no pertenecer persiguió a Eloísa hasta Bogotá, a donde llegó a estudiar su pregrado en Lenguas Modernas en una prestigiosa universidad de la ciudad. Reconoce, que más allá de su orgullo por quien es, muchas veces se sintió sola. “Cuando estaba en Bogotá, el no verme en muchas personas, porque no todos se parecían a mí, por ejemplo en clase y cosas así, o no hablaban como yo y los que hablaban como yo, no se veían como yo, porque eran de tez mucho más clara o eran blancos, y su realidad eran diferentes a las mías en gran cantidad me hizo sentir aislada”, relata.

Terminado su pregrado, Eloísa llegó a Estados Unidos becada a hacer una maestría en School Counseling (se podría traducir como orientación / terapia educativa) en Gardner–Webb University en Carolina del Norte.

El Universal conversó con ella, en el marco del Día de la diversidad étnica y cultural en Colombia, sobre cómo ha sido crecer siendo una mujer afrocolombiana en todos estos contextos.

“Siempre toda mi vida ha sido cuestionada por ser mujer negra afro”: Eloísa.

¿Cómo ha sido tu experiencia viviendo en EE.UU siendo una mujer colombiana negra?

Hace unas semanas viajé de Carolina del Norte a Cartagena a visitar a mi familia. Olvidé hacer mi check-in y me di cuenta en inmigración, y la persona que está en el counter ahí en el aeropuerto es una persona negra. Él me dijo: ‘¡Ay!, ¿En ese blog cuando estabas buscando acerca de Cartagena no te dijeron que es obligatorio?’.

Esto es muy interesante porque, quizás por los estereotipos y demás cosas que hay sobre cómo luce un latino o cómo luce una colombiana, la gente acá es como ‘¡Ay, eres hispana, eres latino!’, e inmediatamente te imaginan con rasgos indígenas. Yo siendo negra afrocolombiana, la gente piensa mucho que soy afroamericana. Me ha tocado explicar a mucha gente, no solamente de Estados Unidos sino también gente de otros países.

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Cuando le mostré mi pasaporte, porque no creía que era colombiana, dijo: ‘¡Ah!, yo pensé que eras nig$%’, término que usan en Estados Unidos para referirse a las personas negras, entre personas negras. Me impresionó porque esta persona dijo que ha ido a Cartagena, y obviamente Cartagena es súper turística, pero, ¿cómo es que están representando la identidad de Cartagena por fuera?

La Aeronáutica Civil, corte 14 de abril de 2023, reportó que el 42% de los vuelos internacionales que se registran en llegada a Cartagena provienen de Estados Unidos, esto representaría un total de 240.745, sólo en 2022.

Si te sentiste diferentes, ¿Hubo algún momento concreto de tu infancia que te hizo sentir así?

Sí, definitivamente sí. La Eloísa de hoy es muy orgullosa de ser negra, de ser afrocolombiana, de todos mis rasgos que son una lucha. Cuando era niña veía televisión internacional, leía libros, pero muy pocas veces habían personas que se parecieran a mí y realmente eso sí se queda en la cabeza de uno.

Eloísa bebé y su hermano en Cartagena. // Foto: cortesía.
Eloísa bebé y su hermano en Cartagena. // Foto: cortesía.

Cuando niña también hacían comentarios acerca de mi cabello. Una profesora me dijo que me fuera a peinar, simplemente porque tenía mi cabello natural, que de hecho sí estaba peinado porque mi mamá había pagado una muchacha para que me definiera los rizos. ¡Mi cabello sí estaba peinado, solamente tenía mi afro! Y siendo una niña de 11 años recibía comentarios como ‘¿cuándo te vas alisar el cabello?’ Luego cuando tenía que como 12 finalmente me alisé el cabello, que siempre dije: “¡Esto fue un error!”. Ese fue como uno de los mayores asuntos que tuve en mi infancia siendo yo negra.

¿Has notado un cambio de actitud a medida que te haces mayor?

La persona que yo era antes no es la misma que soy ahora. A medida que te haces mayor, obviamente uno vive diferentes momentos en la vida.

Me di cuenta de que no quería someterme a un sistema que me decía que todo lo que tenía en mí estaba mal. Mi cabello era un símbolo de resistencia, mi piel representaba la lucha, y no estaba dispuesta a aceptar un estándar que me decía que todo eso estaba equivocado. Cuando comencé mi aventura de cortarme el cabello, fue un viaje de autoconocimiento y autodescubrimiento. Mientras estudiaba en la universidad en Bogotá, tuve que armarme con conocimiento sobre quién soy y muchas otras cosas. La información se convirtió en un poderoso aliado. Saber más sobre mí misma y tener una comunidad que compartiera valores de antirracismo fue fundamental.

“Si no eres una persona racializada, simplemente no puedes entender lo que es vivirlo”

Enfatiza en que durante su proceso de autodescubrimiento, compartía su viaje en las redes sociales. Muchas personas le decían que estaba loca, que el racismo en Colombia no existía, y muchas otras negaciones. Le resultaba desgastante tener que explicar una y otra vez. Aunque aún educa y comparte información, sabe que, a veces, solo quienes han vivido esas experiencias pueden entenderlas.

Eloísa en EE.UU.// Foto: cortesía.
Eloísa en EE.UU.// Foto: cortesía.

“El racismo ha sido una parte constante de mi vida. Si no eres una persona racializada, simplemente no puedes entender lo que es vivirlo. He enfrentado el constante sentimiento de no pertenecer, lo cual ha afectado mi identidad desde que era niña. He tenido conversaciones con mi familia sobre estos temas, sé que aún hay mucho trabajo por hacer. La deconstrucción es un proceso continuo, y hay un largo camino por recorrer”, concluye.

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